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Bienestar ha atendido este verano a 4.000 niños con becas-comedor

60 centros han abierto para alimentar a 1.750 pequeños en estado de riesgo

Niños en un comedor social del Raval.
Niños en un comedor social del Raval.

Hace seis meses que el Parlament celebró el pleno extraordinario contra la pobreza. Y aunque tanto las entidades del tercer sector como el Consejo Asesor de Política Social criticaron fuertemente el alcance de los acuerdos alcanzados, diferentes departamentos de la Generalitat aseguran que en el debate de política general que comienza hoy el presidente Artur Mas mostrará ya algunos resultados. Otros se pueden esbozar, como por ejemplo, el operativo de verano del área social que encabeza Neus Munté. Unos 4.000 niños catalanes recibieron becas para participar en las actividades que, entre otras cosas, refuerzan la lucha contra el hambre en el periodo estival.

La Generalitat se vio abocada a reforzar el dispositivo después de que el verano de 2013 se hiciera visible la situación de desprotección en la que quedaban los menores de familias con dificultades sociales y económicas. Las becas comedor de las instituciones educativas son en muchos casos la comida más importante y garantizada que tienen. Para el verano que acaba la Generalitat destinó 2,2 millones adicionales (un 34% más) para intentar suplir las ayudas alimentarias en época no lectiva, a través de una convocatoria de subvenciones.

La principal novedad era una línea de ayudas, de un millón de euros, para que los llamados centros abiertos —servicios preventivos de atención a menores en situación de riesgo— atendieran desde la última semana de junio hasta la primera de septiembre a los menores, ofreciéndoles al menos dos comidas al día. Unos 61 centros (el 27% del total que hay en Cataluña) pudieron abrir sus puertas, para un total de 1.750 plazas. Se trata de una experiencia que se espera aumentar el próximo verano.

Otro de los servicios, el de los Casales Cívicos de la Generalitat, logró extenderse a 22 municipios. En total abrieron 29 centros, siete más que en el año anterior y se atendió a un total de 2.000 niños hasta los 12 años. Desde el departamento de Bienestar explican que es difícil hacer un balance general del número de beneficiarios pues un menor puede estar en varios programas al mismo tiempo.

Las entidades también reconocen el esfuerzo extra que se ha hecho para poder abarcar la mayor población posible. Por ejemplo, el realizar casales en el mes de agosto. Fundesplai, por ejemplo, entregó un 45% más de becas que el año anterior, llegando a unas 4.500. Una cifra similar a la de la Fundación Pere Tarrés, donde se dieron un 40% más de becas, llegando a unos 3.200 niños. “En los últimos tres años, Pere Tarrés ha tenido que incrementar un 176% el número de ayudas entregados a familias con necesidad”, explican desde la Fundación.

“La dureza de la crisis muestra que hay que tener respuestas paliativas para los menores en riesgo, pero eso no puede alejarnos del cambio estructural en las políticas a la infancia”, dice Jaume Clupés, presidente de la federación de entidades de atención y de educación a la infancia y a la adolescencia (FEDAIA). La firma del nuevo pacto contra la pobreza, por ejemplo, sigue siendo una asignatura pendiente, aunque todos los actores implicados (partidos, entidades y Gobierno), insisten en que hay voluntad de sacarlo adelante como primer escalón en la lucha contra esta lacra. Las palabras de hoy de Mas serán vistas con lupa por parte de las entidades.