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Un experto canadiense desvincula el federalismo de los intereses económicos

Jean Leclaire considera que el soberanismo se explica por un déficit institucional de Estado

El catedrático de la Universidad de Montreal y miembro del think tank L’Idée Fédérale, Jean Leclaire, ha asegurado este martes que defender el federalismo solo con argumentos económicos es minarlo y que es necesaria una propuesta ética: “El federalismo moral no es sinónimo de falta de compromiso ni de indiferencia política”.

Siempre en el marco de la situación de Québec en Canadá, Leclaire ha afirmado que “en un universo dominado por las reivindicaciones de identidades, el federalismo puede servir para hacer saltar los cerrojos de las picotas culturales que estas quieren levantar alrededor del ciudadano”.

El académico canadiense ha dictado una conferencia bajo el título El federalismo como solución y oportunidad en el Pati Manning, organizada por la agrupación de intelectuales Federalistes d’Esquerres. Leclaire ha insistido en que el federalismo es importante porque da la oportunidad a aquel ciudadano que no quiere llevar ninguna insignia nacionalista a “rehusar ser instrumentalizado” por estos proyectos que, en su opinión, tienen como común denominador “aplanar la abundante complejidad de su existencia”.

En referencia a la aspiración independentista de un sector de la sociedad catalana, ha afirmado que “cuando la bola se pone a rodar es muy difícil pararla” y ha achacado parte de esta insatisfacción a un déficit institucional por parte del Estado central.

El catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francesc de Carreras, y el de la Universidad de Barcelona, Cesáreo Rodríguez-Aguilera, también han participado en el acto. Carreras ha defendido que la Constitución española reúne todas las condiciones necesarias para que España funcione de forma federal. Ha considerado que lo que lo impide es la falta de una institución que permita a las comunidades autónomas participar en conjunto y ha coincidido con Leclaire en que esta debería ser el Senado.

Rodríguez-Aguilera ha centrado su discurso en la necesidad de que la Unión Europea se convierta en un Estado. Ha asegurado que la institución sufre una triple crisis “gravísima”: económica, política y cultural. “Están interrelacionadas y si no se abordan simultáneamente, su futuro será negro”.