Lo que A Coruña quiere ser

"Tenemos que pensar qué queremos hacer durante los próximos años en base a nuestras potencialidades. Nuestro deseo es conseguir que nadie nos marque nuestro futuro", asegura el alcalde

Lo de ser formalmente una ciudad de servicios mientras los coruñeses se confiesan entre sí que de lo que viven es del puerto y de lo que viene por mar se va a acabar. Lo marítimo portuario, las actividades relacionadas con el turismo, calidad de vida y salud, la industria de los contenidos digitales y las soluciones urbanas son las cuatro apuestas de futuro de la ciudad de A Coruña. O más exactamente -en las palabras de sus autores – esos son los clústeres emergentes que se han seleccionado en el Foro Ciudad, junto con otros nueve proyectos estratégicos, para formar parte del proyecto Coruña Futura. Lo que la ciudad quiere ser. “No es un proyecto obligatorio, pero tenemos que pensar qué queremos hacer durante los próximos años en base a nuestras potencialidades. Nuestro deseo es conseguir que nadie nos marque nuestro futuro, sino adelantarnos y decidir hacia dónde queremos ir”, en palabras del alcalde Carlos Negreira.

Coruña Futura es un encargo del gobierno local, a través de la Fundación Emalcsa (la compañía municipal de aguas, que es la que tiene los fondos y la absoluta libertad contractual), a la Fundación Metrópolis, por un valor de 684.000 euros. Metrópolis, con domicilio en Alcobendas (Madrid), suscribió en su día una “alianza estratégica de colaboración” con el Instituto Nóos, y Undargarín fue miembro de su consejo asesor internacional. El Foro Ciudad es una fase del proyecto, en la que 188 personas de distintos ámbitos aportaron su opinión sobre aspectos ciudadanos y dieron unas 72.000 respuestas. Negreira y el presidente de la Fundación Metrópoli, Alfonso Vegara, hicieron ayer las primeras presentaciones a seis grupos de representantes de distintos sectores para recabar de nuevo su opinión. La relación de intereses de A Coruña con todos los municipios de la comarca supera el 7 en la escala tradicional del 1 al 10, según destacó Vegara. “Eso significa que no podemos contemplar A Coruña en la escala del término municipal, sino en la escala de una Coruña Futura de casi 400.000 habitantes. Si fijamos una isocronía [las áreas de igualdad de tiempo de viaje] de 45 minutos, tendremos lo que denominamos “Coruña Next”, que alcanza Santiago y Ferrol y una población de 895.000. Una isócrona de 60 minutos con sede en Santiago determina el “Diamante Gallego”, que incluye a las siete ciudades, perfectamente conectadas, con una población de 1.900.000 habitantes que tendría una complementariedad y una potencia económica considerables”, fue proyectando Alfonso Vegara.

Volviendo a A Coruña y a su área metropolitana, los proyectos estratégicos son una especie de carta a los reyes, que más que pretender conseguir en un mandato o dos, se trata de no realizar actuaciones que no impidan acometerlos en un futuro más o menos próximo. Coruña Verde y Azul consiste en una estrategia ambiental como elemento de articulación urbana, que incluye desde una Senda del Mar que recorra los 165 kilómetros de costa que hay desde Sada a Malpica, a redes de peatones y bicicletas a escala metropolitana, renovación de núcleos rurales, ecoaldeas e incluso la creación –o recuperación- de las conexiones marítimas entre puertos de las rías. La Ciudad Tecnoindustrial A Coruña-Arteixo “es un plan de mejora urbana, recualificación ambiental y creación de suelo para actividades económicas” a lo largo del corredor que conecta ambos municipios, que incluya desde un transporte colectivo de alta capacidad hasta la valorización paisajística y recuperación de canteras.

Otros proyectos consisten en aprovechar la especialización que ya tienen ciertas zonas de la ciudad. La Avenida de la Salud uniría, como ya lo hace, los actuales hospitales con un Campus de la Salud de nueva creación. El Distrito de la Creatividad consiste en la transformación del centro histórico y la Pescadería, el de mayor implantación de tiendas, centros culturales y lugares de interés artístico en un espacio de creatividad y diseño para impulsar esta área como un lugar para la cultura, la tecnología, el conocimiento y las artes. La Ciudad del Conocimiento es agrupar y dar sentido a una zona en la que se integran el mayor campus de la Universidad de A Coruña, varios colegios, es colindante con el Campus de la Salud, con el Parque Ofimático (aunque ahora es meramente residencial) y lo que es más importante, con la Fábrica de Armas, que aparece reconvertida en Fábrica de la Innovación. Soluciones más tradicionales son la Ronda de los Barrios, un proyecto de reorganizar, mejorar, dinamizar, hacer más funcional y, por qué no decirlo, más agradable, la Ronda de Outeiro, el eje urbano que atraviesa buena parte de la ciudad y conecta –mal que bien- la mayoría de los barrios. Se trata de ampliar espacios públicos y áreas peatonales, reordenar el transporte colectivo, plantar árboles, renovar fachadas… Parecido remedio se proyecta para la Avenida de la Innovación, es decir, la suma de las de Alfonso Molina y la Marina, que se pretende convertir “en una avenida urbana de alta calidad, con capacidad de aportar una nueva imagen de la ciudad”, mediante el fortalecimiento de sistemas de transporte colectivo, la sustitución de las vallas metálicas y los quitamiedos por arbolado y bulevares. Paradójicamente, convertir la entrada de la ciudad en el símil de una autopista fue una decisión del primer gobierno de Francisco Vázquez, contra lo que establecía el anterior plan de urbanismo y opinaba la oposición extramunicipal y el movimiento vecinal, que exigían bulevares.

El proyecto para el puerto interior, situado en pleno centro, es definido como “un encuentro de la ciudad con el mar”, y poco más. Quizás porque la construcción del puerto de Punta Langosteira lo había destinado a usos residenciales y de equipamiento institucional, ahora de difícil plasmación, el proyecto Puerto Urbano se limita a señalar “nuevos usos que ayuden a transformar la economía de la ciudad, aumentar su atractivo para los ciudadanos y para los turistas que nos visitan”. “Puede ser sede de industrias creativas con viviendas de protección para alquiler de sus trabajadores, y atraer así talento”, aventuró Vegara en la presentación. De todo esto, el gobierno local se supone que escogerá uno o dos proyectos. “La previsión es que tras el verano podamos presentar ya una serie de proyectos más detallados y acompañados de una completa diagnosis, financiación, además de los medios y actores necesarios para su desarrollo”, señaló Negreira. En cuanto a la financiación, la esperanza está en los 21.000 millones de euros de los fondos estructurales de la Unión Europea para 2014-2020, que irán destinados a planes en las ciudades. Y sobre quien los realizará, Vegara apuntó que “la puesta en marcha de proyectos tan ambiciosos y de tanta entidad precisará de la implantación de agencias y alianzas que asuman la responsabilidad de impulsarlos, para lo que será necesaria la implicación tanto del sector público como privado”. En el proyecto Coruña Futura incluso tienen nombre: Agencias Zero.

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