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El juez atribuye a 4 hijos de Pujol un ‘pelotazo’ de 2,3 millones con acciones

La operación contra la familia Pujol ha destapado un pelotazo con el que se lucraron cuatro hijos del expresidente catalán gracias al empresario Carles Sumarroca

Jordi Pujol Soley rodeado de periodistas
Jordi Pujol Soley rodeado de periodistas al salir, ayer, de su casa de Barcelona. EFE

La operación contra la familia Pujol ha destapado un pelotazo con el que se lucraron cuatro hijos del expresidente catalán gracias al empresario Carles Sumarroca, hijo de uno de los fundadores de Convergència. Jordi, Josep, Pere y Oleguer obtuvieron 2,3 millones con la venta de acciones de General Lab. Dos años antes, las habían comprado por solo 42.000 euros. El empresario "favoreció sin justificación" a los Pujol al ofrecerles las acciones "a un precio significativamente inferior al real en esas fechas", según los autos de entrada y registro de la Audiencia Nacional, a los que ha accedido EL PAÍS.

El pelotazo con las acciones es una de las actividades que motivó la operación Hades (el dios griego del inframundo), que el martes puso en la diana a la familia Pujol por el presunto blanqueo de dinero de origen ilícito en Andorra. La historia de este gran negocio de los Pujol comienza con un análisis de sangre, según lo que explicó Jordi Pujol Ferrusola en su declaración como imputado ante el juez, hace ya más de un año. “Me tengo que hacer un análisis y Carles [Sumarroca] me dice: ‘¡Vete allí y verás lo que hemos creado!”.

Pujol Ferrusola visitó General Lab, una empresa dedicada a los análisis clínicos. Y quedó “muy impresionado”. Tanto, que viajó a “Marruecos, México y Argentina” para exportar el modelo a esos países. Pero el proyecto no salió adelante y el primogénito de los Pujol se quedó sin cobrar. Entonces sugirió a Sumarroca “si sería tan amable” de darle “una opción de unas acciones para comprárselas”, agregó.

El hijo del president no quiso invertir solo en General Lab, sino que ofreció hacerlo también a sus hermanos. A Marta, Mireia y Oriol —el ex número dos de Convergència imputado por cobrar sobornos en el caso ITV— no les interesó. Los otros tres, más avezados en los negocios, vieron una oportunidad de oro. No se equivocaron. Josep propuso usar una empresa de su propiedad (MT Tahat) para vehicular la operación. Jaume Ferrer, que fue vicepresidente del Barça y también está imputado en el caso, era apoderado de esa sociedad, una de las registradas el martes por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).

La compra se formalizó en 2005. MT Tahat —y, con ella, los cuatro hermanos— adquirieron un total de 700 acciones a Proelec, una “sociedad patrimonial de la familia Sumarroca” que, a su vez, poseía las acciones en General Lab. La empresa de análisis clínicos, de hecho, estaba controlada entonces por los Sumarroca.

El juez alude en el auto solo a las 100 acciones que compró Jordi Pujol Ferrusola por 6.000 euros. Dos años después, el grupo francés Labco compró la empresa y el primogénito recibió 329.535 euros. Aunque no aparece mencionada explícitamente por el juez, fuentes del caso han concretado a EL PAÍS la distribución de las acciones de los hermanos: 100 para Jordi, 100 para Pere, 200 para Oleguer y el resto, 300, para Josep. El total de la inversión suma 42.000 euros, lo que significa, también, que los cuatro obtuvieron con la venta 2.306.745 euros.

La inversión inicial se había multiplicado por 54, un rendimiento que el juez José de la Mata ve injustificado. El precio de compra, advierte, fue “significativamente inferior” al precio real que tenían las acciones de General Lab en 2005. Y concluye que Sumarroca “favoreció, sin que conste justificación, con un precio inferior al de mercado, la obtención de importantes beneficios” al primogénito y a “tres de sus hermanos”.

La operación es sospechosa, además, porque “no consta el contrato de venta” ni “los medios de pago” de esas participaciones. Sí aparece, en cambio, un pago del hijo mayor a MT Tahat por 60.000 euros (“compra GL”) que, según él mismo explicó, era un préstamo para llevar adelante la operación. El juez lo duda porque hay una “clara distorsión de las fechas”: en el momento del pago, “MT Tahat no era propietario” todavía de esas acciones.

Negocio redondo

La foto fija del juez le permite aseverar que los hermanos “obtuvieron importantes beneficios” con la venta a la compañía francesa de 2007. Según la documentación a la que ha tenido acceso este diario, los Pujol reinvirtieron su capital en Labco tras esa fecha. El pasado mes de mayo, la firma de capital riesgo Cinven compró la empresa de laboratorios de diagnóstico francesa por 1.200 millones de euros. Oleguer, Pere y Jordi recibieron hace apenas un mes, en su liquidación, 1,7 millones entre los tres. La cantidad percibida por Josep es muy superior (más del doble) como lo fue su inversión.

La relación de los Pujol con Carles Sumarroca viene de lejos. En su declaración, Júnior dijo que mantenía con él un vínculo “de familia” y que los padres de ambos son “amigos desde hace muchos años”. Sumarroca, que niega tal intimidad, está imputado por pagos injustificados al primogénito —“no ha quedado acreditada la realización de actividad alguna”, concluye el juez— a través de la constructora Comsa Emte. Los investigadores creen que los pagos de Sumarroca y de una decena de empresarios más son, en realidad, comisiones ilegales a cambio de la adjudicación de obra pública.

Júnior donó medio millón a su hija para descapitalizarse

J.G.

La Audiencia Nacional investiga a Jordi Pujol Ferrusola desde diciembre de 2012, después de que su exnovia, Victoria Álvarez, y el financiero Javier De la Rosa le acusaran de multitud de irregularidades. Desde entonces, y con especial ahínco a medida que se ha estrechado el cerco sobre sus negocios, Jordi Pujol Ferrusola, Júnior, “ha venido realizando un progresivo proceso de descapitalización de todos los activos patrimoniales y financieros”, según el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata.

La operación más llamativa está relacionada con su hija, Núria Pujol Gironés. El 14 de julio de 2014, y cuando estaba “inmerso en pleno procedimiento judicial”, el primogénito del expresidente catalán hizo una donación de 558.000 euros a su hija. Con ese dinero, subraya el juez, Núria compró “el único bien inmueble” de Iniciatives Marketing i Inversions. Esta empresa, con sede en la calle Ganduxer, estaba controlada precisamente por el mismo Pujol Ferrusola y su exmujer, Mercè Gironés. Y es una de las empresas que, presuntamente, utilizaron para el blanqueo de capitales.

El mayor de los siete Pujol Ferrusola “habría descapitalizado gran parte de sus sociedades” derivando el patrimonio de estas a su exmujer. También le adjudicó “el 100% del inmueble con mayor valor que poseían en España”, añade el magistrado.

Alzamiento de bienes

En un auto contundente al que ha tenido acceso EL PAÍS, De la Mata acusa al primogénito de “faltar claramente a la verdad” en su declaración como imputado, hace un año. Júnior negó entonces que tuviera cuentas “en lugares donde la investigación ha demostrado que sí las tenía”. Y cita una “clara operación de blanqueo de capitales: la compra de una shell company (empresa fantasma) en Panamá. Pujol Ferrusola realizó una serie de traspasos de saldos (de Panamá a Andorra y de Andorra a México) para “evitar que la justicia española embargara cautelarmente 2,4 millones de euros”.

La operación del martes se saldó con una quincena de registros en viviendas y domicilios de los Pujol y de cuatro empresarios. El juez señala que, según la policía, el primogénito y su exmujer recibieron un total de 11,5 millones de empresas que tienen un “denominador común”: la mayor parte de sus ingresos proviene “del sector público”. El juez sumó ayer a la lista de imputados por esta causa al presidente de Copisa, Josep Cornadó, y a su mujer.

 

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