Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
La polémica de las basuras

Gipuzkoa deberá alargar al menos dos años la vida útil de los vertederos

El fin de la incineradora supone retrasar a 2017 la construcción de las plantas

Terrenos en que iba a construirse la incineradora de Zubieta. Ampliar foto
Terrenos en que iba a construirse la incineradora de Zubieta.

El proyecto de la incineradora en Gipuzkoa ha desaparecido “para siempre”, ha sentenciado Bildu con un tono victorioso tras el acuerdo alcanzado el pasado miércoles entre el Consorcio de Residuos (GHK, por sus siglas en euskera) y las empresas constructoras, en virtud del cual se rompe el contrato que les unía desde comienzos de 2011 para construir la polémica planta de combustión en Zubieta, en el término municipal donostiarra. “No quedaba otra opción. Querían cerrar este capítulo a toda costa”, asegura a EL PAÍS un representante de las compañías contratadas para ejecutar dicha infraestructura.

El fin de la incineradora, un modelo que defienden el PNV, el PSE y el PP como sistema de cierre del tratamiento integral de los residuos, se ha consumado tras pactar GHK, un organismo controlado por Bildu, el pago con dinero público de 8,19 millones de euros por el lucro cesante de la parte no ejecutada del proyecto.

Las cuatro constructoras adjudicatarias —FCC, Zerbitzu Elkartea, Altuna y Uría, y AE&E Inova— se embolsarán otros 2,8 millones de euros en concepto de “gastos”, según las cifras facilitadas por ambas partes. Los partidos de la oposición elevan a 13,7 millones la cantidad total que abonará GHK por no levantar la incineradora.

Las empresas se han conformado con cobrar 8,2 millones de euros, cuando podían haber exigido cerca de 22 millones, según establece la ley de contratos del sector público. “Nos hemos encontrado con una actitud muy inflexible durante la negociación. No había otra salida. Al comienzo [cuando el luego censurado y destituido Juan Carlos Alduntzin ocupaba la cartera foral de Medio Ambiente], nos proponían: “Os pagamos los gastos y os vais”, afirma un miembro de la UTE. “Tuvimos que pedir el arbitraje de la Cámara de Comercio de Gipuzkoa para evitar que nos ejecutaran los 25 millones que habíamos depositado en avales”, agrega.

Frentes abiertos

  • El Consorcio de Residuos de Gipuzkoa (GHK) decidió en abril pasado anular los contratos firmados con las ingenierías IBH y RESA, por 8,3 millones, para desarrollar el proyecto de la incineradora.
  • Los juzgados deben dilucidar la demanda interpuesta por GHK contra La Caixa y Banesto y la consultoría Price Waterhouse por realizar una “interpretación maliciosa” del contrato de financiación de la planta de combustión, al incluir en él productos swap de “alta toxicidad y valor especulativo”.
  • La Fiscalía vasca anunció en julio pasado que iba a investigar la gestión de GHK por si ha existido prevaricación o malversación de caudales públicos.

Han pasado dos años y medio desde que se aprobasen los trámites para construir el centro de residuos de Zubieta. La firma del contrato con las empresas la estampó el anterior Ejecutivo foral del PNV y Hamaikabat una semana antes de que Bildu ganara las elecciones en mayo de 2011. Gipuzkoa vuelve ahora a la casilla de salida y debe reiniciar todo el procedimiento administrativo hasta terminar de definir el nuevo modelo de gestión de sus basuras.

El regreso al punto cero obliga a Bildu a asentar un nuevo plan de residuos a partir de un consenso sobre las infraestructuras, una tarea compleja a la vista del grado de enfrentamiento que mantienen sobre esta cuestión la coalición abertzale y el resto de las fuerzas políticas guipuzcoanas. Después habría que licitar el nuevo proyecto, adjudicarlo y construir las obras. “Todo eso es imposible hacerlo en menos de tres años”, asegura la misma fuente.

En el mejor de los casos, Gipuzkoa tendrá listas todas las instalaciones a finales de 2016, lo que obligaría a prolongar al menos dos años más la vida útil de los tres vertederos (en Azpeitia, Beasain y Zarautz) que siguen abiertos, cuyo cierre estaba comprometido por la Diputación para finales de 2014, al encontrarse hace ya tiempo “al límite de su capacidad”. “No va a quedar otro remedio que mantener los vertederos más de lo previsto para dar tiempo a hacer todas las plantas”, sostiene el portavoz de las empresas. Esta decisión iría en contra de la recomendación del Parlamento Europeo de cerrar progresivamente los depósitos de basuras. En 2012, se depositaron 209.000 toneladas de desechos en los tres vertederos y este año serán unas 194.000 toneladas, según GHK.

La parcela de Zubieta donde se iba a levantar la incineradora es ahora mismo una gran explanada arrebatada al monte. Bildu pretende instalar allí una planta de biometanización que sustituya a la de combustión, además de otra de tratamiento mecánico-biológico y una para clasificar los envases. Serán “infraestructuras flexibles y económicas”, asegura Imanol Azpiroz, vicepresidente de GHK, sin cuantificar su coste total.

Mientras, en los municipios de la provincia se libra otra batalla por la recogida de basuras. De un total de 88, solo 20 han implantado el puerta a puerta.

“Victoria ciudadana”

EL PAÍS, San Sebastián

Como una “victoria de la ciudadanía” ha recibido la coordinadora de plataformas contrarias a la incineradora de Zubieta la conclusión del contrato para su construcción acordada esta semana.

A su entender, “no se había conseguido parar una macroinfraestructura contaminante de tal calibre desde la central nuclear de Lemoniz”, en cuya paralización a comienzos de los años 80 resultaron determinantes los atentados de ETA, incluidos asesinatos como el del ingeniero José María Ryan en 1981.

Junto a la coordinadora, los grupos ecologistas Eguzki, Ekologistak Martxan y Gipuzkoa Zero Zabor opinan que “el monstruo que amenazaba la salud y el medio ambiente de Gipuzkoa ha expirado”.

Para estas cuatro entidades, los retos que ahora están pendientes en la gestión de las basuras en Gipuzkoa se concretan en el cierre de los vertederos contaminantes, junto a la extensión de una “forma eficiente” de abordar la recogida de residuos y las infraestructuras para tratar de una forma no tóxica aquellos materiales que no existe posibilidad de recuperar.

Más información