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Tecnoviñedos inteligentes

Tres ingenieros ferrolanos desarrollan una herramienta para monitorizar las vides con inteligencia artificial y fondos europeos

Viñedos donde ya funciona el dispositivo ideado por los científicos ferrolanos.
Viñedos donde ya funciona el dispositivo ideado por los científicos ferrolanos.

La viticultura se apunta a las nuevas tecnologías. El buen caldo ya no dependerá exclusivamente de los caprichos de la meteorología, el azar o las plagas. El color de la uva, su grado de maduración, azúcares, taninos o una plaga incipiente se puede monitorizar y procesar con herramientas informáticas para alertar al bodeguero, con un mensaje al móvil, por ejemplo, de que ha llegado el momento de sulfatar.

Tres ingenieros ferrolanos, Felipe Sas, Manuel Ameijeiras y Alejandro Casteleiro, están decididos a revolucionar los viñedos con una herramienta pionera para la gestión integral de la producción vitivinícola. Detrás de Simovi (Sistema de monitorización de viñedos) -así lo han llamado- hay casi tres años de trabajo para dar forma a un proyecto que todavía está en pañales pero que plantea un cambio radical en la forma de cultivar las vides aplicando la inteligencia artificial.

Cada cambio en la cepa se registraría en el acto con unos sensores inalámbricos similares a los emplean los teléfonos móviles de última generación y toda la información que recaben se volcaría directamente en un ordenador equipado con un programa específico para comparar los parámetros y calibrar el mejor momento para fumigar o vendimiar.

Por lo pronto, su idea ha sido seleccionada entre cientos en la convocatoria europea de ayudas públicas Interconecta y los fondos Feder les han concedido en julio una subvención de un millón de euros para costear su investigación.

El Simovi lo promueve un consorcio de cinco empresas gallegas de ingeniería, software informático o automatización -entre ellas Avansig, Egatel, Saec y Eltor- que lidera el grupo Austen, una compañía asentada en Narón que se dedicaba, fundamentalmente, a trabajar como auxiliar electrónica de los astilleros. La crisis del naval les obligó a reinventarse y hace tres años crearon un equipo de I+D+i con el que han ido ha explorado otras vías de negocio, explica Alejandro Casteleiro. Lo componen seis personas de distintas ramas de la ingeniería (Industrial o Telecomunicaciones) que suman conocimientos y se han decantado por la viticultura después de probar suerte con Siega System, un proyecto que medía la temperatura, humedad del viñedo y precedía plagas que ya les dio buen resultado en 2011. Siega es fue la antesala que les catapulta hacia el Simovi, más ambicioso y complejo.

La principal diferencia es que Siega instalaba cámaras manuales durante un periodo corto para un racimo concreto. El Simovi plantea un “control en vivo” de todo el viñedo con un sistema fijo.

Ponerlo en marcha supondrá dos años de trabajo y dos millones de inversión. El 50% se paga con las ayudas de la UE y el grupo Austen aportar aproxidamente otros 300.000 euros. “Sin la subvención, sería impensable”, confiesa Casteleiro. En el proyecto se han implicado también el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y los centros tecnológicos Aimen y Gradiant de Vigo.

El Simovi se probará en dos bodegas pontevedresas de la Denominación de Origen 'Rías Baixas'. Una, es Pazo de Señoráns, en Meis y la otra, en Coto Redondo, en Ruibós, As Neves.

Si funciona, el Simovi podría aplicarse a distintos campos y cultivos en todo el mundo. “Agricultura de precisión, flexible y a bajo coste”, resume el ingeniero ferrolano que le pronostica muchas posibilidades más allá de la viticultura.