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Protesta masiva en Barcelona

Decenas de miles de personas salen a la calle para rechazar los recortes educativos y la LOMCE

Manifestación de estudiantes en Barcelona. Ver fotogalería
Manifestación de estudiantes en Barcelona.

Decenas de miles de personas (170.000 según los sindicatos y 30.000 según la Guardia Urbana) se han manifestado este mediodía el centro de Barcelona en contra de la reforma educativa, la LOMCE, pero también en contra de los recortes autonómicos. Ni LOMCE, ni recortes. Detengamos la LEC y Para la educación pública, ningún recorte, se leía en las pancartas que sostenían los sindicatos convocantes de la huelga -CC OO, UGT, USTEC y CGT-. Pero justo antes de iniciar la marcha, a las 12.30 horas, un bloque de estudiantes vinculados al movimiento asambleario se coló en la cabecera y guió la marcha detrás de una pancarta que rezaba La educación del pueblo, en manos del pueblo. Todo el poder para las asambleas.

Pugnas sindicales a banda, todos los manifestantes coincidían en las mismas reivindicaciones: el rechazo a la reforma educativa que impulsa el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y los recortes que afectan al sector. "La LOMCE todavía no se está aplicando. En cambio, ¡yo ahora ya tengo 33 alumnos en mi clase!, se quejaba Mar Zaurín, profesora de matemáticas de Secundaria. Empujando un cochecito con su bebé, y acompañada de su pareja, Jesús Díaz, también docente de la misma asignatura, Mar reconoce que no puede atender a los alumnos como ella querría. "Está bajando la calidad de la enseñanza", admite su compañero.

La manifestación transcurrió durante dos horas en un ambiente festivo y sin incidentes. Pero una vez disuelta en Pla de Palau, se quemó un contenedor y unos 300 jóvenes se dirigieron al Parlament e increparon a los Mossos. Cuando los concentrados se dispersaron, los agentes identificaron a media docena de ellos.

Aula vacía del colegio El Bergantí de El Masnou. ampliar foto
Aula vacía del colegio El Bergantí de El Masnou.

Los sindicatos catalanes han querido diferenciarse de la convocatoria estatal añadiendo a su reivindicación la protesta contra algunos aspectos de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), que consideran idénticos que los de la LOMCE. Uno de los puntos que recientemente han rechazado los sindicatos es el conocido como decreto de plantillas, que permitirá a los directores de los centros contratar directamente hasta la mitad de los profesores. "Se favorece el enchufismo, se potencia la masificación y se está aprovechando la crisis para llevar la educación, y la sanidad, hacia la privatización", denunciaba Raúl, un profesor interino que lleva dos años en paro.

Pero el rechazo a la LOMCE ha sido uno de las protestas más repetidas durante todo el día. Aquí tanto Gobierno autonómico como la comunidad educativa coinciden a acusar a la reforma educativa de "retrógrada, recentralizadora y segregadora". Especialmente sensible es el aspecto lingüístico, ya que la futura  normativa fija el castellano como lengua vehicular en las escuelas y además garantiza la escolarización en castellano a las familias que lo pidan, aunque sea pagando una escuela privada (una factura, que deberá asumir la Generalitat).

En el IES Salvador Espriu de Barcelona, los pasillos y clases estaban prácticamente. Solo un 60% de los profesores y tan sólo un 10% del alumnado acudieron al centro. La decisión de los docentes que no han seguido la vaga también se debe a los pocos resultados conseguidos en huelgas anteriores. Este argumento, junto al descuento de sueldo que para muchos profesores resulta inasumible, ha sido la causa que el paro no se note en otras escuelas, como la barcelonesa Tabor.

Es el paro con más repercusión

en la concertada, un 15% según

la Generalitat y hasta

un 45% según los sindicatos

A primera hora de la mañana, la pequeña plaza a la entrada del instituto Infanta Isabel d’Aragó, en el barrio barcelonés de Sant Martí, comenzaba a atestarse de jóvenes. Las aulas, en cambio, estaban casi vacías. El 100% de los alumnos de bachillerato secundó la huelga y entre el 40 y el 98% en la ESO, según el mismo centro. En cambio, solo el 10% de profesores faltaron a clase.

La jornada, como suele ser habitual, no se ha librado del baile de cifras. A parte de las diferencias de asistencia de la manifestación, también ha sucedido a la hora de cifrar el seguimiento del paro en las aulas. CC OO considera que un 55% de los centros de enseñanza públicos y un 30% de los concertados han secundado la huelga en la educación. El sindicato USOC cifra en el 45% el seguimiento en el profesorado de la concertada. La Generalitat ha reducido estos porcentajes hasta el 22 y el 15%, respectivamente.

Sea como sea, lo que es evidente, y así lo ha reconocido hasta la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, es que esta huelga ha sido la primera en que más se ha volcado la concertada. En el colegio El Bergantí de El Masnou, por ejemplo, el seguimiento ha sido masivo. De los 28 trabajadores, solo han ido cinco, decretados por servicios mínimos. Y de los 250 alumnos, han asistido 21. La directora de esta escuela concertada, Mercè Hinojosa, explica que la semana pasada celebraron un claustro y acordaron ir a la huelga. No es la primera vez que secundan un paro, pero esta vez el seguimiento “ha sido extraordinario”, apunta la directora. “Hay un cansancio por el ataque a la educación. Nos están machacando porque sufrimos los mismos recortes que la pública y si nuestra empresa decide cerrar, nos quedamos en la calle, no somos funcionarios”, añade. También han notado un recorte “drástico” en los veladores que atienden a niños vulnerables. En este centro tienen un velador con 20 horas semanales, el año pasado se quedó en 10 horas y este año, cuatro horas, para atender a dos niños con hiperactividad y déficit de atención. Con todo, “la gota que ha colmado el vaso es el ataque a la lengua” que representa la LOMCE y lo que ha llevado a su plantilla, enfundada en camisas de color rojo -que contrastaban con el omnipresente amarillo- a manifestarse en Barcelona al mediodía.

En cambio, en el Liceo Egara de Terrassa, también concertado, la fila de niños vestidos con sus uniformes verdes y amarillos era prácticamente la misma que otros días. La dirección de la escuela asegura que no se han sumado a la huelga porque han preferido "priorizar el servicio que dan a las familias". En cuanto a los motivos del paro, aseguran que corresponde "al terreno personal" de cada profesor.

Universidades irregulares

En las universidades públicas, profesores y trabajadores se desmarcaron de la huelga. En los campus, han sido los alumnos los que han marcado el ritmo del paro. En la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), por ejemplo, no se iniciaron muchas clases por falta de estudiantes –“es un despropósito defender una formación y luego no darla”, concluye Laura, una chica que acudió al aula sin éxito-, al tiempo que hicieron un juicio virtual a Wert. Un centenar de estudiantes del campus de Bellaterra han celebrado un cercavila y un pasaaulas a primera hora de la mañana, que ha finalizado en la plaza Cívica con el juicio. Los estudiantes han condenado a la hoguera al titular estatal de Educación y han quemado un muñeco con su cara.

En la Universidad de Barcelona (UB), por ejemplo, las puertas de Derecho y Física amanecieron encadenadas. “Si no hay clase, me voy”, deslizaban algunos alumnos. En el campus del Poble Nou de la Pompeu Fabra aprovecharon la mañana para hacer una asamblea y reclamar más becas y más facilidades de pago de las matrículas. Los estudiantes del campus Diagonal decidieron asistir a la manifestación principal con la habitual marcha que ha cortado la avenida Diagonal hacia las once de la mañana en ambos sentidos.

La Secretaría de Universidades ha asegurado en un comunicado que los campus públicos han funcionado "con gran normalidad". Pero los campus ofrecen una visión totalmente distinta. Según sus datos, el paro ha sido irregular, pero especialmente masivo en la Autónoma de Barcelona, en los campus territoriales de la UPC (Terrassa, Sant Cugat, Manresa y Castelldefels), en el campus de la Ciutadella de la Pompeu Fabra o en el campus Cappont de Lleida. La Universidad de Barcelona asegura que en un tercio de sus centros al actividad ha sido "prácticamente nula".

Con información de Jessica Mouzo y Paula Montañà.

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