Salud externaliza parte del servicio de alergias de Girona

Los alergólogos denuncian el desmantelamiento de la especialidad

El Departamento de Salud ha externalizado una parte del servicio de alergia que hasta hace unos meses prestaba íntegramente el hospital Doctor Josep Trueta, uno de los ocho grandes centros públicos del Instituto Catalán de la Salud (ICS). Salud ha aprovechado las llamadas alianzas estratégicas entre hospitales, en este caso el proyecto CIMS entre el Trueta y el Santa Caterina, propiedad de la empresa pública Instituto de Asistencia Sanitaria (IAS), para sacar a concurso público una parte del servicio de alergias, que ha sido adjudicado por 240.000 euros anuales a la empresa privada Unidad Diagnòstic Al·lèrgias Medicamentosa (UDAM).

Sindicatos y alergólogos denuncian que el Trueta se ha servido de la externalización de una parte del servicio para amortizar una de las dos plazas de alergología del hospital, que se ha quedado con un solo especialista. “Han utilizado el proyecto CIMS para coger un servicio público. Nos decían que íbamos a compartir servicios y lo que han hecho ha sido ceder uno de ellos a una empresa privada”, protesta Jeroni Royos, delegado de CATAC en el Santa Caterina. Sin embargo, una portavoz del centro sanitario alega que "esta plaza no se ha amortizado, sino que desde el 14 de febrero de 2013 y atendidas las necesidades del hospital, se va a decidir cambiarla a la especialidad de neurología".

El conflicto se remonta a hace más de un año, cuando el Trueta asumía todo el servicio de alergias de la zona a través de dos especialistas y un contrato externo desde hace más de 20 años con la clínica del doctor Ruiz Para, que atendía, según los sindicatos, un cupo minoritario, especialmente algunos casos pediátricos. La jubilación de Ruiz Para coincidió en el tiempo con una baja permanente de una de las especialistas del Trueta, por lo que el hospital del ICS contrató, “de manera transitoria”, según explica una portavoz del Trueta, a otro alergólogo para cubrir el vacío que había supuesto ambas bajas. “Este profesional se contrató de manera eventual para cubrir una baja por enfermedad. Cuando se jubiló el alergólogo, se consideró hacerle contratos eventuales para resolver la organización de la atención a las alergias”, explica la misma portavoz. Cuando finalizó su contrato, el Trueta no le renovó.

“Después de la jubiliación del alergólogo, se planteó que el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) contratase esta actividad a través del IAS”, explica una portavoz del hospital del ICS. El 30 de mayo de 2014 salía a concurso parte del servicio de alergias y el 22 de enero de 2015 se adjudicó a UDAM. Según los datos de la Gerencia Territorial de Girona, la actividad anual estimada es de 1.500 estudios anuales a pacientes de las comarcas del Gironès, Pla de l'Estany y la Selva interior, que son las áreas de referencia del IAS y el Trueta.

La reestructuración del servicio ha dejado a la alergología de Girona con un especialista en el hospital del ICS y dos procedentes de UDAM".

Por su parte, la Sociedad Catalana de Alergia e Inmunología Clínica (SCAIC) de la Academia de Ciencias Médicas de Cataluña, hasta ahora poco combativa en sus intervenciones al respecto, tomó cartas en el asunto a raíz de la pérdida de una de las plazas de alergología del Trueta y envió en diciembre, cuando el concurso estaba parado, una dura misiva al consejero Boi Ruiz para denunciar la situación de la especialidad en Cataluña. “El doctor Martínez Ibáñez [antes gerente del ICS-IAS, ahora gerente del Vall d’Hebron de Barcelona] nos ha propuesto como única alternativa, para no perder el presupuesto de 2014, la de reactivar el concurso de externalización del servicio, que está en suspensión a petición del consejero”, explicaba el presidente de la SCAIC, Lluís Marquès a los asociados. La postura del SCAIC era evitar la privatización del servicio pero, ante la negativa a otras fórmulas alternativas, los alergólogos aceptaron la externalización a cambio de mantener las dos plazas en el Trueta y que la cesión del servicio fuese temporal (de dos a cuatro años).

“Nos explicaron que había un problema organizativo. No tenían margen para contratar gente pero sí para externalizar a partir del IAS. Nos hicieron ver que era la única manera para consolidar el plan de actuación de alergias que habíamos consensuado con el Departamento y que no se había realizado por falta de presupuesto. Pactamos acceder a la externalización si se mantenían los contratos en el Trueta y esto no se cumplió”, denuncia ahora Marquès. Los alergólogos han realizado medidas de presión, como acudir a un congreso de la especialidad en el Trueta, vestidos de negro, de luto por la situación de la alergología en la zona.

Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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