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OPINION

¡Feliz Año Nuevo!

Los “momentos difíciles” son daños colaterales para los que les está llegando dinero “para todo”, como Jaume Matas

Según para quien. “Está llegando dinero a España para todo. Es un momento fantástico”. Lo dijo Botín, eufórico, desde Estados Unidos hace poco. Así debe ser, porque los ministros europeos de finanzas el pasado mes de noviembre pusieron fin al programa de ayuda a la banca española. Las compañías eléctricas casi doblan el margen de beneficios de las europeas. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem ha dicho que “la población española ha pasado por momentos difíciles, pero sus esfuerzos serán recompensados en los próximos años”. No dice los próximos meses, ni el próximo año. Ese señor está pronosticando que para la población española los momentos difíciles continuarán. Así que paciencia. ¡Feliz año 2015 ó 2020 ó 2030!

Mientras tanto seguirán los recortes, y el hostigamiento a los derechos sociales y laborales. Continuarán los desahucios. Volverán a abaratar, todavía más, los despidos. Seguirán rebajando los salarios y la capacidad adquisitiva de las pensiones. Seguirá implacable la gestación parlamentaria de la ley contra la mujer y contra el aborto voluntario. Seguirán las alambradas carniceras de Melilla, y las compras del más moderno material antidisturbios. Volverá a subir el recibo de la luz. La Asociación de Ciencias Ambientales acaba de señalar que para el primer trimestre de 2014 la pobreza energética alcanzará al 15% de la población española. Y la pobreza completa sigue creciendo. Cada vez se ven más personas mendigando. O empeñadas en el patético trabajo, antes impensable y ahora habitual en nuestras calles, de buscar en los contenedores de basuras, provistas de un carrito de supermercado y una ingeniosa herramienta para hurgar y escarbar.

Los “momentos difíciles” pasados, presentes y futuros, son simples daños colaterales, para aquellos afortunados a los que les está llegando dinero “para todo”. No importa si les llegó fraudulentamente, con abuso del poder o de privilegios económicos o sociales, y les llegó a recónditos paraísos fiscales, lejos del alcance de los jueces. También parece que para estos ilustres indeseables personajes, será feliz el 2014.

Uno de estos personajes es Jaume Matas. La Audiencia de Palma de Mallorca le condenó a cinco años de cárcel porque, siendo Presidente del Gobierno balear, cometió delitos de fraude a la Administración, falsedades en documentos oficiales y mercantiles, prevaricación y malversación de dinero público, y de tráfico de influencias. También le condenó a indemnizar a la Administración, o sea, a devolver lo sustraído, por 13.360 euros. Para él, calderilla.

Los “momentos difíciles” son daños colaterales para los que les está llegando dinero “para todo”, como Jaume  Matas

El Tribunal Supremo enmendó la plana a la Audiencia. Le absolvió de todo menos del tráfico de influencias, y dejó reducida la pena a nueve meses de prisión. Incluso le absolvió de la obligación de devolver los, para él míseros 13.360 euros. Con tan mínima pena Matas creyó derrotada a la Audiencia, y con su prepotente sensación de impunidad pidió la condena condicional, en la certeza de que no entraría en prisión.

Pero la Audiencia no pensó lo mismo. “No pueden tolerarse comportamientos que en vez de servir con objetividad los intereses generales sirven únicamente su mezquino interés privado”, argumentaron con evidente enojo las tres magistradas de Palma. Y por si no estaba claro todavía, precisaron: “los jueces y tribunales debemos pronunciarnos contra quienes degradan el Estado de Derecho y lo corrompen, conduciendo la corrupción a la desconfianza de la sociedad en ellos”. Por eso razonan que la pena impuesta “sólo tendrá efectividad si el delincuente sabe que tiene todas las posibilidades de tener que cumplirla”. Le denegaron la condicional y tendría que ingresar en prisión.

Matas, naturalmente, no ingresa. Pidió un indulto al Gobierno. Dada la escasez de la pena, normalmente habrá que suspender el ingreso en prisión, porque la ejecución inmediata frustraría totalmente una eventual concesión del indulto. Así que ahora la severidad del tribunal está interrumpida, suspendida, a resultas de lo que decida el Gobierno, cuando quiera.

Gallardón ya se ha pronunciado contra la concesión de ese indulto, y es sabido que él, y todo el Gobierno, suelen hacer lo contrario de lo que acaban de prometer. Sería la primera vez…

Pero todavía tiene Matas otra última posibilidad. Si no hay indulto, y tiene que entrar en la cárcel, le pueden conceder el tercer grado penitenciario desde el primer instante, porque es persona de buenas costumbres, con arraigo familiar, socialmente reinsertado. Legalmente, podría cumplir su privación de libertad, prácticamente, en su casa. Y esta decisión no depende de la Audiencia sino del sistema penitenciario, que depende del Ministerio del Interior, o, en Cataluña, del Departamento de Justicia.

Pese al coraje de las magistradas mallorquinas, y de tantos otros jueces, nadie ha visto todavía condenados y presos a Matas, Fabra o Camps, ni a Millet y sus cómplices y protectores. En celebraciones exclusivas, el pasado 31, nuestros ilustres indeseables, habrán brindado por su intocable buena fortuna, entonando un impúdico e impune ¡Fantástico y feliz año nuestro!

José María Mena es ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.