A la caza del perro salvaje

La Generalitat intenta acabar con los perros salvajes que han matado 200 ovejas en Lleida

Ramon con su rebaño de ovejas.
Ramon con su rebaño de ovejas.Javier Martin

Vivos o muertos. Así quiere la Generalitat a la veintena de perros salvajes que en las últimas semanas están sembrando el pánico entre los vecinos y ganaderos de varios términos municipales del Baix Segre. La jauría ha matado más de 200 ovejas en dos ataques consecutivos en un corral de Serós y las autoridades solo han decidido tomar medidas drásticas cuando le han visto las orejas al lobo.

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Ramon Agustí tenía a primeros de mes un rebaño con 645 ovejas y puede decirse que su vida está plenamente dedicada a su cuidado. Es el propietario y también quien las lleva a pastorear. Ahora solo le quedan 422 porque las restantes murieron tras ser acometidas los pasados días 5 y 9 en el corral de la granja del Conde donde las guardaba, en el valle de Mora, a unos 10 kilómetros de Serós (Segrià).

Ramon está desolado por la pérdida de sus ovejas y, al mismo tiempo, abrumado por la repercusión que su caso está teniendo en los medios de comunicación. Su móvil suena a todas horas en la granja y atiende todas las llamadas con suma paciencia sin dejar de relatar a sus interlocutores los detalles del drama vivido.

“Ha sido un desastre”, susurra mientras trata de disimular la pena. Sin embargo, lo que más le duele no es el valor económico de las ovejas muertas, que tenía aseguradas y que valora en unos 100 euros por cabeza, sino el hecho de que se ha roto lo que él llama “cadena” del rebaño, es decir, el ciclo productivo, que en el caso de las ovejas es de unos siete años. El rebaño de Ramon aumentaba con las crías que iba incorporando cada año. Se da la circunstancia de que 180 de las 223 ovejas muertas estaban preñadas y habrían parido en los próximos dos meses.

Lo que más le duele a Ramon es que se ha roto la "cadena" de su rebaño, el ciclo reproductivo
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Cuando todavía no se había recuperado del primer susto, cinco días después los mismos perros volvieron a visitar el corral de Ramon donde había concentrado las ovejas supervivientes. En esta ocasión fue su ángel custodio, pues gracias a que había decidido quedarse a dormir junto a las ovejas para protegerlas evitó una nueva matanza. De madrugada escuchó ruidos extraños, cogió la escopeta de caza y salió descalzo hacia donde estaban las ovejas. Sin apenas visibilidad efectuó un disparo al aire y logró ahuyentar a los perros que ya estaban acometiendo al ganado. Tres perros negros, uno de ellos muy grande, saltaron la valla del corral y se perdieron en la oscuridad. Esta vez solo tuvo dos bajas. “Si tardo diez minutos en salir me encuentro con otro fregado de María Santísima. Hubiera perdido todo el rebaño”, afirma.

El propietario del rebaño tenía el presentimiento de que los perros volverían. Y volvieron. Hace dos años otros perros asilvestrados le mataron otras 130 ovejas en la misma zona. Ahora recuerda con indignación que llevaba tiempo advirtiendo a las autoridades y a los cazadores del pueblo sobre la presencia de una decena de perros salvajes merodeando su explotación y temía que volvieran a atacar. Los agentes rurales también los avistaron en alguna ocasión, pero no tenían permiso para actuar.

Ha tenido que producirse una matanza de ganado para que las autoridades hayan tomado cartas en el asunto

Ha tenido que producirse una matanza de ganado para que las autoridades hayan tomado cartas en el asunto. “Ahora se tomen en serio el problema, pero el daño ya está hecho.

Ramon está contento con la labor de los agentes rurales e incluso colabora con ellos a la hora de colocar estratégicamente las jaulas-trampa con las que se pretende capturar vivos a los perros. De momento se han instalado cinco con carne de oveja en su interior como cebo. “El objetivo es capturarlos vivos para saber su procedencia. Y si lográramos atrapar al líder tendríamos mucho ganado porque nos llevaría al resto de la manada”, asegura Llorenç Ricou, jefe de los rurales de Lleida.

Agricultura ha encargado al cuerpo de Agentes Rurales la coordinación de un amplio dispositivo, en el que también colaborarán un grupo de cazadores de Serós y los Mossos d'Esquadra, para realizar batidas y capturar a los perros. Un permiso excepcional les autoriza desde el miércoles pasado a matarlos a tiros si el sistema de jaulas no da resultados. Ricou señala que su localización no será fácil porque estos canes son muy salvajes, se mueven constantemente en un espacio muy grande y permanecen escondidos durante el día.

A Ramon le parece bien que las protectoras de animales salgan en defensa de los perros, pero también reivindica protección para sus ovejas "¿O acaso no son también animales?", se pregunta.

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