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Los valientes soldados republicanos de Paco Roca

El dibujante contextualiza su cómic sobre la compañía que liberó París

Ametralladoras y objetos diversos de la Segunda Guerra Mundial se exponen en la muestra

El dibujante con otra ilustración de la liberación de París
El dibujante con otra ilustración de la liberación de París

Eran indisciplinados, contestatarios y discutidores; solían reprocharse sus filiaciones anarquista, comunista, socialista o el republicanismo moderado de alguno. Pero eran muy valientes y, si respetaban a su mando, actuaban como fieles y excelentes soldados. Algunos de aquellos perdedores de la Guerra Civil española, que sufrieron un calvario cuando se exiliaron a Orán, hacinados en el barco carbonero del Stanbrook, fueron los primeros en entrar en París con sus tanquetas bautizadas con nombres y batallas españolas en la Segunda Guerra Mundial.

Su gesta quedó en el olvido durante lustros. Francia no estaba interesada en loar la figura de un grupo de españoles y mucho menos el régimen dictatorial franquista. Pero el capitán que confió en ellos, Raymond Dronne, fue justo y en sus memorias destaca la valerosa aportación de esos soldados republicanos de la compañía La Nueve, que lucharon primero en el frente africano en las filas aliadas contra las tropas nazis de Rommel y luego combatieron en tierras francesas hasta llegar a Notre Dame.

Lo recordaba ayer el dibujante Paco Roca, frente a sus ilustraciones de la famosa compañía, y junto a objetos originales de la Segunda Guerra Mundial: un neceser de aseo, un baqueteado encendedor Zippo, un costurero, un chamuscado paquete de cigarrillos Camel, cajas de preservativos, o una antigua edición de las memorias de Dronne. Dibujos, bocetos, fotografías, mapas, ametralladoras, bayonetas, pistolas, fusiles, uniformes americanos y nazis forman parte de la interesante exposición inaugurada ayer en el centro municipal Las Naves (calle de Juan Verdeguer, 8) de Valencia a propósito del cómic Los surcos del azar, de Roca.

El dibujante valenciano cuenta a través de su álter ego, convertido en personaje, que su intención inicial era hacer algo similar a la divertida película Los violentos de Kelly, con soldados republicanos que hubiesen combatido en la Segunda Guerra Mundial. Pero conforme fue documentándose y conociendo detalles de la historia, su primer propósito le pareció un tanto banal y decidió cambiar el registro para contar las vicisitudes de La Nueve, que de la Segunda División Blindada dirigida por Leclerc, a partir de los recuerdos de un viejo combatiente exiliado que estuvo en todos los saraos, Miguel Ruiz.

La muestra incluye vehículos, armas y objetos de la Segunda Guerra Mundial.
La muestra incluye vehículos, armas y objetos de la Segunda Guerra Mundial.

De modo que la excelente novela gráfica del Premio Nacional de Cómic y ganador de un Goya por la película animada Arrugas articula toda la exposición: desde la salida del puerto de Alicante de los republicanos que pudieron salvarse de los bombardeos fascistas hasta la noche de la entrada triunfal a París el 24 de agosto de 1944, pasando por la brutal experiencia de los campos de refugiados en el Norte de África y los trabajos forzados para trazar una línea férrea transahariana.

En la portada del periódico Libération, del día después de la liberación, se publicó una fotografía de autoridades francesas con el teniente de La Nueve y natural de Burriana, Amado Granell. En el pie de foto, no se identifica al militar castellonense.

Esta imagen es representativa de la historia que Roca ha querido reivindicar con su libro y ahora con su historia. “Me pareció muy curioso que decidiesen seguir luchando en todo momento contra el fascismo y a favor de sus ideales de democracia y de libertad”, afirma el dibujante. Durante los más de dos años que dedicó a elaborar su libro, Roca se preguntaba qué habría hecho él en aquellas circunstancias. Esas personas, que no le dan “ninguna importancia” a lo que hicieron, son “un buen ejemplo”, apostilló.

“Cada generación tiene sus propios combates y a ellos les tocó estar en el momento en que había que luchar con las armas contra el fascismo. Quizás ahora en nuestras manos está el defender lo que ellos consiguieron, una cierta forma de vida que a veces tenemos el peligro de perderla”, apuntó, en declaraciones a Efe. “Haría falta un reconocimiento oficial del Gobierno español y de España a toda esta gente”, añadió.

En Francia, las cosas han cambiado. La alcaldesa de París, Ane Hidalgo, de origen español, prologa la edición francesa de Los surcos del azar, que ha motivado esta exposición que se puede ver hasta el 4 de julio y cuyo rigor ha recibido incluso el visto bueno de los profesionales del Museo Militar de Valencia, que ha prestado piezas, al igual que el Museo del Soldadito de Plomo L’Iber, según comentó el comisario de la misma, el diseñador MacDiego.