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Jordi Pujol hijo, sobre la herencia: “Queríamos una opacidad absoluta”

El primogénito admitió, en su declaración judicial, que ingresó "un millón de euros" a sus hermanos y a su madre, Marta Ferrusola

Jordi Pujol Ferrusola
Jordi Pujol Ferrusola, tras declarar ante la justicia.

Ocultar a toda costa el apellido Pujol. Ese fue el principal objetivo a la hora de gestionar la fortuna familiar en Andorra. Así lo reveló el primogénito del expresidente catalán, Jordi Pujol Ferrusola, en su declaración como imputado ante la juez que investiga el origen de ese patrimonio. "Lo que queríamos era una opacidad absoluta en el tema del nombre y las láminas te lo daban, y además te daban muy buena rentabilidad", explicó en alusión a las "láminas financieras", el producto con el que, según su versión, la familia logró incrementar su fortuna en los años 90.

En la transcripción de su declaración judicial, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Pujol Ferrusola se extiende en las explicaciones sobre el manejo del supuesto legado de Florenci Pujol, padre del exmandatario nacionalista y muerto en 1980. "Ese año, me comentan mis padres que hay unos 140 millones de pesetas en dólares americanos", precisó el primogénito, que abundó en la tesis ya defendida por el resto de la familia: a partir de entonces, dos personas de la máxima confianza de Jordi Pujol (Delfí Mateu y Joaquim Pujol) se hicieron cargo de la herencia y la hicieron crecer.

En 1990, Joaquim Pujol comunicó a Júnior que se haría cargo del legado. "No me dice ni la cantidad. Solo me dice que ahora soy yo el responsable. 'A partir de ahora te tienes que encargar tú. Te llamarán... Y se acabó. No me dice ni quién me llamará, ni qué cantidad... No me dice nada", insistió el primogénito. El mayor de los Pujol Ferrusola no pidió explicaciones y afirmó que no disponen "de papeles ni información, ni documentación, ni nada" sobre los datos bancarios.

El primogénito afirmó que se limitó a mantener los productos financieros contratados por sus antecesores, y que habían hecho crecer la fortuna: las láminas financieras, "unos bonos al portador" que se daban "sin nombre". La gran mayoría eran "letras y bonos del Tesoro de varios estados". "Tú ibas con dinero, comprabas en la ventanilla del banco unas láminas, las guardabas y al vencimiento (...) te daban el dinero correspondiente".

Las "láminas" opacas empezaron a vencer en 1992 y Pujol Ferrusola ingresó los vencimientos en cuentas que sus hermanos abrieron en la Banca Reig de Andorra.  "Consideramos que ya hay una estabilidad política importante en España como para que mis hermanos abran una cuenta". Los hermanos tampoco le pidieron explicaciones porque tenían plena "confianza" en él. Pujol afirmó que acabó ingresando en sus cuentas "alrededor de un millón de euros", pero que cada uno gestionó su cuenta corriente como quiso.

La rentabilidad de esa deuda opaca explica el crecimiento de la herencia, lo mismo que "las devaluaciones que tuvo la peseta frente al dólar y la inflación que existió en España", siempre según la versión del hijo mayor. Júnior insistió en que el dinero oculto en Andorra "era un tema que no se pensaba; una hucha considerable, pero que nunca se ha tenido presente". "Ni entre los hermanos hemos hablado nunca de estos temas".

Pujol Ferrusola también desvinculó a su padre del legado. "Mi padre no tenía cuenta en ninguna parte ni era destinatario de nada en el caso de que alguno de nosotros se muriera, ni tenía firma con nadie. Es más, yo nunca le he hablado de este tema".