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Las claves de una comparecencia sin respuestas

El expresidente catalán defiende su honradez sin aclarar el origen de su patrimonio

Àngels Piñol
El expresidente, Jordi Pujol, a su llegada al Parlament.
El expresidente, Jordi Pujol, a su llegada al Parlament.Alberto Estévez (EFE)

Durante más de dos horas, el expresidente catalán Jordi Pujol ha comparecido en el Parlamento catalán, obligado por el cataclismo que provocó su confesión el pasado 25 de julio de que tenía dinero en el extranjero sin declarar. Estas son las claves de una intervención con pocas respuestas. 

1. Una airada defensa de su honradez. El cuerpo central del discurso de Pujol se ha centrado en enviar este mensaje: que la fortuna evadida no tiene un origen ilícito y que se remonta al capital que amasó su padre comprando dólares en Tánger en la época franquista para poder financiar y comprar el algodón en Estados Unidos que necesitaba la industria textil catalana. “La evasión de capitales puede ser muy criticada pero no quiere decir que ese dinero haya salido del erario público”, ha dicho. “Yo no he sido un político corrupto, simplemente eso (…) He abierto puertas, pero nunca he cobrado salvo por el sueldo de mi presidente”. Luego ha abandonado ese tono de contrición y ha arremetido contra la oposición.

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2. Una herencia confusa. La oposición quería que Pujol mostrara el testamento al que atribuye la herencia millonaria. Pero ese documento no existe porque se trata de una fortuna depositada en el extranjero y que no tiene nada que ver con el registrado legalmente. Fue la forma que utilizó el expresidente de responder el reproche de su cuñado cuando le interpeló de qué herencia estaba hablando. Pujol ha elaborado un relato romántico y familiar que no ha aportado luz sobre el origen de su patrimonio. Primero ha apelado a la fortuna que amasó su padre Florenci y, después, que éste le pidió en 1972 que pusiera esas acciones en la Bolsa a su nombre por si tenían que exiliarse al extranjero por su compromiso político. Fue el que legó después a Marta Ferrusola y sus siete hijos: “Para ti y Jordi para cuando os tengáis que ir”.

3. 34 años sin declarar. “Puede que haya críticas y recriminaciones muy incisivas. Pero no serán tan duras como las que yo me hago”. Pujol ha dicho esa única frase como muestra de arrepentimiento. A lo sumo, sólo ha musitado que una decisión de un segundo puede cambiar una vida. Pero no ha hecho ninguna mención –a diferencia de lo que hizo en su comunicado del día 25 de julio – de por qué su familia no ha encontrado nunca el momento para regularizar el capital. No ha hecho ninguna mención a sus hijos salvo que ellos asumieron la gestión de esos fondos cuando las dos personas que lo administraban dejaron de hacerlo.

4. Silencio sobre sus hijos. Jordi y Oriol Pujol Ferrusola están implicados en casos de corrupción –y un tercero está siendo investigado- y sobre ellos se extienda la sospecha de que los vástagos del expresidente recurrieron supuestamente al tráfico de influencias para aumentar su patrimonio. Pujol ha señalado que su discurso sería tan nítido y no condicionado por las responsabilidades jurídicas que pueda contraer. Pero ha sido elocuente que haya excluido del discurso a sus hijos. Sólo tras la primera ronda de intervención, Pujol ha añadido: “¡Hay un punto de frivolidad y de mezclarlo todo! Es un infantilismo decir que alguien (su hijo mayor) que ha movido 30 millones cuando son 30 operaciones y solo ha movido uno. ¡Es un fraude moral porque es mentira!”, ha exclamado.

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5. Ni una sola pregunta con respuesta. La mejor defensa es un buen ataque y Pujol ha reaccionado con una réplica furibunda a las sospechas de la oposición. Y no ha contestado ni una sola pregunta: de por qué eligió el día 25 de julio para hacer la confesión; si estaba al corriente de los supuestos negocios ilegales de sus hijos o del pago de comisiones vinculados a la acción política; por qué no regularizó antes esos fondos; cuál ha sido la evolución patrimonial de su familia; si tiene cuentas en el extranjero; los nombres de los gestores del fondo o de cómo puede documentar la fortuna. “¡Me he desnudado delante de la opinión pública! Pocos casos como el mío encontrarán. El país hoy sabe más cosas!”, ha gritado Pujol. “No encuentro bien que me repruebe el Parlament antes de venir: hay que ser cuidadoso y no decir mentiras. No tengo ningún casi abierto. Podía no haber venido y lo he hecho!”.

6. Las únicas cifras de la comparecencia. Pujol solo ha dado dos cifras: que en 1980 era rico y su patrimonio era el equivalente en dólares a 140 millones de las antiguas pesetas. Dijo esa cantidad para esgrimir que no tuvo necesidad de enriquecerse a través de la administración. Y la segunda: que la única suma reconocida es de 4,8 millones de euros tal y como ha acreditado la Banca Andorrana. “¡Quedé muy parado cuando oí que decían que había hablado con Rajoy. Y eso es mentira. Es una intoxicación. Si así, él sería más culpable que yo”, ha gritado en un enérgico discurso.

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