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Un tesoro de patrimonio

Madrid es la primera autonomía que elabora un mapa de su riqueza histórica. Compartirá los datos de más de 4.500 bienes con las fuerzas de seguridad para facilitar su protección

Un tesoro de patrimonio pulsa en la foto
Mapa del patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid 

Hay joyas de la Historia que saltan a la vista y a la memoria. El Monasterio de El Escorial, centro político del imperio de Felipe II y monumento patrimonio de la humanidad, es uno de los tesoros culturales más obvios de la región. Como el Museo del Prado y su pinacoteca infinita. O la Iglesia de Santa Bárbara, con los sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza y una de las escalinatas más demandadas en la época de bodas. Pero Madrid también es el Cerro de los Batallones, el yacimiento paleontológico en Torrejón de Velasco considerado la Capilla Sixtina del Terciario. O la necrópolis visigoda descubierta el año pasado en Vicálvaro, en las afueras de Madrid. Cerca de las 824 tumbas se descubrió un taller de sílex del Paleolítico, bautizado como Charco Hondo y con una antigüedad de al menos 200.000 años, donde se fabricaban armas y utensilios.

Así, unos más populares y otros completamente desconocidos, unos visitables y otros no, el Gobierno regional ha catalogado hasta 4.554 enclaves que dibujan un recorrido completo, de principio a fin, por la historia local. El siguiente paso, inédito, consistirá en la entrega a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado del mapa elaborado por la Dirección General de Patrimonio para su protección. De esta forma, Madrid se convertirá en la primera autonomía que compartirá con Policía y Guardia Civil un inventario con todos los bienes conocidos en la región para su cuidado.

El objetivo es combatir el expolio de yacimientos, como viene sucediendo de forma intermitente por parte de cazadores de tesoros oportunistas. Un ejemplo: días después de que EL PAÍS revelara, en abril de 1994, la existencia de un cementerio visigodo en Carabaña, un grupo de asaltantes forzó la verja metálica que rodeaba la necrópolis, provistos de palas, piquetas y detectores de metales. Los pies de uno de los esqueletos, conservados en perfecto estado durante nueve siglos, terminaron convertidos en una amalgama de huesos. “Hemos recopilado toda la información posible y la vamos a compartir con el Estado para evitar casos semejantes, que no obstante están muchísimo más controlados aquí que en otras comunidades más extensas y con menos medios”, observan desde el Ejecutivo de Ignacio González.

El Catálogo Geográfico de Bienes Inmuebles abarca desde yacimientos prehistóricos, como el del Paleolítico en Pinilla del Valle, donde se han encontrado restos de los primeros madrileños (neandertales), hasta los edificios que conforman la Gran Vía en la capital.

El catálogo está integrado por el conjunto de bienes inmuebles declarados o sobre los que se haya incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) o de Interés Patrimonial (BIP), así como por los yacimientos arqueológicos y paleontológicos cuya existencia esté debidamente documentada. Entre los 4.554 bienes hay 511 que son BIC (la máxima protección que contempla la ley), lo que significa que Madrid es la quinta región de España con mayor número de BIC por kilómetro cuadrado. Además, el catálogo tiene registrados 465 BIP (la segunda mayor) y 3.578 yacimientos documentados.

Este amplio abanico incluye vestigios islámicos (por ejemplo, Alcalá la Vieja, en Alcalá de Henares), los restos de la muralla cristiana de Madrid, el edificio gótico de la Capilla del Obispo, en Madrid, o el bunker Blockhaus-13 de la Guerra Civil, en Colmenar del Arroyo —realizada en hormigón armado, la construcción se basa en los modelos de arquitectura militar de la Primera Guerra Mundial en el frente occidental europeo—, por poner únicamente un puñado de ejemplos.

Además de situar geográficamente el patrimonio madrileño, el catálogo ofrece información (histórica, jurídica y cartográfica) actualizada de los principales bienes culturales. “Para lograr el mapa, se han unificado diversas fuentes de información y se ha creado una aplicación informática específica que permite su actualización de forma ágil”, cuentan en la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, que dirige Ana Isabel Mariño.

Madrid encabeza la lista de los municipios con mayor número de bienes en el catálogo, con 646. Le sigue Aranjuez (202), uno de los Reales Sitios de la Corona de España por orden y gracia de Felipe II y famoso por su Palacio Real (obra de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera) y sus jardines. Villarejo de Salvanés completa el podio con 107 bienes. El yacimiento de Santa María se encuentra entre los más importantes de la región, con muestras que abarcan desde castros carpetanos a asentamientos musulmanes.

A continuación aparece Carabaña (92), uno de los pueblos más antiguos de la comunidad. Como muestra, los restos de la calzada romana que unía Tarragona con Mérida, o las ruinas de un templo dedicado a Diana: encima se construyó la ermita de Santa Lucía. Alcalá de Henares, con 84 —la Unesco declaró en 1998 ciudad patrimonio mundial a la Complutum romana, de la que quedan maravillas como la Casa de Hippolytus y sus mosaicos—, Torrelaguna (77), Fuentidueña de Tajo (74), San Martín de la Vega y Colmenar de Oreja (64) y Rivas Vaciamadrid (63) cierran los diez primeros municipios con el pasado más rico.

De los más de 3.500 yacimientos documentados, apenas una quincena son hoy por hoy visitables. Lo que da una idea, precisamente, de la atracción que pueden despertar entre los saqueadores, tanto por el contenido que esconden como por la escasa o nula presencia humana. La Dirección General de Patrimonio Histórico puso en marcha en el año 2003 el proyecto de visitas como parte esencial de su política en materia de patrimonio arqueológico. “Los yacimientos que se incluyen en el plan cumplen una serie de criterios, como su singularidad, accesibilidad, las investigaciones realizadas en ellos o la protección legal con la que cuentan”, explican en el Gobierno regional. Aunque la intención es abrir al público más enclaves, y aprovechar así el tirón turístico con los consiguientes ingresos económicos, la tarea es ardua. “Una razón más para facilitar a los cuerpos de seguridad su labor protegiendo el pasado de todos”, concluyen en la Comunidad.

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