Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Colecciones del Cono Sur

El argentino Aníbal Jozami muestra en la Lázaro Galdiano 90 de sus piezas

Una instalación de la colección de Aníbal Jozami, en la Fundación Lázaro Galdiano. Ampliar foto
Una instalación de la colección de Aníbal Jozami, en la Fundación Lázaro Galdiano.

El sociólogo y empresario argentino Aníbal Jozami (Buenos Aires, 1949) comenzó su famosa colección de arte contemporáneo en 1974, en un momento en el que, por motivos políticos, se encontraba sin trabajo. Recuerda que paseaba a menudo delante de la galería L’Atelier. Uno de los muchos días que estaba parado mirando las obras expuestas en el escaparate, la galerista le invitó a entrar. Él advirtió que no tenía dinero y ella, gran vendedora, le invitó a llevarse lo que le gustara sin agobios por el pago. Eligió dos pinturas. Una de Raúl Schurjin y otra de Jorge Ludueña. Ambas obras serían las primeras de la gran colección que hoy posee Jozami, más de un millar de piezas de arte contemporáneo sumadas a las de su mujer, la periodista brasileña Marlise Ilhesca. La colección, considerada una de las más importantes de Latinoamérica, se expone por primera vez en Europa dentro de la Fundación Lázaro Galdiano en una doble exposición.

En el edificio La España Moderna, se exhibe Entre tiempos, la parte dedicada a los nombres esenciales de la figuración artística en el Cono Sur (Antonio Berni, Luis Felipe Noé o Luis Seoane). La segunda parte, titulada Presencias, se extiende por las tres plantas del edificio mezclando fotografía, vídeo, instalaciones y escultura (Christian Boltanski, Ana Mendieta, Leandro Elrich, Tunga) junto a las obras maestras que integran la colección Lázaro Galdiano.

Las obras intercalan piezas en foto o vídeo con otras expresiones artísticas. ampliar foto
Las obras intercalan piezas en foto o vídeo con otras expresiones artísticas.

Ninguna de las obras de la colección permanente del edificio ha sido desplazada. El arte contempráneo se mezcla en las vitrinas, ocupa vanos o se extiende por las paredes. Diana B. Wechsler, comisaria de la exposición, ha colocado las piezas de manera que las interferencias sean mínimas. Fotografías y vídeos, en los que el tema político y social tiene un gran peso, enlazan un discurso muy personal junto a la colección de Lázaro Galdiano. Junto a la sala dedicada a Goya, por ejemplo, se muestra una pieza de Juan Carlos Romero en la que las guerras, la dictadura y el canibalismo están representadas en dos visiones muy diferentes.

En la sala dedicada a Las visitaciones y la iconografía del arte español del siglo XV se ve a la Virgen de la Merced, de Zurbarán, junto a una fotografía de Marcos López en la que una joven morena mira desafiante a la cámara con una corona de cuchillos sobre una melena negra. El famoso óleo de las meditaciones de San Juan Bautista de El Bosco está ahora acompañado de una fotografía de Horacio Coppola en la que dos cuerpos desnudos toman el sol boca abajo. El juego se extiende inagotable por toda la colección hasta llegar, de sorpresa en sorpresa, hasta la parte alta dedicada a cerámica, vajilla, vidrio y platería. Un vídeo de Gabriela Golder muestra una sucesión de mujeres que tras mirar a la cámara, estampan un plato contra el suelo.

La muestra se mezcla con los fondos permanentes del museo

Aníbal Jozami y Marlise Ilhesca cuentan que algunas piezas de la colección han participado en exposiciones por todo el mundo, pero que es la primera vez que una parte tan importante se muestra en Europa. Miembros del patronato de la Fundación del museo Reina Sofía explican que la colección está habitualmente en las paredes de su docimicilio bonaerense, una gran vivienda de más de 700 metros cuadrados cuya decoración renuevan permanentemente para disfrutar de sus obras. Aclaran que cualquier aficionado que quiera contemplarlas no tiene más que llamar previamente por teléfono.

Los Jozami no amasan arte como inversión. “Compramos lo que nos gusta personalmente”, aclara Aníbal Jozami. “Nos gusta visitar los estudios de los artistas, pero solemos comprar en galerías y muy pocas veces en subastas. Jamás gastaríamos esos disparates de dinero que se ven últimamente en los noticieros. Lo nuestro es otro mundo”.

Desde hace tiempo están volcados en el vídeo. ¿Qué tiene que tener una pieza para que les conmueva? “Un relato socialmente comprometido y en el que aparezca en algún momento una persona. Nada más”.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram