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14 ataques a una cabaña de 62.000 ejemplares

Las indemnizaciones a los ganaderos fueron en total 6.650 euros en 2012, muy por debajo de los 30.000 euros asignados del presupuesto regional

Los tres ejemplares de lobo adultos y los tres lobeznos instalados en el Parque Nacional de Guadarrama no suponen una especial amenaza para el ganado de la región, pese a su condición de grandes depredadores en lo alto de la pirámide alimentaria. El número de ataques a la cabaña regional durante este año —el oportunismo que caracteriza al lobo le permite añadir a su dieta carroña y ocasionalmente frutos— es pequeña en comparación con el número de cabezas de ganado.

Así lo corroboran los 14 expedientes tramitados en 2013, con 13 agresiones a ovinos y una a bovinos. En esas acciones murieron 28 ovejas y un ternero, de una cabaña de 40.301 ejemplares de bovino y 16.367 de ovino repartidos por toda la posible zona de influencia del lobo en la vertiente de Madrid que linda con Segovia. En el área también hay 3.608 cabras en 66 explotaciones y 1.979 equinos en otras 196 ganaderías.

“Este núcleo familiar de lobos es el primero en colonizar un espacio lo suficientemente grande y biodiverso para que no tengan que buscar alimento en las explotaciones ganaderas”, observa Borja Sarasola, consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Recuerda también que en la región hay jabalíes, cabras montesas, corzos, ciervos... Una gran variedad de alimento, que se une a que la sierra no es un espacio saturado de lobos, que les impulsaría a ampliar sus áreas de caza. “Estas circunstancias hacen que no nos preocupemos en este sentido. Estamos preparados para que el lobo no sea un problema, sino un orgullo para los madrileños”, observa Sarasola.

En 2012 se tramitaron 16 expedientes, que afectaron a 110 ovejas y siete vacas. Estos ataques generaron indemnizaciones por un valor de 6.650 euros, muy por debajo de los 30.000 euros asignados del presupuesto regional. “Con esta línea de ayudas evitamos que el sector ganadero pueda percibir la presencia del lobo como perjudicial”, apunta Sarasola. El consejero garantiza que, en caso de ser atacada, “ninguna explotación ganadera se quedará sin la debida compensación económica”.

La Comunidad dispone desde 2006 de un Plan Estratégico de Ayudas para compatibilizar la actividad ganadera con la existencia de poblaciones de lobos y perros asilvestrados. Para poder obtener las ayudas, los beneficiarios —los titulares de las explotaciones— deben notificar el siniestro en un plazo máximo de 48 horas a la Dirección General de Medio Ambiente y al Cuerpo de Agentes Forestales. A continuación deben poner a su disposición los cadáveres de los animales o aquellas evidencias que permitan dictaminar si el ataque lo protagonizaron lobos o perros salvajes.

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