Crece el uso de ‘drogas legales’ para adulterar las ‘tradicionales’

Expertos alertan de la utilización de sustancias no fiscalizadas para eludir controles

Puesto de Energy Control en el Sonar 2002.
Puesto de Energy Control en el Sonar 2002.Consuelo Bautista

Un antiparasitario veterinario o un antiguo analgésico retirado del mercado por su toxicidad. Son algunas de las sustancias más empleadas para adulterar drogas. A estas se suman las legal high o drogas legales, cuyo uso para falsear las tradicionales creció en 2013, según la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). Se trata de compuestos con efectos parecidos a los de otros estupefacientes ya conocidos y que se venden también solos bajo nombres como éxtasis o LSD natural.

La organización ha analizado 2.614 muestras de sustancias psicoactivas pertenecientes a 1.773 personas de toda España a través de su proyecto Energy Control. El 80,3% fueron hombres, con una edad media de 31 años, que podían enviar sus muestras a la asociación o acercarse a uno de los puestos levantados en grandes eventos.

De los 266 casos en los que se encontraron drogas de nueva creación, en 71 habían sido empleadas para adulterar otra. El número de muestras es incluso mayor que las 66 analizadas en 2009, cuando hubo una falta de abastecimiento de éxtasis en toda Europa que provocó un auge en las falsificaciones. En los tres últimos años, los casos hallados no pasaron de 48.

Los coordinadores de Energy Control advierten del peligro que supone que una persona consuma un narcótico pensando que es otro: "Por ejemplo, un usuario que consuma metanfetamina pensando que es éxtasis, cuando la primera es más potente y requiere de una dosis menor". Entre las sustancias halladas estuvieron la metoxetamina vendida como ketamina. Esta última tiene una sobredosis más fácil de llevar y sus efectos duran menos tiempo. O la 25I-NBOMe como falso LSD, un potente alucinógeno cuyos efectos sobre la salud se desconocen, pero que ha causado casos de hospitalizaciones y fallecimientos.

El equipo de Energy Control considera que el factor económico ha dejado de ser el único impulsor de las adulteraciones: "Antes se hacía para ampliar beneficios. Pero ahora, también para eludir controles y consecuencias penales porque se trata de drogas no fiscalizadas". Alerta de que la cifra de estupefacientes aún no regulados ha superado a la de los identificados y prohibidos legalmente: 250 frente a 230. "Siempre aparecerán nuevas sustancias. Es necesario potenciar los servicios cara a cara, es la mejor forma de contactar con los afectados. Sobre todo, con los usuarios más frecuentes. En el 97% de los casos que hemos atendido, cuando les dijimos el resultado de los análisis, la reacción fue no consumir".

El director del área de drogas de la ONG, Josep Rovira Guardiola, ha calificado de "desacierto total" la nueva Ley de Justicia Universal, que ha permitido la liberación de narcotraficantes capturados en aguas internacionales: "Es una normativa que no se ha evaluado suficientemente. No pensaron que podía tener estos efectos nocivos. Implementar reglas tiene su riesgo... como tomar drogas".

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La cocaína, la más adulterada

Los tipos de sustancia que más se detectaron fueron el cannabis, el éxtasis, la cocaína y la anfetamina. La cocaína fue la más adulterada, con un 72,3% de muestras fraudulentas. Le siguió la anfetamina, con un 62,1%. El éxtasis fue el que se encontró en más pureza, con un 65,2% de muestras que contenían solo el principio activo en su formato cristal, porcentaje que se redujo al 54% en las pastillas.

El adulterante más frecuente en estas cuatro sustancias continuó siendo la cafeína. En la cocaína también se utilizaron, entre otros, levamisol, un antiparasitario de uso veterinario y fenacetina, un analgésico prohibido en España por su toxicidad, sobre todo en el hígado.

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