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Cazalla de la Sierra sella sus heridas

El Ayuntamiento entierra a 109 víctimas del franquismo en un mausoleo

Familiares portan las cajas con los restos de víctimas del franquismo. Ampliar foto
Familiares portan las cajas con los restos de víctimas del franquismo.

Carmen Moreno, conocida por todos como La Ñoña, fue una mujer adelantada a su época (los difíciles años 30). Esta vecina de la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra luchó por los derechos de la mujer y estuvo muy ligada a la vida política. Cuando estalló la Guerra Civil, La Ñoña fue perseguida y tuvo que huir al campo. Pero no logró esquivar a la muerte. Carmen fue detenida y fusilada junto a sus padres en la plaza de Los Mártires. Tenía 19 años. Sus cuerpos fueron enterrados en una fosa común junto a otras 106 víctimas del franquismo. Este municipio de la Sierra Norte ha sellado este viernes sus heridas al enterrar los restos de estas personas en un mausoleo ubicado en el cementerio municipal, junto a la fosa donde fueron hallados los cadáveres. El caso fue denunciado en 2004.

Historias como la que Vanesa Araque (sobrina nieta de Carmen Moreno) ha narrado en el homenaje a estas 109 víctimas ponen nombres y apellidos a uno de los episodios más negros de la historia de España. Pero hoy, Cazalla no solo ha querido ponerle rostro sino también devolverle a estas personas su dignidad. “Hoy experimentamos dos sensaciones. Por un lado, la tristeza de comprobar la barbarie fascista, los brutales asesinatos. Pero por el otro, la satisfacción de comprobar que se está comenzando a hacer justicia”, ha afirmado el director general de Memoria Democrática, Luis Gabriel Naranjo. “Por fin, hoy dignificamos a estas víctimas”, ha clamado el presidente de la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia, Rafael López.

Según el informe del equipo de arqueólogos que ha realizado la exhumación de los cadáveres (realizada entre 2010 y 2012), los asesinados fueron 27 mujeres y 82 hombres. “Entre ellos, un menor de entre 15 y 16 años y tres jóvenes de entre 16 y 18”, precisa el experto Juan Manuel Guijo. “Los cuerpos presentaban evidencias de muerte violenta, como son los enterramientos colectivos, la superposición de unos con otros, la presencia de proyectiles alojados en la zona dorsal de algunos cuerpos y la existencia de objetos personales, entre ellos, un crucifijo o mecheros”, agrega. Una vez que se realicen las pruebas de ADN, las cajas con los restos de las víctimas serán entregadas a los familiares que las reclamen.

El acto celebrado en Cazalla, en el que la música de cámara se colaba entre los cipreses mientras los familiares depositaban en el mausoleo uno a uno los ataúdes, ha sido también un canto “a la unidad” y “a la lucha” en defensa de la memoria histórica. También ha habido críticas a la postura del Gobierno central. “Por qué la derecha no quiere investigar esta barbarie”, se ha preguntado López, tras apuntar que el apoyo que recibe hoy su asociación es nulo. El presidente también ha anunciado que en los próximos días formalizarán la denuncia en los juzgados “ante lo que es un claro caso de genocidio”.