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Despidos en el centro de dependientes que estrena el nuevo modelo de ayudas

La asociación Agasfra acusa a la Xunta de hundir a entidades sin ánimo de lucro en favor de empresas privadas y la Consellería le recuerda que recibe más dinero ahora

Protesta por los despidos en el centro
Protesta por los despidos en el centro

El sistema de ayudas a la dependencia que ha diseñado la Xunta tras años de recortes presupuestarios se estrena con despidos en Galicia. La Asociación Galega San Francisco (Agasfra), una entidad fundada hace 40 años en Vigo por el sacerdote Carlos Ortiz, echará a la calle a parte del personal con el que atiende a 170 discapacitados intelectuales, 84 de ellos a través de un concierto público, porque, alega, la Consellería de Benestar ha reducido el dinero que le paga por cada plaza de 2.360 euros al mes a 2.015. Benestar niega este recorte y también que los despidos puedan tener relación con el nuevo sistema de ayudas porque, subraya, la aportación de dinero público a Agasfra con respecto al año pasado se ha incrementado en 151.000 euros sin que hayan aumentado las personas atendidas.

El comité de empresa, que califica de “pretexto” las acusaciones de la dirección de Agasfra contra la Xunta, cifra en 16 el número de afectados por los despidos (de un total de 125) y ya ha convocado movilizaciones. El presidente de Agasfra, Eladio Fernández, dice que el número de trabajadores que se quedarán sin empleo no está cerrado, aunque avanza que prevé rescindir el contrato el próximo 1 de febrero a los 13 empleados temporales. En lo que sí coinciden tanto la plantilla como los responsables de este centro concertado es en la preocupación por cómo se resentirá el cuidado a los residentes.

“Lo que hace la Administración es una aberración”, clama Fernández, presidente además de la Federación de Asociacións en favor das Persoas con Discapacidade Intelectual de Galicia (Fademga), en referencia a las condiciones impuestas por Benestar en su nueva cartera de servicios de la dependencia. El dirigente de Agasfra admite que este año recibirá más dinero para el concierto, pero acusa a la consellería de diseñar un modelo restrictivo de espaldas a la dura realidad en la que se desarrolla la atención a las personas con altas discapacidades. “Nos recomiendan que el aseo personal de los residentes se realice tres veces a la semana. ¡Pero si a veces no llegan tres al día!”, se indigna Fernández.

Benestar asegura que las prestaciones recogidas en el pliego de contratación son las propuestas en su día por el propio presidente de Agasfra como máximo responsable de Fademga, la federación gallega de asociaciones de discapacitados intelectuales, incluidas las ratios de personal cuidador. Y añade la consellería que “la felixibilidad que permite el pliego respecto a la contratación de técnicos” y “el margen de beneficios que incluye el precio” permiten mantener en plantilla a todos los cuidadores.

El comité de empresa pronostica que los despidos supondrán la “eliminación de servicios” y un aumento durante el día “de la proporción cuidador/usuario de la actual 1/5 a 1/8”. Los responsables de Agasfra afirman que la normativa de la Xunta permitiría tener un cuidador por cada ocho discapacitados pero esperan no llegar a él porque, aseguran, no garantiza una atención adecuada. La organización católica se queja de que la consellería da más facilidades en sus conciertos a las empresas que a las asociaciones sin ánimo lucro, la categoría en la que encuadra esta entidad viguesa. “Lo que están haciendo es desmontar el sistema asociativo que tiene 50 años para poner [la atención a los discapacitados] en manos de entidades con ánimo de lucro”, denuncia Fernández.

El contrato con Benestar es el primero que firma Agasfra para concertar las plazas de su centro, ya que hasta ahora recibía el dinero a través de un convenio, una modalidad que otorga más libertad para manejar los fondos. El cambio se produce, admiten sus responsables, tras ejecutar con retraso unas obras en sus instalaciones exigidas por la normativa para poder suscribir un contrato con la Xunta. La entidad es la última de Galicia en pasar del convenio al contrato y la primera en aplicar la nueva cartera de servicios de la dependencia aprobada en septiembre. La demora de años en la adaptación lo atribuye Agasfra a las dificultades para encontrar quién les financiase los 400.000 euros que costó la reforma.

Agasfra recibió el año pasado de Benestar 1.921.553 euros vía convenio, la mayor partida (el 20% del total) de los 9,5 millones en ayudas que repartió a dedo la consellería entre mayo y agosto de 2013. En 2012 percibió dos millones de euros, en 2011 la cantidad fue de 2,1 millones y en 2010 alcanzó los 1,7 millones.