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Barcelona aprieta para ser ciudad literaria de la Unesco

El dossier presentado en París subraya que la programación literaria en el CCCB crece y se potencia el papel de puente con América Latina

El interés por mantener una rica red de librerías en Barcelona no es caprichoso por parte de las autoridades municipales porque es uno de los puntos fuertes del dossier de la candidatura de la capital catalana como Ciudad de la Literatura para formar parte de la red de Ciudades Creativas de la Unesco y que el pasado miércoles presentaron en París ante el subdirector general de la Unesco, Alfredo Pérez de Armiñán, y la embajadora española en el organismo, Teresa Lizarazu.

En el equipo desplazado a París encabezado por Jaume Asens, que el jueves presentó el proyecto a su homólogo francés, había un optimismo contenido porque el acceso a la red de las actualmente 150 ciudades creativas de todo el mundo que ha reconocido la UNESCO se ha endurecido: se quieren ya solo tres por Estado y se desea que no se sobrepasen las 200 entre todas las disciplinas (diseño, arquitectura, literatura…).

Barcelona, inventora del día mundial del libro con su Sant Jordi, con 40 bibliotecas públicas y sede de 272 editoriales, ha puesto a pleno rendimiento una oficina (con presupuesto de 170.000 euros) que ha perfilado aún más el dossier que presentó en París: al incremento de programación literaria en el CCCB (al Kosmopolis se añadirá en 2016 la organización del festival de ciencia ficción y fantasía Eurocon), se ha potenciado el papel de puente con América Latina, que reforzará el encuentro internacional de editores que se pretendería anual, a imagen del de Santander, cuya continuidad no está garantizada, según fuentes municipales.

También se hace hincapié en un programa de movilidad de escritores entre Ciudades de la Literatura y la puesta en marcha en 2016 del centro de divulgación literaria de Vil·la Joana, en Vallvidrera, donde Verdaguer pasó sus últimos meses y que gestiona el Museo de Historia de Barcelona.

Precisamente su director, Joan Roca, abrió el coloquio internacional Barcelona-París, transferencias intelectuales, relaciones literarias, capitales culturales (1875-1975). La segunda entrega de unas jornadas que empezaron en marzo en Barcelona tuvo lugar en el solemne Institut d’Études Avancées de París y culminarán con un libro de 800 páginas en 2016 que reunirá las 50 ponencias de investigadores catalanes y franceses coordinados por Antoni Martí Monterde (Universidad de Barcelona) y Christopher Charle (Université Paris 1). Fue una buena tarjeta de presentación para Asens en los siempre versallescos despachos parisinos. Todo para impresionar a la Unesco, que no tomará la decisión hasta el 11 de diciembre.