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El precio de la leche vuelve a hundirse un 22% en el último año

Los sindicatos lamentan que las millonarias multas a la industria no recaigan también en los supermercados

Una ganadera, en su granja de Laracha (A Coruña)
Una ganadera, en su granja de Laracha (A Coruña)

Las organizaciones agrarias han ganado una larga batalla después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) decidiese multar con 88 millones de euros a nueve industrias y dos patronales de la leche por haber pactado los precios que pagaban al ganadero durante al menos 14 años. “Esa ha sido la causa del cierre de cientos de explotaciones en Galicia que no pudieron aguantar al tener que vender por debajo de los costes de producción”, declara Roberto García, secretario general de Unións Agrarias (UU AA). La decisión de Competencia, tras años de litigios sin resultado por parte de las organizaciones del campo, ha coincidido con la publicación de los últimos datos del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) sobre los precios, que confirman su caída libre. El desplome tiene especial incidencia en Galicia, donde el litro pagado al productor ha caído un 22% entre enero de 2014 y el mismo mes de 2015 hasta situarse en 30,5 céntimos, el nivel más bajo desde 2012.

 Los precios de la leche parecían mejorar hace ahora un año, cuando el propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, proclamó que las disposiciones legales para forzar a la industria a firmar contratos de una cierta estabilidad con los productores empezaban a dar sus frutos. Entonces, en enero de 2014, el promedio que se pagaba por litro a las explotaciones gallegas era de 39,2 céntimos, prácticamente la misma cifra que la media estatal. Transcurrido un año, la situación del mercado vuelve a ser dramática para los ganaderos gallegos, con una caída del precio de casi nueve céntimos. Y otra vez se vuelve a abrir una brecha con el conjunto de España, donde el promedio fue en enero de 34,92 céntimos frente a los 30,5 de Galicia. De entre los principales países de Europa, solo los ganaderos portugueses perciben por su leche un precio ligeramente inferior al de los españoles, 34,63 céntimos, y aun así está bastante por encima de la cotización del producto más allá de la frontera que delimita el río Miño.

El líder de UU AA, la principal organización agraria de Galicia, insiste en que solo hay una explicación: “La industria ha estado robando a los ganaderos con estos pactos de precios que hasta se permitían poner por escrito, como revelan sus correos electrónicos. Y es la única explicación a que un país que consume más leche de la que produce tenga los precios más bajos de Europa”. Los representantes de los ganaderos muestran una sensación agridulce. Por un lado se felicitan de que “por primera vez en la historia, tras muchísimas denuncias, se reconozca que la industria ha estado pactando durante 15 años”, como apuntó ayer Javier Gómez Santiso, dirigente del Sindicato Labrego Galego (SLG), que calcula que el derrumbe de los precios hizo perder a los ganaderos 45 millones de euros durante 2014. Pero al mismo tiempo, las organizaciones agrarias lamentan que Competencia haya tardado tanto tiempo en reaccionar y que la industria haya maniobrado durante lustros “con una cierta sensación de impunidad”, apunta Roberto García. Según los propios cálculos de Competencia, gracias a esas prácticas fraudulentas, las empresas multadas ganaron en el periodo analizado, entre 2001 y 2014, 861 millones de euros.

Las organizaciones del campo tampoco están completamente satisfechas ya que las sanciones de la CNMC han dejado fuera a las grandes cadenas de distribución de alimentos. “Son las que empiezan a imponer los precios a toda la cadena”, subraya el SLG. “La distribución”, abunda Roberto García, “ha sido el autor intelectual, y la Administración la cooperadora necesaria por no haber hecho nada. Las grandes cadenas tiran los precios para convertir la leche en un producto reclamo, y la industria le carga el coste a los ganaderos. Y aunque Competencia argumente que eso favorece al consumidor, no es verdad. Le engañan con un producto para que llene el carrito con otros”. UU AA ya presentó otra denuncia en enero ante la Agencia de Información y Control Alimentarios contra Carrefour por una oferta que dejaba el cartón de leche en 40 céntimos.

Los sindicatos temen, en todo caso, que la multa nunca se acabe pagando. García recuerda que ya se impuso otra sanción en 1997 y “la mayoría ha conseguido evitarla con contenciosos en los tribunales”.

 

Críticas a Competencia

DAVID REINERO

El Gobierno gallego se atribuyó ayer parte del mérito de la sanción de Competencia al sector lácteo al tiempo que reclamó al ente fiscalizador una mayor rapidez en sus investigaciones. “Galicia detectó y puso en conocimiento de Competencia” diversas irregularidades hace años, dijo el presidente Feijóo, para añadir que “a partir de ahí la investigación se extendió al resto del país”. “No sé si el resto de comunidades hicieron lo mismo”, matizó el presidente.

Feijóo criticó la lentitud de Competencia, de la que dijo que “tiene que actuar rápidamente, no después de prolongados periodos de tiempo”. En esa línea, recordó que la Xunta también pidió al organismo estatal que abriera una investigación sobre el elevado precio de los carburantes en Galicia y que aún no ha obtenido respuesta al respecto.

Sobre el sector ganadero, Feijóo apuntó la necesidad de “clarificar” nuevos mecanismos en el paquete lácteo, junto con las ofertas, los contratos a firmar, las inspecciones y las sanciones a las industrias si cometen irregularidades. Según dijo, la Xunta aún detecta que “hay precio por debajo de los costes de la producción” y que las grandes superficies usan la leche como producto reclamo. “Eso es cargarse el sector; es responsabilidad de la industria y de las grandes superficies cargarse un sector, el gallego, que supone el 50% del lácteo estatal”, advirtió Feijóo, quien manifestó su deseo de que las multas sirvan a las empresas para que “disminuyan la tentación de pactar precios”. “No puede ser que un litro de leche valga la mitad de una tableta de chicles”, lamentó el presidente, quien se mostró convencido de que esa situación hace “inviables” la mayoría de las explotaciones de Galicia.