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Salud admite que cerrará más de 3.000 camas en el mes de agosto

La Generalitat niega que la clausura de plazas colapse las urgencias

El director del CatSalut promete que el recorte no se prolongará más allá del verano

Boi Ruiz, consejero de Salud, a la izquierda, y Josep Maria Padrosa, en una imagen de archivo.
Boi Ruiz, consejero de Salud, a la izquierda, y Josep Maria Padrosa, en una imagen de archivo.

El Departamento de Salud ha entrado en la guerra de cifras que desde hace varias semanas libran los sindicatos contra los directivos de los hospitales catalanes, reacios a cifrar el recorte de camas en verano. El director del Servicio Catalán de la Salud (Catsalut), Josep María Padrosa, reconoció ayer que dejarán sin servicio hasta 3.100 camas en agosto. De media, durante todo el verano, se cerrarán unas 2.091 plazas.

Mientras la región sanitaria del Alt Pirineu-Aran mantendrá el 100% de las camas abiertas, la demarcación de Terres de l'Ebre perderá hasta el 37,44% de sus plazas, unas 146, la segunda semana de agosto. El área de Barcelona también se quedará sin 2.268 camas a mediados del verano. “Estas camas no desaparecen, simplemente están en standby”, explicó Padrosa, que aseguró que en otoño volverán a funcionar las 13.072 plazas que, según el departamento, tienen abiertas los 63 hospitales de la red pública. Por su parte, los sindicatos han calculado que solo en los principales centros sanitarios catalanes —los ocho del Instituto Catalán de la Salud (ICS), además del Clínic, el Sant Pau y el Parc Salut Mar— se cerrarán 1.322 plazas este verano.

Cierre de camas por región sanitaria

Alt Pirineu-Aran: -0 (0%)

Lleida: -231 (35,81%)

Terres de L'Ebre: -146 (37,44%)

Tarragona: -172 (17,6%)

Girona: -132 (11,04%)

Central: -151 (17,86%)

Barcelona: -2.268 (25,58%)

Aunque los directivos de los hospitales han negado haber perdido camas en los últimos años por los recortes —tal como demuestran las memorias de actividad de los ejercicios anteriores—, Salud sí reconoció que desde 2012 los centros sanitarios han perdido 280 camas. Padrosa se refirió a la reducción de la estancia media de los ingresos, al despliegue del programa de enfermos crónicos y al “aumento progresivo” de la cirugía mayor ambulatoria (que no requiere ingreso) para justificar la pérdida de camas. Los sindicatos van más allá y cifran en unas 1.000 las camas que se han quedado por el camino con los recortes de los últimos años.

Con todo, el director del CatSalut negó que la clausura de plazas colapsase las urgencias y se refirió a “un caso puntual” el del hospital del Vall d'Hebron, en el que los médicos del servicio denunciaron ante el ICS la saturación del área de urgencias (que llegó a tener a pacientes ingresados en los boxes hasta cinco días a la espera de una cama en planta). Padrosa tampoco se quiso pronunciar sobre la destitución del jefe del servicio, Xavier Jiménez, que el martes fue relevado de su cargo —como “castigo” según fuentes de Urgencias—, apenas 10 días después de denunciar el colapso del servicio que dirigía.

Padrosa insistió en que el cierre de camas “coincide con una tradicional caída de la actividad quirúrgica y de la atención primaria en verano”. Según Salud, la intervenciones programadas caen un 50% en la temporada estival. Padrosa también reconoció que “se busca la eficiencia” y el verano “es un buen momento para ajustar las posibilidades y los recursos. Siempre y cuando se salvaguarden las urgencias y lo prioritario, dejamos en manos de los hospitales que organicen de la mejor manera los servicios”.

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