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Cargos de Adif señalan a un exdirector como responsable clave en Angrois

Dos cargos de la empresa pública coinciden en apuntar a Andrés Cortabitarte

El juez del caso pretende imputar de nuevo

Técnicos durante la inspección de la vía de Angrois
Técnicos durante la inspección de la vía de Angrois

Algunas de las principales decisiones técnicas relacionadas con la seguridad de la curva de Angrois fueron tomadas por,Andrés Cortabitarte, exdirector de Seguridad en la Circulación de Adif. Así coinciden en señalarlo varios cargos de la empresa pública gestora de la línea en escritos remitidos al juez Luis Aláez, instructor del accidente del pasado 24 de julio en el que fallecieron 79 personas, que ahora deberá valorar si esas decisiones técnicas tienen relevancia penal. Cortabitarte fue director de Seguridad durante la construcción y puesta en servicio de la línea de alta velocidad Ourense-Santiago, cargo que dejó dos meses antes del accidente.

Él autorizó a Renfe a desconectar a bordo de los trenes Alvia el sistema de control constante de la velocidad (ERTMS) porque no se comunicaba bien con las balizas de las vías. La novedad que aporta el ahora director de Mantenimiento y Explotacion de Adif, Alfonso Ochoa de Olza, es atribuirle en exclusiva esa responsabilidad. Lo hace al recordar que el 23 de junio de 2012, una semana después de que los Alvia comenzasen a circular y un año antes del accidente, recibió un correo de Cortabitarte, entonces su subordinado, en el que le notificaba “su decisión” de autorizar la desconexión del ERTMS. Entre los escritos aportados ahora por Adif al juez figura otro del actual director de Seguridad en la Circulación, Manuel Besteiro, sustituto de Cortabitarte. El juez preguntaba por los estudios que se hubiesen realizado para autorizar la desconexión a bordo del tren del ERTMS, y Besteiro le contesta que “los estudios y evaluación de riesgos de la línea [Ourense-Santiago] disponibles por parte de la Dirección de Seguridad en la Circulación de Adif, se enmarcan en el proceso de puesta en servicio de la línea”. Y quien estaba al frente de esa dirección en aquel momento era, nuevamente, Cortabitarte.

Adif y los cargos que atribuyen a Cortabitarte la responsabilidad sobre la seguridad de Angrois han defendido en declaraciones previas que tanto la señalización de Angrois como la desconexión del ERTMS se adecuaban a lo permitido por el reglamento, que hace responsable final de la velocidad del tren al maquinista. Pese a ello, el juez ya había imputado a Cortabitarte en una decisión luego revocada por la Audiencia Provincial con el argumento de que carecía de pruebas suficientes. Pero Aláez no se dio por vencido. En noviembre rechazó citarlo como testigo porque “no es que no tengan interés para la causa sus declaraciones sino que se posponen para el momento en que se disponga de elementos suficientes para que su llamada al procedimiento se haga conforme al estatuto procesal más adecuado”. Y hace unos días recordó que “en momentos anteriores de la instrucción se ha imputado a determinadas personas” sobre las que “no se ha descartado una nueva llamada al proceso en esa condición”.

Para decidir sobre esas imputaciones el juez esperaba los informes preliminares que pidió a los seis peritos que investigan el accidente. El primero le llegó la semana pasada y describe supuestas deficiencias de la señalización y el riesgo que supuso desconectar el ERTMS. Cuestiones ambas que, según la delegación de competencias dentro de Adif, serían responsabilidad de la Dirección de Seguridad en la Circulación, con Cortabitarte al cargo. Fue ese departamento, ya con su sustituto Besteiro al frente, el que después del accidente colocó señales capaces de frenar un exceso de velocidad como las que el primer peritaje considera que se debían haber instalado desde el primer momento.

El fiscal pide al juez que evite las “actuaciones innecesarias” y le propone cinco peritos más

La Abogacía del Estado acusó a Aláez de pretender una “inquisición general” sobre Adif por pedirle la numerosa documentación que finalmente ahora ha acabado entregando y que en parte, según la empresa pública, no tendría relación alguna con el accidente de Angrois. Pero si en otras ocasiones el fiscal de la causa, Antonio Roma, se había situado del lado de Adif, en este caso consideró que “no se encuentran en las actuaciones ni en el auto” de Aláez “elementos que permitan alcanzar esa conclusión”.

El fiscal, que en el caso de Angrois está dejando llevar la iniciativa de la investigación al juez y a las partes personadas, también niega que Aláez no fundamentase correctamente su reclamación de documentos. En sus alegaciones al recurso que Adif presentó contra la solicitud del juez, Roma apoyó varias peticiones de papeles, rechazó otras por improcedentes, pidió que se argumentasen mejor algunas e incluso planteó a Aláez que reclamase expresamente documentos que el juez no había contemplado. Pero, al tiempo, el fiscal pidió limitar “un incremento innecesario del volumen de las actuaciones” con el argumento de que, “tras un elevado número de altas forenses [...] ninguna víctima o sus herederos ha visto plenamente satisfechos sus derechos como perjudicados a estas alturas del procedimiento”. El sumario de la causa está formado actualmente por 16.000 folios repartidos en 40 tomos.

Pero, tras pedir moderación, en sus alegaciones el fiscal avanzó la necesidad de que comparezcan en la causa cinco técnicos autores de dos evaluaciones de los riesgos de la línea Ourense-Santiago. “Sin lugar a dudas, los firmantes de estos escritos deberán ser llamados a la causa en calidad de peritos cuando se encuentren incorporados los informes periciales cuya práctica se está produciendo”, reclamó Roma. Por otra parte, los seis peritos que ya están investigando el accidente por encargo del juez le han comunicado a este que “no es previsible realizar más pruebas periciales” en el tren, que sigue almacenado en una nave industrial de Padrón desde el siniestro. Inicialmente tuvo vigilancia policial pero desde enero está custodiado por agentes privados a cargo de Renfe, que ha pedido al juez recuperar los restos.

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