“Temo perder el riñón”

Una paciente espera desde septiembre para someterse a una litotricia en Bellvitge pero la máquina está averiada

Lucía, en su casa de L'Hospitalet de Llobregat.
Lucía, en su casa de L'Hospitalet de Llobregat.Albert García

Con un catéter desde el riñón a la vejiga y una sonda urinaria anclada al cuerpo, bajar las escaleras de su casa o incluso levantarse del sofá se ha convertido en una odisea para Lucía —nombre ficticio— en los últimos dos meses. La joven, de 35 años, es uno de los 100 pacientes que, según el sindicato CGT, están en lista de espera para someterse al tratamiento de litotricia extracorpórea —una máquina que elimina por ondas de choque las piedras renales y biliares—. El aparato está averiado desde octubre y no se prevé que entre en funcionamiento hasta principios de diciembre.

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“Apenas puedo moverme por el dolor. Mi cuerpo rechaza el catéter, me da fiebre y solo me levanto para cambiar la bolsa de la sonda”, explica la joven, que además tiene que utilizar compresas por la incontinencia que le producen los espasmos que genera su cuerpo como respuesta al rechazo del catéter. Lucía, que ya ha sufrido varias obstrucciones en los riñones, llegó incluso a estar en coma una semana el año pasado tras una grave infección. “Desesperada”, ahora aguarda una litotricia que no llega. “Tengo miedo de tener otra sepsis —una infección generalizada— y perder el riñón porque ya me dijeron que el riesgo existe”, señala. La joven alaba la labor del urólogo que lleva su caso desde el principio pero critica que, cuando llama al hospital para alertar de fiebre alta y sangre en la orina, le dicen que “no pasa nada porque mientras no supere los 38 grados, todo es normal”.

Entre la desesperación y el cabreo también se encuentra Magdalena Barreiro, de 54 años. Ella y Lucía se conocieron en una de sus idas y venidas por los pasillos del servicio de urología de Bellvitge y ahora comparten dolores y lista de espera. "Llevo siete meses con el catéter. Ya me hicieron una litotricia en septiembre y me habían dado cita otra vez para el 23 de octubre para acabar de eliminar la piedra que tengo en el riñón pero la máquina se estropeó y ando con antibióticos cada dos semanas porque me sube la fiebre cuando paro de tomarlo", relata Magdalena desde el hospital. La mujer está ingresada desde el pasado viernes por episodios de fiebre continuados y, apunta: "Ahora ya no me dicen nada de cuándo me harán la litotricia así que supongo que esto va para largo".

El hospital, por su parte, ha asegurado que han propuesto “derivar pacientes temporalmente” a otros centros de la red pública. El centro ha elaborado una lista de casos prioritarios, “siguiendo estrictamente criterios clínicos de gravedad”, para mandarlos a otros hospitales. Según un portavoz del hospital, en situaciones ordinarias, la unidad de litotricia extracorpórea —que atiende a unos 80 enfermos mensualmente— tenía una media de espera de "entre una semana y diez días" y unos 10 pacientes en cola.

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