Una herencia envenenada

Mas fue consejero de Economía sabiendo que su padre tenía una cuenta en Liechtenstein, y no hizo nada

Artur Mas felicita a Oriol Pujol en su nombramiento a Secretario General de Convergencia Democrática en 2012.
Artur Mas felicita a Oriol Pujol en su nombramiento a Secretario General de Convergencia Democrática en 2012.Jaume Sellart (Efe)

La herencia que Artur Mas Barnet, padre del presidente, dejó a la familia al fallecer en 2012 centró buena parte del cara a cara del debate parlamentario de este lunes. La cuenta que el padre del líder de CiU tenía en un banco de Liechtenstein obligó al presidente catalán a dar todo tipo de explicaciones ante una oposición que le atacó por no haber hecho nada al conocer estos hechos.

El presidente Artur Mas admitió que “a finales de los años 80 y a principios de los 90” tuvo conocimiento que su padre disponía de una cuenta corriente en un banco de Liechtenstein, concretamente el LGT. Recordó también que fue nombrado consejero de Economía a partir de julio de 1997. “Nunca le pregunté nada a mi padre porque no me afectaba a mí, ni a la administración ni a ningún partido político y porque no eran recursos míos”, dijo en respuesta al primer secretario del PSC, Miquel Iceta.

En cualquier caso Mas era beneficiario, junto a sus hermanos y a su madre, de esta cuenta corriente en un paraíso fiscal. Por este motivo intentó defenderse. “Ser beneficiario no presupone nada porque para serlo debe haber una determinada sucesión y que seas destinatario de este dinero, y no se dio ninguna de estas causas”.

Ello implica que Mas, o bien renunció a esta parte de la herencia o bien fue su padre quien cambió el testamento posteriormente. Mas aclaró que no recibió “ni un solo euro” de la cuenta de Liechtenstein porque al final se decidió que la única heredera de su padre fuera la madre. “Pueden comprobarlo en qué condiciones se hizo la declaración del impuesto de sucesiones”, aseguró. “Y se pagó lo que se tenía que pagar”. “Yo no fui beneficiario de los fondos, sino que fue mi madre y nadie más”. Eso sí, aclaró que una hermana suya sí heredó una parte de un terreno en el Maresme. “A veces los hijos no suceden a los padres”, añadió para referirse a su caso personal.

El caso de la cuenta opaca en Liechtenstein se dio a conocer en 2010, en plena campaña electoral de los comicios que llevaron a Artur Mas a la Generalitat. La cifra que se barajó en esta cuenta rondaba los 500.000 euros. En aquel momento, a diferencia de ayer, Mas aseguró que no sabía nada de la existencia de esta cuenta ni que era beneficiario de la misma. El juez archivó la causa a petición de la Fiscalía Anticorrupción con el argumento de que el supuesto fraude fiscal ya había prescrito.

Pese a ello, la oposición insistió en lo difícil que es justificar este caso cuando uno ha sido consejero de Economía, especialmente si durante el ejercicio del cargo ya conocía estos hechos. Mas se defendió asegurando que como consejero no tenía acceso a los datos fiscales de todos los catalanes.

“No tengo cuentas fuera”

P.R.

“Nunca he sido titular de una cuenta fuera, ni mi esposa tampoco. Y nunca hemos recibido nada de cuentas que estén fuera, ni siquiera en el momento de la sucesión de mi padre. Nunca”. Artur Mas insistió ayer en su comparecencia en disipar cualquier sombra que le pudiera equipar a Jordi Pujol. Y no solo eso, sino que se reivindicó como un político honesto.

Recordó que lleva veinte años en la actividad pública y que no se le puede atribuir ninguna “irregularidad personal”, dijo. “Por delante mío han pasado miles de contratos o de contrataciones, miles de millones de euros y resulta que nunca se me ha abierto ni un proceso judicial, ni un indicio, nada que me vinculara directamente con alguna operación”, insistió Mas. “Pues, nombre, quizás por eso sea objeto de una mínima consideración, porque no todo el mundo no puede decir lo mismo”, insistió el líder de CiU.

Con la investigación del caso Palau ya acabada y a la espera de juicio, Mas se mostró convencido de que tampoco se podrán probar "irregularidades" entre Convergència y el Palau de la Música. La oposición le recordó la condena a Unió por los cursos de formación del caso Treball o la investigación judicial por la financiación de CDC en el caso Casinos. Sobre el primero hizo oídos sordos y del segundo dijo que fue archivado.

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