El rechazo a homenajear a Filgueira multiplica los actos del Día das Letras

El pasado franquista del autor impulsa la organización de eventos alternativos Sus detractores alegan que no fue un "referente ético" mientras la Xunta aplaude la elección

Filgueira, en primer término, en 1982. Sentados junto a él, de derecha a izquierda, Carvalho Calero, Fernández del Riego y Beiras.
Filgueira, en primer término, en 1982. Sentados junto a él, de derecha a izquierda, Carvalho Calero, Fernández del Riego y Beiras.XURXO LOBATO

Menuda la que lió la Real Academia Galega al elegir a Xosé Filgueira Valverde (Pontevedra, 1906-1996) como autor homenajeado para el Día das Letras Galegas de 2015. La participación activa del viejo profesor en la dictadura de Franco, con cargos políticos como el de alcalde de su ciudad natal, no sólo desencadenó un reguero de críticas y protestas de destacados colectivos o figuras vivas de la cultura autóctona, incluido un buen número de académicos, sino también inéditos anuncios de boicot a celebrar la lengua y la literatura gallegas a través de este historiador y polígrafo. Hay profesores que se han declarado incluso insumisos y rechazan difundir en las aulas su vida y obra, pese a ser reconocida por muchos, incluidos detractores, como destacada.

La controversia es grande. Pero puede que marque un revulsivo. Y acabe por llevar a la práctica la expresión popular que no hay mal que por bien no venga. Ya están en preparación, al margen de la Real Academia Galega y de una Xunta profundamente satisfecha por el homenaje a Filgueira Valverde, múltiples celebraciones alternativas de las Letras Galegas. La edición del próximo año se anuncia, cuando arrecia la polémica, como la más participativa, festiva, amplia y dinámica que se recuerde en el último medio siglo. Se pretende organizar, al margen de instituciones oficiales, una fiesta de la cultura, lengua y literatura de Galicia de lo más actual, dando pie a relanzar el debate, abierto desde hace tiempo, sobre la conveniencia de renovar la festividad del 17 de mayo y dejar de centrarla en la figura de un autor a menudo desfasado en el tiempo —tiene que llevar fallecido como mínimo diez años—.

Filgueira Valverde fue elegido por la mínima en el plenario de la Real Academia. Eran cinco los candidatos en liza, cada uno impulsado por tres o cuatro académicos. El profesor de Pontevedra, propuesto por Xosé Ramón Barreiro, Ramón Villares, Francisco Díaz-Fierros y Pegerto Saavedra, y con sólo diez votos, acabó imponiéndose por una única papeleta frente a Celestino Fernández de la Vega en la tercera y última ronda de votaciones. Hubo cinco sufragios en blanco y dos nulos.

En la controvertida elección, primó la concepción política, reflexiona un académico desde el anonimato, sobre los méritos y obra del autor. Es obvio que para el Gobierno de Feijóo, que la semana anterior, sentado junto a Aznar, había arengado a redoblar “lucha ideológica” contra el nacionalismo, el candidato ideal es el elegido. El tweet del secretario de Política Lingüística de la Xunta, Valentín García, anticipando el nombramiento media hora antes de ser oficial, asentó la teoría de que hubo maniobras previas desde la esfera institucional.

Manuel María, que partió favorito pero finalmente fue eliminado en la segunda votación, es considerado demasiado nacionalista por los estamentos gubernamentales. Y optar por Ricardo Carvalho Calero, que no pasó de la primera vuelta, hubiera sido premiar, según muchos, al lusismo y la defensa del independentismo. Luces y sombras los acarrean todos en mayor o menor medida en sus bibliografías, reseñan académicos consultados por este diario. Pero otra cosa es que resulte inoportuno decantarse por Valverde, como apuntan muchos que se desmarcan de la elección. Incluso los cinco integrantes de la ejecutiva de la institución, presidida por Xesús Alonso Montero, enviaron el jueves un comunicado para clamar que ninguno “avaló” ni por escrito ni oralmente la opción de Filgueira Valverde. Desde A Mesa pola Normalización Lingüística, la asociación de escritores en gallego hasta el alcalde de Pontevedra, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, criticaron duramente la elección.

De derechas desde la primera hora, cofundador del Seminario de Estudos Galegos siendo joven universitario y artífice, ya en la etapa autonómica, del Consello da Cultura Galega que presidiría hasta su muerte, Filgueira fue muy activo políticamente. Formó parte de la cúpula del Partido Galeguista durante cuatro años antes de dejarlo por Dereita Galeguista en 1935, por discrepancias con las alianzas de izquierdas. Colaboró con la dictadura, al participar en sus instituciones, siendo alcalde franquista de Pontevedra de 1959 a 1968. También procurador en Cortes. Y al igual que Torrente Ballester en Ferrol, fue miembro en Pontevedra de la llamada comisión de depuración de la enseñanza. Pero nunca fue, al contrario de Alvaro Cunqueiro, miembro de la Falange. “Ni llevó nunca ninguna camisa azul, ni levantó nunca ninguna mano para cantar ningún himno”, defendió su hijo, Fernando Filgueira. “Fue alcalde de su ciudad natal en tiempos de Franco, no franquista, ese es el matiz fundamental”, remachó en la Cadena SER. “¡Que me escupan si no estoy haciendo patria!”, exclamó tras subrayar aspectos de su bibliografía en defensa del idioma, o sus más aclamados logros, como son el Museo de Pontevedra y la conservación del casco histórico de la ciudad.

Pero para muchos en Galicia, Filgueira fue un colaboracionista del franquismo cuando la mayor parte de sus contemporáneos eran asesinados, depurados o exiliados por defender el idioma y la cultura de su tierra. “No fue ser un referente ético ni un ejemplo para la sociedad, ni menos ser un símbolo de unión”, destacan asociaciones y entidades que, bajo el paraguas de A Mesa, ya están preparando una celebración alternativa del Días das Letras Galegas 2015. Será, prometen, una gran fiesta reivindicativa del gallego, organizada al margen de instituciones políticas o culturales, “solo desde la sociedad civil”. El programa empezará a perfilarse en septiembre.

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