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Mas reclama a los empresarios que se impliquen en el proceso soberanista

"Lo tenemos que hacer juntos", dice el presidente catalán a más de un centenar de empresarios

El Ejecutivo de Artur Mas ha intentado hasta ahora que los empresarios queden al margen del proceso soberanista. Consciente de la poca simpatía que despierta ese proyecto entre la mayoría de grandes corporaciones, su máxima aspiración era que no lo obstaculizaran. Sin embargo, después de que varios empresarios y directivos se hayan pronunciado contra los planes de Mas, este reclamó este viernes al empresariado que “no pase de la política” y se implique en la “conducción del proceso político” independentista, que juzgó de “una gran complejidad”. “Lo tenemos que hacer todo juntos”, sostuvo.

Mas pidió el apoyo de los empresarios después de que esta semana un grupo de 60 directivos de empresas alemanas redactara la Declaración de Barcelona, en la que advertían a Mas de las consecuencias “nefastas” de una eventual secesión, y la reunión con la junta del Círculo de Economía, que le planteó la frustración en la que podía acabar el proceso. Hasta ahora el Gobierno de Mas consideraba un éxito el silencio de los empresarios. El viernes elevó el listón y les pidió que asuman “responsabilidades”. Y lo hizo frente a la plana mayor del empresariado catalán, que ayer acudió al auditorio de Banc Sabadell a la presentación del libro Capitans d’Indústria (Mobil Books), de Francesc Canosa.

Al acto acudieron los máximos ejecutivos de Simón, Freixenet, Agrolimen, Copisa, Damm, Indukern, Esteve, Cuatrecasas, Europastry, Grífols, KH Lloreda, Miquel y Costas, Comsa Emte, Cementos Molins, Borges, Puig, Ficosa, Havas, Zanini, Mango y Banc Sabadell. Josep Oliu, que hizo de anfitrión, reclamó al presidente “un entorno político y económico estable” para “sacar adelante” los proyectos empresariales.

El presidente de la Generalitat consideró que hoy Cataluña tiene tres desafíos: levantar una economía “dañada” por los efectos de la crisis, asegurar la cohesión social “apuntalando” las “políticas públicas del Estado de bienestar” y el proceso soberanista. Y para esas tres tareas reclamó la ayuda del empresariado. “Hemos de dirigir esos tres objetivos conjuntamente”, les reclamó. Valiéndose del símil del libro que ayer presentaba, Mas añadió: “Un capitán mira por él, pero sobre todo para el conjunto. Da la cara, para él y para los otros. Conduce el equipo, asume responsabilidades y después ya puede levantar el trofeo”.

Los empresarios han sido llamados ya a actuar por parte de los dos Ejecutivos: el de Mas y el de Rajoy. El Gobierno central azuzó a los empresarios a través del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. En una cena con empresarios que forman parte del lobby Puente Aéreo, acusó a la sociedad civil catalana de haber quedado “capturada” por la política e instó a los empresarios a marcar distancias con Mas y reconducir la situación. Los empresarios rechazaron ambas cosas, tanto el diagnóstico como la solución, y le recordaron que no han ido nunca más allá de la reclamación del concierto económico.

Hasta ahora, la mayoría de los empresarios han apelado al diálogo entre Ejecutivos. Varias voces se han posicionado en contra del proceso, como el editor José Manuel Lara (Planeta), Josep Lluís Bonet (Freixenet) o Xavier Torra (Simon). La posición de las pymes, en cambio, es más dispar, y patronales como Cecot no ven con malos ojos el proyecto de Mas.

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