“Este informe tiene muy mala ostia”

Jabyer Fernández logró colocar en la causa un informe que rebate el estudio realizado por la Unidad foral de Auditoría Informática

Si la relación con el actual lehendakari fue clave en su discurso para explicar cómo se hacían las cosas en el mundo empresarial y político, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao fue el centro de sus iras. El empresario fue advertido por el magistrado juez, Iñaki Arévalo, hasta en tres ocasiones, para que bajara el tono de su voz y evitara algunas de las expresiones que utilizó. De las tres, dos veces lo hizo mientras Fernández se refería a Bilbao o a alguna de las actuaciones de la institución que dirige en el actual proceso. “Ese informe tiene muy mala ostia, tiene muy mala leche”, saltó Jabyer Fernández a preguntas del letrado de la diputación foral cuando le pidió explicaciones a raíz de una de las conclusiones del estudio realizado por la Unidad foral de Auditoría Informática de la Subdirección de Inspección.

El informe analiza el destino final de algunas de las transferencias de fondos del entramado de empresas de Jabyer Fernández, que acaban en manos de su familia, madre, hijos hermanos y las parejas de estos. “Hay pruebas suficientes de la concurrencia de los elementos objetivo y subjetivo del delito de insolvencia punible”, concluye. Pero además precisa que “parte de los fondos se destinan a satisfacer necesidades privadas del grupo familiar de la familia Fernández Fernández, ya sean bienes adquiridos de forma directa por personas físicas o mediante la interposición de sociedades patrimoniales sin actividad económica”. Para el empresario, que logró incorporar en la causa, como cuestión previa, un informe que “contextualiza esos movimientos de cuentas”, se trata simplemente de ajustes patrimoniales entre sociedades que quien de verdad controlaba era “Fernando García Macua”.

Los fondos se destinan a satisfacer necesidades privadas"

Según el relato no sólo de Jabyer, sino de su hermana, Susana, que declaró por espacio de algo menos de una hora, quien de verdad controlaba los mecanismos contables y fiscales, además de todos los resoltes de la asesoría jurídica de la red de empresas, era el que fuera presidente del Athletic, Fernando García Macua. Más allá de las dificultades que tuvo en algunos momentos para justificar la proliferación de cuentas bancarias en el entorno de su más de cien sociedades, Fernández mantuvo su estrategia de defensa. Los peritos y testigos empiezan a desfilar a partir de hoy en la segunda sesión.

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