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Mas y la CUP pactan seguir con la secesión frente a los tribunales

Los soberanistas aprobarán una declaración independentista en el primer pleno

Junts pel Sí, la candidatura con la que Artur Mas ganó las elecciones del 27 de septiembre, ha llegado a un principio de acuerdo con la CUP para dejar claro nada más comenzar la legislatura catalana que la independencia no tiene marcha atrás. Para ello pretenden aprobar una declaración parlamentaria que, además de apostar por la independencia, llama a mantener el rumbo al margen de cualquier impugnación y sin supeditar las decisiones del Parlamento catalán a las leyes españolas. La declaración podría aprobarse la primera semana de noviembre.

Los independentistas han decidido dejar para el final de la negociación el espinoso punto de si Artur Mas puede o no seguir siendo presidente de la Generalitat. La CUP insiste en que ellos no lo van a facilitar pese a que sus votos son imprescindibles para la investidura. Con este complicado panorama la negociación se centra ahora en cómo dejar claro que el Parlamento tiene mayoría absoluta independentista y que el plan de secesión sigue adelante a pesar de que los independentistas solo lograron el 47,8% de los votos.

Lo primero que quieren hacer es lo que han llamado “declaración solemne de inicio del proceso de independencia”. Se trata de una resolución que aprobaría el Parlamento catalán y que, pese a tener un mero carácter simbólico, promete ser fuente de un nuevo choque institucional al máximo nivel entre el Gobierno y la Generalitat. El texto que están ultimando la CUP y Junts pel Sí apuesta por la constitución de una “república catalana”, pero sobre todo dejará claro que esta vez no se parará nada por más que el Gobierno lo recurra ante el Tribunal Constitucional.

La base del texto del preacuerdo es el pacto que ERC y Convergència alcanzaron ya en marzo como paso previo a presentarse juntos a las elecciones del 27-S. El documento rezaba: “Recogiendo el mandato de las elecciones habrá una declaración soberanista inicial como anuncio e inicio del proceso hacia la proclamación del nuevo Estado o República catalana”. Y añadía: “El proceso de transición democrática no quedaría en ningún caso supeditado a la vigencia jurídica o a eventuales impugnaciones de esta declaración”. Es decir, ambos partidos abrían la puerta a desobedecer una suspensión del Constitucional.

El tira y afloja entre la CUP y Junts pel Sí se está produciendo porque los primeros quieren dejar meridianamente claro que la Generalitat optará por la desobediencia civil, mientras que Junts pel Sí busca un lenguaje más ambiguo. La preocupación de la plataforma de Artur Mas y Oriol Junqueras es que un lenguaje excesivamente rupturista no solo provoque malestar dentro de las filas soberanistas sino que aleje cualquier posibilidad de reconocimiento internacional de una Cataluña independiente.

Junts pel Sí ha tenido que ceder en otro punto: la declaración se aprobará en un pleno del Parlamento catalán anterior a la votación para la investidura del presidente. La CUP ha forzado esta situación porque teme que Junts pel Sí acabe dando marcha atrás en el plan independentista en función de los resultados de las elecciones generales de diciembre.

Las exigencias de la CUP provocarán, pues, que el primer pleno de la nueva legislatura no sirva para elegir presidente, sino para dar pistoletazo al proceso de independencia siendo Artur Mas presidente en funciones. La oposición considera que si esto se produce será una muestra de poco respeto a los procedimientos parlamentarios. Sin embargo, fuentes de Junts pel Sí aseguraron ayer que el reglamento está de su parte y que no es imprescindible que el presidente de la Generalitat sea elegido en el primer pleno.