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“President’, saque las urnas a la calle”

La ANC exige a los partidos que desobedezcan el posible veto del Constitucional a la consulta

Foto aérea de la manifestación en las calles de Barcelona Ampliar foto
Foto aérea de la manifestación en las calles de Barcelona AP

La gigantesca V humana que cruzó ayer Barcelona sirvió para enviar un mensaje claro al presidente de la Generalitat, Artur Mas: "Presidente, saque las urnas a la calle", le exhortó en medio de una ovación Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, organizadora de la manifestación junto a Òmnium Cultural.

La principal preocupación de las entidades es que el proceso soberanista siga adelante aunque el Tribunal Constitucional vete la consulta. Los organizadores optan por la desobediencia civil, que también defienden Esquerra y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP): "No tenemos miedo. La voz del pueblo catalán está por encima de la opinión de un tribunal partidista de Madrid", proclamó Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural.

Los independentistas expusieron a Mas sus preocupaciones. A la exigencia de sacar las urnas a la calle aunque esté prohibido añaden la petición de unidad a todos los partidos. Según el propio presidente catalán, "el eslabón más débil" del proceso soberanista son las fisuras entre los partidos que defienden la consulta (CiU, ERC y la CUP). Las últimas semanas las diferencias han abundado entre estas formaciones.

La ANC y Òmnium les reclamaron que el consenso por la consulta no se rompa. "La unidad que hay hoy en la calle es la que queremos que se mantenga entre las instituciones y entre las fuerzas políticas", apuntó Casals. Forcadell fue más contundente: "El año pasado dijimos que en momentos excepcionales hacen falta decisiones excepcionales, y ahora es la hora. Pedimos a nuestros responsables políticos que dejen de lado los intereses de partidos y actúen de acuerdo al momento político y a su trascendencia histórica", dijo la presidenta de la ANC, respondida con una de las mayores ovaciones de la tarde por los manifestantes.

Artur Mas promete mantener la unidad política a favor de la consulta

Mas recogió el guante en su mensaje institucional tras la reunión con ANC y Òmnium: "La llamada a la unidad es fundamental. Nos compromete a todos, también a mi como presidente. Me comprometo a hacer todo lo posible para que la unidad política no se agriete en ningún momento y que los intereses legítimos de los partidos no pasen por encima de la hora grande que vive Cataluña".

Tras meses de trabajo, la ANC y Òmnium acabaron muy satisfechos de la manifestación, tal como dijo Forcadell tras hablar con Mas: "Es la manifestación más grande de la historia de Europa. Nos tenemos que sentir orgullosos de ser de este pueblo".

La movilización estaba organizada para enviar varios mensajes: al Gobierno catalán, al Ejecutivo central, y al exterior. La V estaba dividida en tres conceptos, uno para cada ángulo de la manifestación. En uno, la V era de voluntad, simbolizando la resistencia de los independentistas para insistir en el referéndum tras tres años de manifestaciones; la segunda V era de votar, para exigir que el plan para hacer el referéndum el 9 de noviembre siga adelante; la tercera V simbolizaba la victoria que los secesionistas ansían obtener ese día. El mensaje se completaba con varias pancartas, desplegadas a lo largo de lo recorrido, dirigidas a diferentes líderes mundiales —Barack Obama, Angela Merkel, y el Papa Francisco, entre otros— reiterando el deseo de votar.

Carme Forcadell: "Es la manifestación más grandes de la historia de Europa"

El simbolismo no se reservó solo para las pancartas. A las 17:14, hora que coincide con el año en el que Barcelona cayó a manos de las tropas de Felipe V, una joven que cumplirá 16 años el 9 de noviembre —la edad mínima para votar en la consulta, según la ley catalana— introdujo el voto en una urna situada en el vértice de la V. En ese momento, los manifestantes de Diagonal y los de Gran Vía se unieron para cerrar la V, que desde el aire, gracias a las camisetas amarillas y rojas que llevaban los manifestantes, se distinguía como una gran senyera de 11 kilómetros de largo.

En un día tan señalado por los independentistas como el trescientos aniversario de la caída de Barcelona, Forcadell aprovechó para añadirle épica a la lucha por la secesión y enfatizar la importancia de la movilización: "Hoy, 300 años después de la derrota, hemos recuperado Barcelona. El 11 de septiembre de 1714 pasó a la historia por ser el año en el que perdimos nuestras libertades, y el 2014 será la fecha clave para recuperarlos", proclamó Forcadell, que remachó: "Hemos convertido el tricentenario de la derrota en el primer día de la victoria".

Los organizadores esperan que su mensaje llegue al Gobierno catalán y a los partidos como lo ha hecho en las anteriores ocasiones: en 2012, la manifestación masiva en Barcelona forzó a Mas a convocar elecciones y prometer la consulta. La cadena humana de 2013 empujó a los partidos a entenderse para fijar la votación. ANC y Òmnium esperan que la del 2014 sea la última gran exhibición de fuerza antes de votar sobre la independencia de Cataluña.

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