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“Todos somos los cinco directores”

Centenares de personas se concentran en defensa de la escuela catalana

La reivindicación de la unidad y la identidad marcaron ayer la concentración de varios centenares de personas —1.500 según la Guardia Urbana y 10.000, los organizadores— en contra los cinco autos publicados hace 10 días por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que imponen un mínimo del 25% de clases en castellano para el alumno —y por extensión, a toda la clase— que lo pida y además señala a los directores de los centros como responsables de acatar este mandato en un mes. Los afectados son cuatro colegios concertados y un instituto público.

La protesta, convocada por Somescola —que agrupa a 36 entidades educativas y culturales— arrancó con un alegato del escritor Màrius Serra a la unidad. “Estamos aquí para conjugar la primera personal del plural del verbo ser. Porque Somos. Y somos multilingües, pero no tontos. No hay ningún catalanohablante monolingüe, así que no vengan a darnos lecciones de pluralidad”, espetó el intelectual, al mismo tiempo que criticó al TSJC de publicar solo el 2,3% de sus sentencias en catalán.

Por su parte, Somescola lamentó los autos judiciales porque crean “un problema artificial” por parte de un sector y partidos conservadores que “intentan politizar el sistema educativo a través de los tribunales para conseguir la recentralización que persiguen”. En el manifiesto —leído por un alumno, una madre y una maestra—, la entidad consideró que la lengua catalana está sufriendo un “asedio” desde la sentencia del Tribunal Constitucional en 2010 contra el Estatut. “Los autos de ahora no son un caso aislado, es una cuestión de país. Todos somos los cinco directores y tenemos que estar a su lado y defenderlos”, exhortaron.

La entidad además considera que estas resoluciones “allanan el camino de aplicación de la LOMCE”, la reforma educativa aprobada hace dos meses por el Gobierno, “que prevé un desplazamiento del catalán como lengua de aprendizaje y el castellano como lengua troncal”, alertan.

La presidenta de Omnium Cultural, Muriel Casals, defendió la inmersión lingüística, “un modelo que funciona, que asegura la cohesión social y el conocimiento tanto del castellano como del catalán”. “Los jueces no pueden entrar en el aula y decidir el porcentaje de las lenguas en el aula”, añadió. En la concentración también se dejaron ver los responsables de los partidos políticos defensores del modelo de escuela catalana —todos, excepto PP y Ciutadans— y los líderes sindicales.

Los autos han generado un fuerte rechazo social desde que se conocieron los autos el 31 de enero. No obstante, pasado el impacto de los primeros días, el masivo descontento no acabó de visualizarse en la concentración, que duró media hora y que tuvo un discreta asistencia.

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