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El hospital de Sant Pau, en números verdes

El centro, intervenido por la Generalitat, acabó 2014 con un superávit de 600.000 euros

El hospital de Sant Pau ha finalizado 2014 con un saldo positivo en sus cuentas. Después de cuatro años bajo el control de la Generalitat por el déficit generado desde 2011 en los ejercicios económicos anuales, el centro sanitario —de referencia para más de 400.000 barceloneses— ha cerrado el año con 600.000 euros de superávit. El Sant Pau fue intervenido por el Gobierno Catalán en 2012 después de que el Ejecutivo detectase desequilibrios económicos que ascendían a más de 20 millones de euros en pérdidas durante el ejercicio de 2011. El hospital tuvo suspendida la autonomía de gestión desde principios de 2012 hasta 2014.

Con el Sant Pau ahogado en procesos judiciales abiertos y rumores de irregularidades y malversación de fondos, la intervención de la Generalitat en 2012 acabó suponiendo el descabezamiento de su cúpula directiva —en ese momento el director gerente era Jordi Varela, imputado por presuntas irregularidades en pagos a exdirectivos—. Al mismo tiempo, el Ejecutivo catalán y la nueva dirección pusieron en marcha un plan de viabilidad para recuperar la autonomía de gestión, contener la deuda —que en 2012 alcanzó su punto más alto con 52,7 millones de crédito— y volver a conseguir el equilibrio económico. Junto a la nueva directiva, los departamentos de Salud y Economía crearon una comisión de control para analizar y revisar la situación económica del centro y las medidas de ajuste que se habían de tomar. "En ese año la deuda, generada por los déficits de años anteriores, tocó fondo. Y lo que se preveía era hacer otros 18 millones más de déficit en 2012, así que hubo que hacer un plan de viabilidad", recuerda Albert Salazar, actual director gerente del Sant Pau. 

Las medidas de contención y ajuste del gasto recayeron especialmente en los trabajadores. Desde 2010, la plantilla se redujo un 10% —300 personas menos— y la cobertura de las suplencias se redujo entre un 20% y un 30%. "Decidimos no tomar medidas tan agresivas como podía ser un ERE en ese momento y optamos por otras medidas como reducir a un 10% la tasa de reposición de las jubilaciones, por ejemplo", ha explicado Salazar, que asegura que el centro es ahora "más eficiente y productivo". En 2014, el hospital recuperó la autonomía de gestión al cerrar el ejercicio del año anterior con un desvío de apenas 500.000 euros. La directiva del centro espera que, en 2015, la Comisión de Control de la Generalitat, que todavía está encima del centro revisando la situación económica, ya pueda disolverse.

El ejercicio de 2014 es el primero que el centro cierra en positivo y el director gerente del Sant Pau se ha comprometido a que los primeros brotes verdes en las arcas del hospital reviertan en las retribuciones de los trabajadores. "La voluntad y el compromiso es que, con los deberes hechos y aunque tengamos que tener un rigor importante en el gasto, los resultados positivos se van a revertir en las condiciones y en la política retributiva del personal", ha apuntado. Salazar ha revelado también que se recuperará el acceso al primer nivel de la carrera profesional, congelada desde el inicio de la crisis del centro.

Salazar también ha aprovechado para valorar "positivamente" que el Departamento de Salud suba un 3,6% las tarifas de contratación de actividad a los centros de la red pública. Este incremento de los pagos a los hospitales supondrá una asignación total de 165 millones a repartir entre los más de 60 centros del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública (SISCAT) y que servirá, según Salud, para que todos los sanitarios del sistema público recuperen el equivalente a una paga extra en 2015. Pese a las reticencias de alguna de las patronales, que asegura que el destino del montante extra que llega de Salud se decidirá en las mesas de negociación con los sindicatos, el director gerente del Sant Pau ha asegurado que "la voluntad es ir recuperando las políticas retributivas de los profesionales, quizás no al ritmo que nos gustaría pero sí a un ritmo sensato".