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Raimon se muestra firme en sus dudas ante el proceso soberanista

“Quieren que sea como ellos querrían”, dice el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes

Raimon agradece el galardón; detrás, Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural. Ampliar foto
Raimon agradece el galardón; detrás, Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural.

“A menudo tengo la sensación de que no soy de los míos cuando quieren que sea como ellos querrían”. Con esa aseveración volvió a mostrar ayer Raimon su fuerte personalidad y sus dudas sobre el proceso independentista en Cataluña, posición por la cual ha sido criticado con cierta acidez en los últimos tiempos por diversos sectores soberanistas.

Lo hizo Raimon en un escenario de alto calado simbólico: uno de sus escenarios-fetiche, el Palau de la Música Catalana, quintaesencia de reivindicaciones cívico-patriotas catalanas, y mientras recogía el 46 premio de Honor de las Letras Catalanas que otorga Òmnium Cultural, quintaesencia del independentismo de la sociedad catalana. El acto congregó a 1.500 personas, entre ellas el presidente Artur Mas.

Raimon contextualizó la categórica frase aseverando que “esto me ocurre con gente que me quiere y a la que quiero y que quieren que sea como ellos querrían que fuera y no como saben que soy”. Es esa sensación la que le genera “una pugna entre mi yo y su colectivo que me hace pensar que yo no soy de los míos”.

Esa parte del discurso encaja con las dudas que el cantautor de Xàtiva viene manifestando con el proceso iniciado en Cataluña desde que se hiciera público el 20 de marzo la concesión del premio. Ya entonces mostró inquietud en tanto “en Valencia ya estamos sintiendo los daños colaterales de eso; el País Valenciano está más desestructurado que Cataluña: veremos qué efectos genera todo esto porque igual separa más la población valenciana y hace más fuerte el anticatalanismo”.

A esos resquemores se añadieron sus declaraciones a Catalunya Ràdio del 4 de mayo, a escasos días de sus recitales antológicos precisamente en el Palau de la Música y en las que aseveró: “Yo no soy independentista porque no me lo había planteado nunca; yo soy de allí y sé las repercusiones que puede tener”. Si bien afirmó también entonces que “lo primero que se ha de hacer es votar” y que la movilización de la sociedad catalana le parecía “muy importante”, veía el proceso “complicado porque estamos en un marco concreto, primero del Estado español, de donde es muy difícil salir, y luego el marco europeo”.

Esas dudas provocaron de inmediato una fuerte controversia en los medios y en las redes sociales, en las que fue criticado por los sectores más soberanistas. Ayer también generó mucho movimiento en la Red, con gente acusándole de “marxiano” (por Groucho Marx) por lo alambicado de su frase, y otros felicitándole por su actitud “contra los talibanes”.

La presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, que en su momento ya terció a su favor (“Hay gente que necesita más argumentos para tomar su decisión”), aseguró ayer que “a Raimon le sentimos nuestro todos los que hablamos la lengua de Ausiàs March; somos de la nación que Raimon canta”.

La frase de Raimon fue la única con cierto aire solemne de su discurso, cargado de ironía, como cuando reivindicó la unidad lingüística del catalán, “en todas sus variantes, incluido el Lapao”, o cuando “desde que el PP entró a mandar, que no a gobernar, en el País Valenciano, he cantado más en Madrid que en Valencia”.

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