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Francia mantiene las importaciones de mejillón pese a la alerta sanitaria

Las depuradoras critican la “respuesta desproporcionada” en Galicia contra el país vecino

Una batea de mejillón en la ría de Arousa
Una batea de mejillón en la ría de Arousa

Una semana después de que Francia lanzase una alerta sanitaria, sin concretar todavía la causa de la intoxicación alimentaria de 60 personas en ese país, ni siquiera el tipo de molusco bivalvo que pudo originarla, las autoridades galas mantienen abiertas las fronteras comerciales con España para importar mejillón de Galicia. Así lo confirmó ayer Covadonga Salgado, directora del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar), dependiente de la Consellería de Mar, tras reunir a la Comisión do Mexillón, donde están representados los productores, para analizar el episodio de alerta que vino a enervar aún más al sector en un momento de parálisis por una virulenta marea roja que mantiene prácticamente bloqueada la extracción de molusco. El país vecino ya está alcanzando en volumen de importaciones a Italia, hasta ahora el mayor cliente de los productores gallegos, tras un crecimiento constante de las compras de este molusco en los últimos cinco años.

 Mientras se esperan los resultados de las analíticas de una partida enviada a Francia —procedente de cuatro polígonos gallegos de bateas no afectados por la marea roja— como medida cautelar adoptada por las autoridades sanitarias galas y gallegas, la reunión de Salgado con los bateeiros sirvió al menos para calmar los ánimos y estudiar fórmulas para evitar en el futuro que determinadas alertas y comunicaciones pongan en duda el sistema gallego de control del molusco. Desde la Organización de Productores de Mexilllón de Galicia (Opmega), su presidente, Ignacio Lorenzo, evitó concretar el contenido de la larga reunión celebrada en las instalaciones de Intecmar, en Vilaxoán, y se remitió a un comunicado en términos tranquilizadores difundido por la Consellería do Medio Rural e do Mar. No obstante, Lorenzo desvinculó a su organización de cualquier intento de exigir a Francia indemnizaciones, como habían amenazado otros colectivos de mejilloneros alegando que el país vecino lanzó una alerta infundada. “Eso fueron manifestaciones aisladas de algunos productores”, declaró el presidente de la mayor organización del sector.

Los representantes de las depuradoras, por su parte, son muy críticos con la forma de gestionar la crisis en Galicia. “Se creó un montaje inaudito que nos afecta a todos”, afirma Ramón Blanco presidente la Asociación Gallega de Depuradoras (Agade). Para Blanco, no fueron las autoridades francesas las que crearon la alarma sino que se magnificó una noticia que ni la Xunta ni los productores han sabido pararla. “La alerta no está concretada, por lo tanto, no se explica cómo se pudo llegar a estos comentarios desproporcionados de acusar a Francia de mala praxis cuando ni siquiera se han cerrado las fronteras comerciales al mejillón gallego”, aclara el presidente de las industrias depuradoras.

“Aquí alguien encendió un mechero y si se le echa gasolina ya tenemos la hoguera montada, cuando solo hay una alerta sanitaria por moluscos bivalvos sin que nadie, al menos en medios oficiales, haya mencionado el mejillón gallego. Otra cosa es que Francia le pida a España información confidencial de la procedencia de una partida concreta y eso no tendría que encender ninguna mecha. Porque aquí se cumplen todos los requisitos de control y no tendría que intranquilizar a nadie”, subraya el presidente de Agade. “Las informaciones han sido poco afortunadas, y unos y otros han salido acusando a Francia de atacar nuestro producto cuando ellos son en estos momentos nuestros principales compradores. La película la estamos haciendo nosotros solos, echando piedras contra nuestro propio tejado, y a las depuradoras nos afectan estos episodios porque el que recibe la información y toma medidas es el consumidor”, advierte.

La producción anual de mejillón gallego se cifra en torno a 200 millones de kilos, según las variaciones de la producción del sector extractivo y dependiendo de las mareas rojas. Un 10% lo compra Francia, que mantiene abiertos los canales comerciales todo el año, mientras que Italia, aunque importa más, lo concentra entre octubre y abril.

“La tendencia es que Francia ya está superando a Italia en volumen de importaciones de nuestro bivalvo y creo que deberíamos ser más cuidadosos con nuestros clientes. Y, sobre todo, prudentes a la hora de valorar una alerta que no nos debería afectar si las cosas las hacemos bien y se cumplen los protocolos de control y analíticas sanitarias”, señala Blanco. Agade, que se creó en 1980, es la única asociación que representa al sector depurador y aglutina a 48 empresas de las 60 que operan en Galicia. Su objetivo es alcanzar la representación del gremio en el ámbito nacional y dar un salto cualitativo para lograr una confederación europea de depuradoras y de centros de expedición de marisco “Estamos en Europa y ello supondrá homologar sistemas de funcionamiento y controles sanitarios, aunque no será fácil porque tendrían que cambiar muchas cosas”, admite su presidente.

Francia supera con mucho a países como España, con 130 depuradoras y 865 centros de expedición, mientras en Italia las industrias del sector son unas 600. En plena fase de expansión, Agade intenta alcanzar acuerdos con empresas en Cantabria y País Vasco, donde ha logrado nuevos socios, y Cataluña. “La diferencia de Galicia con España y el resto de Europa es que nosotros llevamos muchos años de ventaja en cuanto a depuración, aunque ellos se han puesto al día muy rápido y están haciendo bien los deberes en sistemas de control sanitarios, por ejemplo”, explica Blanco.

 

Solo siete polígonos abiertos

El presidente de la Asociación Gallega de Depuradoras (Agade) insiste en que los métodos analíticos para el control sanitario del marisco tienen que homologarse a fin de evitar dudas infundadas sobre el mejillón que sale de Galicia ante futuras alertas como la que sobresaltó al sector la pasada semana. La Consellería de Mar, a través de Intecmar (Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño) está utilizando en sus análisis tanto el bioensayo, desde hace 25 años, como el método químico. La UE ha implantado este último para ajustar los niveles de toxina, evitar alteraciones y ofrecer todas las garantías sanitarias del producto en fresco.

Galicia pidió una moratoria para seguir utilizando el bioensayo, que expira en diciembre próximo, pero podría intentar prorrogarla alegando que es un sistema fiable y menos costoso que el químico. “Creo que deberíamos implantar definitivamente el sistema oficial para evitar problemas con el resto de los países. Esto es una asignatura pendiente para la Xunta”, añade Blanco.

La directora de Intecmar se refirió ayer al sistema de control del mejillón implantado en Galicia, que calificó de “puntero en la Unión Europea”. Covadonga Salgado insistió en que Francia “no aportó ninguna analítica que confirme la toxicidad de los mejillones gallegos”. “No hay ningún sistema de control tan exhaustivo como el gallego, lo que supone un valor añadido para el sector”, añadió

Sobre la evolución de la biotoxina, la directora de Intecmar informó de que se aprecia una leve mejoría y, de confirmarse los últimos análisis, podrían abrirse más polígonos de bateas. Por el momento permanecen abiertos solo siete de los 51 que hay en toda Galicia, cuatro en la Ría de Vigo, uno en Arousa y dos en Betanzos.