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Esquerra advierte de que la “única salida” es declarar la independencia

Junqueras aboga por un iniciar proceso constituyente tras la renuncia al 9-N

Esquerra Republicana encajó anoche con indignación la decisión de Artur Mas de renunciar a la consulta soberanista. Descartado el referéndum, Oriol Junqueras, presidente de ERC, envió un mensaje contundente a través de las redes sociales: lograr una mayoría parlamentaria suficiente para iniciar un proceso constituyente de cara a declarar de forma unilateral la independencia. La dirección de Esquerra avisó de que el proceso participativo “impuesto” por el Gobierno catalán no sustituye en ningún caso a la consulta y precisa que solo participará en él para criticar la conducta del Gobierno español.

La reacción de Esquerra fue fulminante y deja entrever que, al menos por lo enérgico del tono, que su relación con Convergència está prácticamente rota. Los republicanos han sostenido al Gobierno de CiU en los dos últimos años y se abre ya el escenario de unas inminentes elecciones anticipadas. Queda, además, seriamente hipotecada la posibilidad que planteaba Convergència de concurrir a las elecciones con una lista conjunta. Tras la larga reunión en el Palacio de Pedralbes, Junqueras abandonó la reunión sin hacer declaraciones. Pese a todo, fuentes de ERC señalaron que colaborarán en la organización de ese proceso participativo que en “ningún caso” han pactado y que solo lo harán para dejar en evidencia al Gobierno central. Insistieron en que el “único camino” es la declaración de independencia ante la renuncia de Mas y la postura de Mariano Rajoy.

Junqueras remachó a través de las redes sociales la nueva hoja de ruta: “Habrá que construir una mayoría parlamentaria para hacer una declaración de independencia e iniciar el proceso constituyente de la República catalana”.

La reacción de Esquerra fue fulminante y deja entrever que, su relación con Convergència está prácticamente rota

El líder de ERC había alentado desde el principio a la desobediencia civil y se siente traicionado porque considera que Artur Mas ha ninguneado su oferta de entrar en el Gobierno para blindar el referéndum. El diputado en el Congreso, Joan Tardà, lo resumió con esta palabra: “vergüenza”. La indignación de los republicanos fue equiparable a la de la CUP. Los diputados del partido convocaron una asamblea en la plaça de Sant Jaume a la que acudieron unas 300 personas. El diputado Quim Arrufat acusó a Convergència de apropiarse de la consulta. “Esperábamos más generosidad de la que ha habido hasta ahora”, afirmó junto a los militantes de la formación que lanzaron gritos en favor de la independencia mostrando carteles en favor del 9-N en los que se leía: “Desobediencia. Votaremos si o si”. “El tacticismo no puede abortar el compromiso de sacar las urnas. Es lógico que con un Estado como el español una consulta no tenga el 100% de garantías pero sí las suficientes”, afirmó el también diputado David Fernández que reprochó a Mas que renuncie al 9-N por “una simple” suspensión del Tribunal Constitucional. Y remachó: “El pacto entre CiU y ERC ha fracasado. No hay plebiscitarias que puedan reemplazar la movilización y la desobediencia democrática de un Estado opresor”.

El colosal enfado de ERC y de la CUP contrastó con la postura más contemporizadora de la Asamblea Nacional Catalana. Jaume Marfany, vicepresidente ANC, pidió mantener “la cabeza fría”. “Ya preveíamos cuatro escenarios y estábamos en el segundo. Posiblemente ahora estemos a punto de pasar al tercero que es el de las elecciones plebiscitarias”, afirmó.

 

 

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