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Taxisat, tecnología de bajo coste para un vehículo sin conductor

El parque tecnológico de Miramón hará una prueba piloto de un coche autónomo durante tres meses y estará a disposición del público

El prototipo Taxisat ideado por la firma Vicomtech IK4.
El prototipo Taxisat ideado por la firma Vicomtech IK4.

¿Te imaginas poder coger un taxi en el que tú mismo marcas el recorrido manualmente? El invento podría ahorrarle al conductor posibles problemas con el cliente y éste dejaría de ser estafado por desviaciones que inflan el taxímetro. Pues ya no hace falta imaginárselo, ya que Vicomtech-IK4, un centro de investigación tecnológico ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de San Sebastián, está dispuesto a llevarlo a la realidad. Hoy ha sido presentada una demostración de Taxisat, el primer vehículo sin conductor de bajo precio que se mueve de forma autónoma.

El coche electrónico alcanza un máximo de 60 kilómetros por hora y se desliza gracias a la visión artificial y a la utilización de las señales de localización aumentadas de GPS, que proporcionan información para poder moverse “con total seguridad”, aseguran los responsables de Vicomtech IK4. Oihana Otaegui, participante en el proyecto, señala que el objetivo del proyecto es “dar solución” a la movilidad, que dentro de unos años “cambiará” por problemas de aparcamiento, masiva circulación de coches por carretera, etc.

A corto plazo, la tecnología está ideada para instalarla en vehículos que circulen por superficies de corto recorrido: aeropuertos, parques temáticos… “La utilización de un coche privado u otro tipo de transportes” no solucionan el problema en estos casos, asegura Otaegui.

Taxisat no es el primer vehículo que camina sin piloto humano. Modelos como el Google car es un ejemplo. Sin embargo, la innovación que incorpora Taxisat es el coste de la maquinaria. La directora asegura que el producto de Google “está muy bien” para demostraciones, pero a ese precio (cerca de los 300.000 dólares) no tiene cabida en el mercado. La diferencia técnica entre uno y otro proyecto es que Google utiliza un GPS “diferencial” que necesita “muchas cosas externas” que corrigen la señal para tener una mayor precisión. Vicomtech-IK4, en cambio, apuesta por una señal de GPS normal, pero reduce el error con sensores de visión (dos cámaras) que funcionan como “dos ojos” para calcular la profundidad y la localización de los objetos. Los sensores funcionan de forma inteligente y reduce el error hasta tal punto que el coche puede guiarse de manera muy similar al GPS diferencial.

Con vistas al futuro, la incorporación de esta tecnología formará parte de la realidad ciudadana en caso de que la ley lo permita. Sin embargo, actualmente el marco legal imposibilita que los coches autónomos puedan circular por la ciudad. Otaegui señala que sería necesario romper “una barrera legal” para que los vehículos pudieran circular en un marco público. Y es que en caso de accidente, el conductor siempre es el responsable.

Para llevar adelante esta iniciativa, Vicomtech-IK4 (encargado de desarrollar los sensores de bajo coste) ha colaborado con otras tres compañías: Robosoft (empresa manufacturera de robótica que tiene la función de fabricar el vehículo), M3 Systems (fusión de datos y localización), y Capital High Tech (identifica los nichos de negocio para incorporar el producto en el mercado).

El coste total del vehículo se acerca a los 45.000 euros y está ideado con cuatro plazas, aunque Otaegui afirma que el transporte de personas forma parte de una “continuación del proyecto” en el que también colabora Miramón. Para el primer proyecto, “el esfuerzo científico y tecnológico se ha hecho en el desarrollo de la tecnología”. De cara a la segunda parte del proyecto, el Parque científico y tecnológico de Miramón hará una prueba piloto de un coche autónomo durante tres meses y estará a disposición del público.