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La Sindicatura critica la alta temporalidad de la plantilla de la Pompeu Fabra

El informe del ente fiscalizador también revela que muchos docentes realizan menos horas de clase de las que marca la ley

La Universidad Pompeu Fabra (UPF) abusa de los contratos temporales de su profesorado. La normativa fija que los funcionarios deben representar el 51% de la plantilla, pero en la UPF no llegaban al 30% en 2011. Así lo revela el informe de la Sindicatura de Cuentas sobre los gastos de personal del campus durante ese año. El gran peso de la docencia en la UPF recae en los profesores asociados, que teóricamente —los sindicatos alertan que en la práctica no es así— son docentes con un trabajo fuera de la universidad y dan clases como actividad complementaria. Según la Sindicatura, de los 1.200 profesores de la Pompeu, 818 eran asociados. En 2012, se redujeron a 587.

En la Pompeu y otras universidades, el colectivo de asociados es el que más se está reduciendo debido a los recortes, ya que son contratos temporales semestrales o anuales, así que las universidades dejan de renovarlos y no es necesario pagar indemnizaciones porque no se considera despidos. Alfons Aragoneses, presidente del comité de empresa de la UPF, recuerda que el excesivo peso de los asociados es un problema endémico del campus. “Son más baratos. Y desde la creación de la universidad se apostó por este modelo de profesores”, tercia Aragoneses.

En su informe, la Sindicatura también considera que la universidad no ha hecho un buen uso de la figura del profesorado visitante (docente de prestigio de otras universidades que se invita a dar clases). Del casi centenar de visitantes que tuvo la UPF en 2011, una veintena ya habían dado clase en ella como asociados. Y es que esta es una de las vías que encontró el campus para dar estabilidad a estos docentes en un momento en que las universidades no pueden convocar plazas. “La utilización de la figura del profesor visitante en sustitución de otras por limitaciones presupuestarias o por mantener profesores que de otra manera no se podrían contratar hace que se desvirtúe la figura del profesor visitante e incumple la ley”, argumenta la Sindicatura.

El campus defiende que ha

optado por orientar su profesorado hacia la investigación

El ente fiscalizador también incide en que los profesores de la UPF imparten menos horas de clase de las que marca la ley. La normativa del campus establece en 160 horas la dedicación de los docentes, cuando debería ser 240. Además, de los 1.200 profesores analizados, la Sindicatura constata que la mitad no llega a estas 160 horas. Se da el caso de 73 profesores (el 6%) –se excluyen los que tienen permisos- que no han impartido ninguna docencia.

La UPF apunta que se está regularizando la situación de los asociados y defiende que es una universidad “rotundamente orientada a la investigación y ha optado porque parte del profesorado tenga menos carga docente para que pueda dedicarse más a investigar”.