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Martínez Churiaque apunta a irregularidades de Álava con Epsilon

De Miguel era vicepresidente cuando la Agencia de Desarrollo dio las ayudas

José Ignacio Martínez Churiaque en un momento de su comparecencia parlamentaria.
José Ignacio Martínez Churiaque en un momento de su comparecencia parlamentaria.

El informe del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) sobre Epsilon Euskadi no llegará hasta el último día de marzo del próximo año, pero su presidente, José Ignacio Martínez Churiaque, ha adelantado este martes algunos detalles del “trabajo de campo” que ya han recopilado. El proyecto empresarial para desarrollar la fórmula 1 en el País Vasco, que ha terminado en los juzgados con una declaración de concurso culpable para su administrador único, Joan Villadelprat, y está en plena instrucción de la causa penal por un presunto delito de alzamiento de bienes, también contra él, contó con ayudas públicas de 46 millones de euros de los que 4,2 fueron concedidos por la Diputación Foral de Álava, aunque sólo 3,4 fueron ejecutados.

López de Munain: “Era como la mafia de Chicago de los años veinte”

Según explicó ayer Churiaque en la concesión de esos 3,4 millones de la Agencia de Desarrollo de Álava dependiente de la Diputación Foral a Epsilon, entre 2008 y 2010, no se cumplieron los principios de “publicidad y concurrencia”. En aquella época Arantza Zenarruzabeitia era la presidenta de Álava Agencia de Desarrollo y Alfredo De Miguel el segundo de a bordo, y al frente del parque Tecnológico estaba Alfonso Arriola, uno de los 20 imputados en el denominado caso De Miguel.

El presidente del TVCP ha comparecido en la comisión de Desarrollo Económico a petición de EH Bildu, tras la dura sentencia del Juzgado de lo Mercantil de Vitoria que acusó a Villadelprat de empeorar con su mala gestión la quiebra de Epsilon. El PP y UPyD han solicitado la creación de una comisión parlamentaria de investigación que analice esos hechos y sobre todo depure responsabilidades en la concesión de semejante volumen de ayudas públicas frente al escaso compromiso privado. Los fondos propios de Epsilon apenas si ascendían a 90.000 euros.

Más allá de las irregularidades, Churiaque reconoció que pueden existir “elementos discutibles” como el crédito de 16 millones concedidos a la empresa y que acabó avalando el Parque Tecnólógico de Álava, y finalmente pagando, al ejecutar los avales por impago, el Gobierno de Patxi López.

El presidente del TVCP critica que un proyecto privado lo pague el sector público

El máximo responsable del Tribunal de Cuentas se ha sumado a “la perplejidad que pueden sentir los ciudadanos ante el riesgo excesivo” que ha existido en este caso, al conceder una importante suma de dinero público para un proyecto privado que al final “ha fracasado”. Aunque, según el propio Churiaque, el monto principal de las ayudas se ha concedido siguiendo la legislación, ha cuestionado ese aspecto de la construcción de la iniciativa cuya principal consecuencia es que los ciudadanos han acabando pagando los fracasos del sector privado.

El portavoz de EH Bildu, Igor López de Munain definió el modus operandi de Epsilon como el exponente de la “mafia de Chicago de los años 20”. De hecho, la aventura empresarial de Joan Villadelprat comenzó con las carreras de coches y volvió a ellas después de varios años y 40 millones de deudas al Gobierno de España, al vasco, a la diputación alavesa y a la guipuzcoana tras vender, en pleno preconcurso, la única parte de la empresa que generaba recursos. Operación que analiza la jurisdicción penal. La abogada del Estado en la causa mercantil lo definió perfectamente: “Usted ha vuelto a la casilla de salida. Empezó en la competición y acaba allí, pero las deudas se las pagamos los demás”.