La juez concluye que un banco engañó a una clienta al venderle deuda subordinada

Caixabank devuelve el dinero a una clienta y la magistrada archiva la causa penal

Caixabank engañó a Luisa Vicente Santiago al ofrecerle un producto de riesgo como si fuera un depósito a plazo. La entidad bancaria, además, falsificó la firma de la mujer en un documento. Esas son, al menos, las conclusiones a las que ha llegado la titular del Juzgado de Instrucción número 18 de Barcelona en un auto en el que, paradójicamente, archiva la causa abierta contra dos trabajadores de la entidad por un delito de estafa.

Hace unas semanas, Luisa Vicente llegó a un acuerdo con Caixabank, que le devolvió “íntegramente”, según la resolución judicial, los 60.000 euros que había invertido en deuda subordinada, un producto financiero polémico, considerado de riesgo y con algún rasgo similar a las participaciones preferentes. Fruto de ese acuerdo, la mujer renunció a ejercer acciones penales contra el banco. Como la fiscalía tampoco ha pedido que se siga la investigación, la juez se ha visto obligada a cerrarla.

En 2009, Luisa Vicente adquirió dos paquetes de deuda subordinada por consejo del director de su oficina, en el barrio de la Sagrada Familia de Barcelona. El empleado le prometió, según la mujer, que el capital estaba asegurado al 100% y que podía retirarlo en cualquier momento. Dos años más tarde, intentó, en efecto, retirar el dinero. Pero no pudo. Al descubrir que una de las firmas del contrato había sido falsificada, presentó una denuncia en los juzgados.

La juez recuerda que la clienta el contrato, pero resultó que había desaparecido de sus archivos

Dos trabajadores de Caixabank han declarado como imputados en la causa por estafa: el director de la sucursal y la gestora de banca personal de esa oficina, que le vendió el producto.

La juez concluye que la venta fue “inidiciariamente engañosa” porque a la clienta “se le ocultaron por completo las características y riesgos del producto”. La mujer fue sometida a un test de idoneidad y resultó que es “una persona de perfil conservador”, “sin ningún tipo de experiencia” en la contratación de esos productos y “conocedora de conceptos bancarios absolutamente básicos”, siempre según el auto.

Las respuestas que dio en ese test son “incompatibles” con la adquisición de un producto que aparece descrito en un documento “de difícil comprensión para quienes carecen, o carecemos, de perfil inversor”, señala la magistrada. La juez cita como ejemplos dos frases poco comprensibles para el gran público, como “no existe amortización anticipada a petición de los inversores”. En esas frases complejas es donde, precisamente, se explicaban los riesgos del producto, que aparecen descritos “con parca o nula claridad”, pero vienen a decir que el cliente no podrá recuperar el dinero como en una imposición a plazo, sigue el auto.

La magistrada esgrime dos argumentos que, a su juicio, confirman el engaño. Uno, la fotocopia de un documento firmado en enero de 2009. Según los peritos, “la firma no corresponde a la señora Vicente”. La juez recuerda que la clienta pidió a la entidad el original de ese documento (el resumen de emisión), pero “resultó que había desaparecido de sus archivos”. El segundo indicio de que la mujer pensaba que su dinero estaba garantizado es que le ofrecieron una libreta de depósito a plazo, “con el sello del Tesoro Público en todas sus hojas”. Esa libreta, según la juez, “acreditaba que su poseedor ha comprado deuda del Estado, lo que no era el caso”.

La juez concluye que la mujer no solo ha recuperado la inversión en deuda subordinada, sino que “La Caixa le ha devuelto la total inversión que tenía en otros productos”, como participaciones preferentes, “cuando este no había sido cuestionado y cuando, además, ya había sido objeto de canje por acciones de la entidad”.

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