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El Consell veta la incineración y acelera el reciclaje de residuos

El secretario autonómico de Medio Ambiente de la Generalitat, Julià Álvaro, baraja el quinto contenedor y la recogida puerta a puerta para aumentar el reciclaje de basuras

El secretario autonómico de Medio Ambiente de la Generalitat, Julià Álvaro.
El secretario autonómico de Medio Ambiente de la Generalitat, Julià Álvaro.

El nuevo Consell se propone dar un giro de 180 grados a la política de gestión de residuos que impulsó en la pasada legislatura el Ejecutivo gobernado por el PP. "Hemos dicho un no rotundo a la incineración de resíduos porque va contra la política de prioridades que establece la Unión Europea. Ésa es la última alternativa", afirma el secretario autonómico de Medio Ambiente de la Generalitat, Julià Álvaro.

El impacto de las incineradoras sobre el medio ambiente es negativo y además desincentiva la recogida selectiva de residuos y su reciclaje. "¿Cómo explicas a la gente que tiene que reciclar y separar en origen si luego lo quemas todo? Nuestra tesis es la contraria", añade el secretario autonómico.

Álvaro advierte, después de cuatro escasos meses en el departamento, que la organización de la gestión de los residuos es muy compleja, "pero a corto plazo tenemos que presentar proyectos en marcha como la reutilización de envases, el estudio del quinto contenedor o la recogida de basura puerta a puerta", señala. 

El objetivo de Medio Ambiente para la legislatura es una recogida selectiva de residuos de acuerdo a los parámetros europeos, con una mejor separación en origen, y por tener a punto o en funcionamiento las plantas que se necesitan para gestionar la basura. "Vamos a revisar el Plan Integral de Residuos (PIRCV), que está orientado a la incineración, pero mientras lo hacemos, tenemos que caminar en dirección a reciclar mucho mejor".

"¿Cómo explicas a la gente que tiene que reciclar y separar en origen si luego lo quemas todo?"

Medio Ambiente está en negociaciones con supermercados y embotelladoras porque quiere implicarlos en el reciclaje de envases. "Se trata de que los consumidores lleven los envases al supermercado y a cambio se les retribuya", asegura.

Luego está en estudio con varios ayuntamientos la colocación del quinto contenedor para residuos orgánicos. "Ahora están el de papel, de plástico, de vidrio y el de resto. En este último todo se contamina con los restos orgánicos y a la inversa. El resto orgánico permite hacer el compostaje, que se vende como abono, pero ahora está todo mezclado y es imposible. La otra posibilidad es la recogida puerta a puerta, aunque eso solo podría hacerse en barrios de grandes ciudades o en pequeños municipios", se extiende.

En Cataluña hay un centenar de localidades que lo hacen, también hay barrios en Bruselas que lo han puesto en práctica y en MIlán, también. El referente en España es el modelo catalán, "que funciona bastante bien pero, claro, ellos llevan muchos años de experiencia", apunta el alto cargo. 

"En la recogida puerta a puerta, los servicios municipales recogen cada día de la semana un tipo de residuo"

En Euskadi se ha puesto en práctica la recogida de basura puerta a puerta. "La idea es muy buena, pero generamos tantos residuos que volver a lo antiguo es complicado". admite el secretario autonómico. En la recogida puerta a puerta, los servicios municipales de limpieza recogen cada día de la semana un tipo de residuo: los lunes orgánico, los martes plástico, los miércoles vidrio... Dejas la bolsa de basura en la puerta y en dos horas desaparece. La recogida es superselectiva, las plantas de tratamiento reciben un material sin contaminar y los contenedores desaparecen.

La base de nuestra tarea es explicar nuestra apuesta pero quien tiene que organizar todo son los consorcios y los ayuntamientos. "La alternativa a la incineración es el reciclaje, con el residuo cero de objetivo de fondo. Pero esto no es posible a corto plazo, por tanto tenemos que adecuar las instalaciones", añade el secretario autonómico.

Planes zonales

El 26 de noviembre se constituye la coordinadora de consorcios prevista en el PIR"

El secretario autonómico de Medio Ambiente se ha encontrado con un escenario complejo por lo que al PIR se refiere. Se gestiona a través de los planes zonales y de consorcios. Las áreas de Castellón, salvo problemas puntuales -en Onda- funcionan bien. Las competencias son municipales, aunque la Generalitat legisla y sanciona. 

Cada zona tiene un consorcio gestor y en él están representados los ayuntamientos (60%), la Generalitat (25%) y las Diputaciones (15%). Gracias a las mayorías políticas surgidas de las urnas el pasado mayo, el Consell tiene capacidad para establecer las líneas rojas en la gestión de los residuos.

Julià asegura que la mayoría de consorcios se han constituido ya: "Sin consorcio no hay gobierno", añade. El 26 de noviembre está previsto que se constituya la coordinadora de consorcios, "que es un organismo donde nosotros tenemos la responsabilidad más directa aunque no tiene competencia ejecutiva. Lo forman las Diputaciones, los propios consorcios y la Generalitat", explica Álvaro.

El modelo de referencia de planta es la de Algimia d'Alfara. Tiene una media de rechazo del 25%

Los problemas se concentran en el sur de la Comunidad Valenciana: uno de los puntos calientes es el macrovertedero de Llanera de Ranes, en La Costera. Allí hay un plan de gestión que no se puede cumplir por la oposición social. La Mancomunidad tiene un proyecto propio de gestión de residuos.

El consorcio de la V5 tendrá que revisar su plan de gestión porque los vecinos no quieren el vertedero proyectado. "Nosotros nos hemos opuesto también. Apostamos por que la planta de residuos prevista, proyectada para el tratamiento de 120.000 toneladas, se convierta en dos más pequeñas de 60.000 toneladas cada una", dice Álvaro.

El modelo de referencia de planta, según el secretario autonómico, es la de Algimia d'Alfara, en la provincia de Valencia. Tiene una media de rechazo (residuos que no se pueden reciclar) del 25%, cuando en otros lugares el porcentaje crece hasta el 80%. "En Algimia tienen un vertedero al lado y, a las seis de la tarde, no ves ni un centímetro de basura. Tienen un agujero todo de tierra, y a media tarde llegan dos balas de rechazo no muy grande y se camuflan de inmediato bajo tierra.

"Urge situar una estación de transferencia de basura en la Vega Baja"

La planta de Guadassuar entrará en funcionamiento en 2016 y será una planta muy moderna, con lo que se podrán desahogar otras zonas con problemas para tratar su basura. En Xixona, por ejemplo, hay una planta en funcionamiento pero todavía tiene un porcentaje muy alto de rechazos y necesita inversión. El gestor tiene que adecuar la instalación. La situación en Villena es parecida: no hay plan de gestión y la planta está saturada y en El Campello el problema es que la planta es antigua.

Pero el auténtico problema está en la Vega Baja, advierte Álvaro. En septiembre se cerró la planta de Crevillent a raíz de una sentencia judicial. La basura de esa planta se lleva a Xixona, a Villena y muy residualmente a Elche, "pero las dos primeras están saturadas y los vecinos no aguantan más".

El consorcio de la Vega Baja se constituyó en octubre y, de momento, lo que urge es situar una estación de transferencia de basura, que son naves industriales acondicionadas, donde la basura no duerme pero reduce el transporte de los residuos.

Esa es la solución transitoria, luego lo que tiene que hacer el consorcio de la Vega Baja es planificar las plantas de tratamiento, mejor dos pequeñas que una grande. "Deberíamos llegar a final de legislatura con la ubicación consensuada y, a ser posible, con las obras en marcha", plantea el secretario autonómico.

"No tenemos una espada de Damocles con los vertederos pero las plantas de tratamiento tienen un límite y no podemos hacer agujeros y agujeros [para sepultar la basura] , porque no son ambientalmente buenos y porque socialmente son conflictivos", añade Álvaro.

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