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La esperanza se pinta de azul

La Junta fija la economía que mira al mar como el sector estratégico para invertir y atraer fondos europeos

Salinas de San Vicente en San Fernando, Cádiz. Ampliar foto
Salinas de San Vicente en San Fernando, Cádiz.

Un astillero capaz de agilizar el tiempo de construcción de un barco y preparar molinos de viento. Una fábrica que usa nuevos materiales para construir plataformas marinas. Una terminal capaz de cargar y descargar buques mastodónticos en tiempo récord. Una piscifactoría donde un nuevo pienso evita una alta mortandad de peces. Una salina al lado de un laboratorio capaz de extraer lo más sano del producto. El futuro de Andalucía puede ser así. Un sinfín de hitos de innovación tecnológica que, además de poner la comunidad a la vanguardia, pueda generar mucha más riqueza y empleo. Un futuro que navega junto al mar. La Universidad de Cádiz (UCA) acaba de entregar al Gobierno andaluz La economía azul de Andalucía, un documento de trabajo que establece 29 oportunidades que da el mar para cambiar el rumbo. A mejor.

El concepto de economía azul, como agrupadora de todos los sectores económicos en torno al mar, fue adoptado por la Unión Europea en 2012, como uno de los ejemplos de metas estratégicas para el reparto de nuevos fondos comunitarios a partir de 2014 y hasta 2020. La investigación en torno al mar es una de las seis prioridades marcadas por la Comisión Europea, organismo que calcula que actualmente las empresas e instituciones de este sector generan 5,4 millones de puestos de trabajo y 500.000 millones de euros de valor añadido. El reto ya marcado es alcanzar los siete millones de empleados y los 600.000 millones de euros. El mar es una de las salidas del laberinto de la crisis. Y Andalucía ha decidido ir por ese camino pero no para dejarse llevar sino para tomar la antorcha que ilumine el trayecto.

Por eso se creó hace unos meses la Plataforma por la Economía Azul, con representantes de la universidad y empresas de todos los sectores vinculados al mar: terminales de contenedores, Navantia, Dragados Offshore, piscifactorías, salinas, autoridades portuarias, centros tecnológicos de investigación, agentes turísticos o pescadores. De varias reuniones salió un informe, que es el que estos días se ha presentado ante la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) de la Junta. “Hemos establecido que ahora mismo hay 29 oportunidades innovadoras para el crecimiento económico regional”, señala Javier Pérez, director general de Universidad-Empresa de la UCA y uno de los encargados de elaborar el documento.

Esas 29 oportunidades, que son proyectos concretos, se distribuyen en cinco líneas básicas: la logística-portuaria; los recursos marinos (pesca, acuicultura, salinas); la industria naval y offshore; las energías renovables; y el turismo. “Son aspectos donde podemos crecer. Para ello hacen falta inversiones y este estudio está pensado en el marco de la estrategia de los fondos estructurales que van a llegar a partir del año que viene hasta 2020”, señala Pérez. Todas las regiones tienen que presentar a Europa una estrategia de especialización inteligente (RIS3). “Está requiriendo de proyectos para ser más competitivos no solo internamente sino también en el ámbito mundial”, añade.

Choque con la línea de ferrocarril

Andalucía quiere triunfar con el mar pero el tren del desarrollo va con retraso. Todos los avances que se puedan conseguir en los puertos chocan con la falta de inversiones en ferrocarriles por parte del Gobierno central, a pesar de que las autoridades europeas consideraran prioritaria la conexión para que los puertos de Algeciras y Cádiz, además de manejar más de dos millones de contenedores, puedan ser también centros logísticos con los que distribuir las mercancías al resto de España y Europa. El trasbordo de mercancías permitiría consolidar el negocio, abrir nuevas posibilidades de puestos de trabajo, crear nuevas fuentes de riqueza. Pero ese reto no está reflejado en los presupuestos del Estado. De hecho, la Junta calcula que el Ejecutivo central debe a Andalucía 2.000 millones de euros de inversión para los trazados ferroviarios pendientes. Esta falta de dinero real choca con los anuncios de una estrategia logística que promueve el Ministerio de Fomento. Algeciras se prepara para modernizarse con el objetivo de acoger megabuques y Cádiz ultima su nueva terminal de contenedores, todavía pendiente de que los hombres de negro de la Unión Europea visiten en enero las obras y bendigan la subvención concedida de 60 millones de euros.

Andalucía y, en concreto Cádiz, se ha puesto al frente para liderar la oferta de la economía azul, gracias a los 1.101 kilómetros de costa regional, a su tradición marítima y a las enormes potencialidades que brinda el puerto de Algeciras, el quinto en Europa y el tercero en el Mediterráneo. El Estrecho de Gibraltar es un enclave geoestratégico fundamental y único en el mundo ya que es el segundo paso marítimo de tráfico mundial tras el canal de Panamá. Los puertos andaluces están moviendo más de 138 millones de toneladas de mercancías, un 30%, están creciendo los pasajeros de cruceros y aumenta también, tras años de descenso, la pesca. En los primeros seis meses de 2013, las lonjas andaluzas han facturado 27,4 millones de euros, un 13% más que el año pasado, gracias a las 500 embarcaciones que todavía persisten. Hay un potente sector acuícola y también, aunque en apuros, un consolidado sector naval, con oportunidades para crecer gracias a la potenciación de energías renovables. Dos de los tres mayores polos industriales de España están en Andalucía: Algeciras y Huelva. En el ámbito de la investigación, la región cuenta con un campus de excelencia en este área, el CEI-MAR, ubicado en Cádiz. “Queremos cambiar el sistema productivo para mejorarlo y esta línea es estratégica”, señala el delegado de la Junta en Cádiz, Fernando López Gil, convencido de que el futuro de la provincia, y de la región, tiene base en el mar. “Podemos ofrecer nuevos productos, crear nuevos empleos partiendo de que estamos bien situados. Pero todavía podemos mejorar mucho más”, señala.

La innovación va a partir de muchos proyectos. Los más costosos tienen que ver con el movimiento portuario o del sector naval. Por ejemplo, la empresa APM Terminals se quiere especializar, para ser única en el mundo o, al menos, en esta parte del mundo, en agilizar la estiba y desestiba de los megabuques contenedores. De hecho, recientemente acogía el mayor de estos barcos, el Maersk McKinney Möller, con capacidad para transportar 18.000 contenedores. Como si navegaran cuatro estadios de fútbol. “Lo que hay que conseguir es dar una respuesta a estos barcos sin retrasos ni fallos, garantizar operaciones seguras que permitan ganar la confianza de los inversores”, ha señalado Javier Sáez, director de relaciones institucionales de la empresa. El proyecto Algeciras 2014 se basa en la modernización de las instalaciones para acoger estos grandes buques con las mayores facilidades.

También grandes empresas como Navantia y Dragados preparan mecanismos para innovar. Y las compañías más pequeñas buscan su hueco presentando nuevos productos. Es el caso de las empresas salineras como Albareros que, gracias a un laboratorio de la UCA, trabaja en conseguir sales más saludables, que son las que se demandan actualmente en el mercado. O las piscifactorías. El centro El Toruño del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria y Pesquera está trabajando desde hace años en explorar nuevas posibilidades de criar doradas, lenguados o atunes con una mejor genética o en piensos que garanticen una alimentación que libre de las altas mortandades a los peces. “Hay que trabajar continuamente buscando nuevos productos, que tengan mejor calidad y se produzca de una manera más eficiente”, explica el investigador Pedro Cañavate. En estos casos, la innovación va de la mano del mantenimiento de sectores tradicionales de la economía del mar.

La Comisión Europea marcó sus demandas de estrategias inteligentes para ir dotándolas de fondos a partir del año que viene. La Plataforma por la Economía Azul, nacida desde Cádiz, quiere que Andalucía acapare este dinero para consolidar las 29 oportunidades que se han señalado en el documento de 190 páginas que ya obra en poder de la Junta. “Nosotros hemos señalado dónde podemos crecer y ahora hacen falta inversiones”, se marca como reto Javier Pérez. Es la esperanza para que la comunidad tome la delantera antes que otras regiones. Una esperanza, en este caso, pintada de azul.

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