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PSOE y PSC discrepan sobre la impugnación de la consulta del 9-N

Miquel Iceta considera "un error" que el Gobierno del PP recurra ante los tribunales y que se opine sin conocer el argumentario

Con dificultad, pero el PSOE y el PSC han conseguido mantener una posición básicamente igual sobre el proceso soberanista impulsado por fuerzas nacionalistas catalanas, aunque hay matices importantes. Desde hace tiempo las direcciones del PSOE y del PSC han aprendido a convivir con la discrepancia, aunque en estos momentos estas son mínimas. Ambos estuvieron de acuerdo en mostrarse contrarios al decreto de convocatoria del referéndum del 9 de noviembre y defender su impugnación ante el Tribunal Constitucional. Ahora, sin embargo, ante el “simulacro” de consulta del 9-N, el PSC estima que no hay por qué impugnarlo. Los socialistas creen que sí hay que hacerlo.

Ayer lo manifestó la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y el día anterior el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Antonio Hernando. Esta es la opinión también de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. “Cumplir la ley, sí, pero no solo la ley. Hay que hacer política”: esa es la tesis de Sánchez. El líder de los socialistas mantiene su disgusto porque, ante el desafío de Artur Mas, el Gobierno de España, a su juicio, no se mueve. Esa misma denuncia la hizo ayer Susana Díaz.

El PSOE, en cualquier caso, apoya que el Gobierno recurra y coincide con el PP en que tampoco se puede celebrar ese “sucedáneo” de consulta. Y ahí viene la discrepancia expresada por el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. El líder de los socialistas catalanes considera “un error” recurrir el sucedáneo del 9-N y que los socialistas españoles aplaudan la impugnación sin esperar a ver en qué se fundamenta. “Lo normal sería opinar sobre hechos y el Gobierno aún no ha acudido a los tribunales ni se conocen los motivos del recurso”, afirma Iceta.

El PSC se ha mostrado crítico con el 9-N y rechaza la doble pregunta pactada por los partidos soberanistas, pero el análisis que hace es que, pese a todo, la consulta suponía una válvula de escape a la situación política que se vive en Cataluña. Si finalmente no se puede celebrar, auguran los socialistas catalanes, volverá a aumentar la presión política y Artur Mas entrará en un callejón del que solo podrá salir convocando elecciones.

El PSC entiende que su partido hermano debería articular un discurso propio y que eso daría credibilidad a su propuesta de reforma federal. No obstante, el PSOE defiende que su discurso es diferente al del PP por cuanto insta al diálogo y a que el Gobierno de España “se mueva” y, además, propugna la reforma de la Constitución.

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