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Los andaluces podrán desgravar hasta 240 euros de sus gastos en cultura

La ley de mecenazgo contempla el alquiler de espacios públicos autonómicos

Obras que salieron a subasta en 2010 en Sevilla. Ampliar foto
Obras que salieron a subasta en 2010 en Sevilla.

“El mecenazgo ya no es cosa de ricos”, dice convencido de sus palabras Luciano Alonso, consejero de Cultura y Deportes, quien confía en que cualquier ciudadano de a pie pueda emular al célebre Cayo Cilnio Mecenas, el noble romano amigo y consejero de César Augusto que en el siglo I antes de Cristo apoyó la carrera de artistas y poetas como los entonces jóvenes Horacio y Virgilio. El plan de Alonso es que la Ley de Medidas para Estimular la Actividad Cultural —que es el nombre oficial de la llamada ley de mecenazgo— se debata en el Parlamento a finales de 2013 y se apruebe en la primavera de 2014.

El anteproyecto regula no solo las donaciones a fundaciones e instituciones públicas y/o privadas, sino también el micromecenazgo; es decir deducciones en el tramo autonómico del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de entre el 15 y el 20% con un límite de 240 euros. De forma que una persona que gaste al año 1.000 euros en entradas al cine, espectáculos, adquisición de libros o de obras de arte puede desgravarse hasta 200 euros.

De momento, está previsto que el Consejo de Gobierno apruebe este martes el anteproyecto de ley, un paso que dará luz verde a la primera norma autonómica que regule exenciones fiscales para las aportaciones culturales. “Con esta ley Andalucía marcará un camino para cambiar el sistema que, estamos seguros, seguirán otras comunidades autónomas”, dice orgulloso el consejero un año y un mes después de su nombramiento.

Andalucía es la primera comunidad que regula estas exenciones fiscales

“Nosotros, que no lo llevábamos en nuestro programa electoral, lo estamos haciendo; mientras que el Gobierno central, que sí lo incluía entre sus promesas, todavía no lo ha hecho”, añade. Durante el último mes, convaleciente aún de una rotura de tendón en la pierna derecha, Alonso y su equipo —especialmente la viceconsejera María del Mar Alfaro— han mantenido un pulso con la Consejería de Hacienda, departamento que verá mermado sus ingresos cuando la nueva ley comience a aplicarse.

“La ley de mecenazgo está saliendo adelante gracias al apoyo que estamos recibiendo del presidente de la Junta”, afirma el consejero, quien asegura que José Antonio Griñán ha sido el “motor” del Pacto por la Cultura en Andalucía. Para el desarrollo de esta nueva ley Alonso ha partido del modelo anglosajón —con más aportaciones de la sociedad civil y menos subvenciones públicas— para reflotar la maltrecha economía de la cultura andaluza, ahogada por los impagos de las propias instituciones, por el incremento del IVA cultural que ha pasado del 8% al 21% y por los recortes de las aportaciones públicas.

El Consejo de Gobierno aprobará mañana el anteproyecto

“Hay que diseñar un marco jurídico que favorezca la acción conjunta público-privada, es decir el patrocinio de las instituciones, de los empresarios y de los ciudadanos, a través de un nuevo concepto de responsabilidad social que garantice la sostenibilidad de la cultura”, dice.

Con la actual ley de mecenazgo estatal, de 2002, solo pueden deducir lo invertido en cultura las fundaciones y las entidades sin ánimo de lucro, lo que deja sin posibilidades de desgravaciones fiscales a la inmensa mayoría de la sociedad.

“El 98% de la industria cultural andaluza está formada por pymes y micropymes con una media de 2,3 trabajadores por empresa, un sector que con la nueva ley sí podrá beneficiarse de las deducciones fiscales, al igual que lo podrá hacer cualquier ciudadano que gaste en cultura, no importa lo modesto que sea su presupuesto. Se podrá desgravar con las entradas al cine o a cualquier otro espectáculo, con la compra de libros o con la adquisición de una obra de arte en una galería o en una subasta”, asegura Alonso.

El anteproyecto de la ley de mecenazgo contempla un 15% de deducciones al adquirir, restaurar o difundir el patrimonio histórico artístico, tanto para los propietarios de esos bienes como para cualquier otra persona o entidad que haga donaciones. “Pensar que la Junta puede mantener todo el patrimonio de esta comunidad es de ilusos, no tenemos ninguna posibilidad de hacerlo”, dice el consejero, quien recuerda que el presupuesto de su departamento ha experimentado una bajada del 30%.

Se regulará también el uso privativo de los bienes de dominio público de la Junta, de forma que se elaborará una lista de tasas de utilización de los espacios públicos que podrán alquilar los particulares, con lo que se abre una nueva vía de ingresos. Otra de las novedades de la futura ley es la creación de un registro andaluz de colaboración cultural en el que figurarán todos los proyectos y las actividades públicas y privadas susceptibles de recibir donaciones. “De esta forma, la persona que quiera destinar 100 euros al teatro de su pueblo que corre peligro de cerrar puede hacerlo. Aparecerán todos los proyectos con su correspondiente presupuesto. Ésta es una forma de garantizar, a través de la Administración, que tu dinero se dedicará a aquello que tu quieres y, además, tendrás el incentivo de poder desgravar esa donación”, añade el consejero, consciente de que no tendrá colas para realizar esas donaciones y de que los seguidores de Cayo Cilnio Mecenas han sido, y serán, una especie rara.

Nuevos usos para las Atarazanas

El consejero de Cultura, Luciano Alonso, tiene muchos frentes abiertos pero, sin duda, el que ha provocado más titulares en los medios de comunicación es el enfrentamiento con la Iglesia católica. La Junta le ha exigido a la Iglesia que cumpla con la ley de Patrimonio, que dice que todos los edificios declarados Bien de Interés Cultural (BIC) tienen que abrir gratuitamente cuatro días al mes, algo que no se cumple al 100%. “Nos han pedido un tiempo para la adecuación, pero cuando consideremos que ha pasado el tiempo suficiente, si la ley no se cumple habrá sanciones. Es algo aplicable a todos los BIC, no solo a los de la Iglesia, también está el palacio de Dueñas y otros muchos”, aclara Alonso, quien no dice cuándo expira el plazo.

El destino de las Reales Atarazanas —un conjunto del siglo XIII en el que CaixaBank había previsto construir un Caixaforum para Sevilla, idea desechada porque el centro se instalará en la Torre Pelli— es otra de sus tareas pendientes. “Tenemos un proyecto cultural muy adelantado para ese espacio. Estamos definiendo sus futuros usos y, una vez consensuados con CaixaBank y con la Fundación Cajasol, veremos quién hace el proyecto”, comenta el consejero a quien la entidad bancaria ha ofrecido el proyecto realizado para el edificio por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra —buena parte del cual era la rehabilitación del monumento existente— además de 10 millones de euros para la obra y 200.000 euros anuales para su mantenimiento. Cantidades con las CaixaBank compensa la ruptura del contrato de cesión que había firmado con la Junta, propietaria del edificio que está en pleno centro de la ciudad.