Hallado un ‘soldado desconocido’ de la Guerra Civil en la Sierra del Toro

Un campamento de arqueología y antropología forense lo encuentra al segundo día de trabajo

El País|Agencias

Los alumnos y profesores participantes en un campamento de trabajo historiográfico en la Sierra de El Toro (en las provincias de Castellón y Teruel) han localizado el cuerpo de un soldado de la Guerra Civil. El objetivo de estas jornadas —promovidas por el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GRMH) de la Comunitat Valenciana y la Universidad Complutense de Madrid— es, precisamente, exhumar restos de combatientes del Frente de Levante. El cadáver ha aparecido en la Peña Salada, en el término de la localidad turolense de Abejuela, sin que se pueda saber nada por ahora de la identidad del caído.

"Se localizaro el segundo día del campo de trabajo, prácticamente al primer golpe de azada; estaba muy en la superficie y en una zona muy transitada", ha explicado a EFE Matías Alonso, coordinador del GRMH. Los restos están muy maltratados, ya que el cuerpo fue roto por las raíces de una sabina, según Alonso. Además, están calcinados, algo que atribuye al incendio en la zona de 1993. "Creemos que cuando ardió la maleza quedaron al descubierto muchos cuerpos", ha añadido.

Los restos serán trasladados antes del sábado para su análisis a la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid. Los expertos han indicado que podría tratarse de un varón de entre 25 y 30 años. "Por el escenario da la sensación de que es un soldado republicano, pero no tiene identificación alguna más allá de una suela", ha señalado Alonso.

Los participantes en el Curso de Arqueología y Antropología Forense ya han localizado otras posibles fosas. Después de encontrar más restos, tienen planeado darles un entierro digno. "Aquí queda, desgraciadamente, una cantidad indeterminada de soldados españoles, franquistas y republicanos, que siguen abandonados por esta zona tan amplia donde se desarrolló la Batalla de Levante", ha lamentado Alonso.

En el campo de trabajo, que se extendera hasta el 14 de septiembre, participan cinco profesores de la Universitat de València y de la Complutense de Madrid, así como una veintena de alumnos, algunos llegados de Eslovenia, Portugal, Francia o Irlanda. La matrícula tenía un precio de entre 450 y 800 euros, en función de la duración de su estancia.

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