Couso contra el Imperio

Un nuevo libro reflexiona sobre la política exterior de Estados Unidos y la guerra de Irak a partir del caso del periodista asesinado

Hace ya más de 10 años que el cámara José Couso murió en Irak a causa de los disparos del ejército de Estados Unidos contra el hotel Palestina donde se alojaban los periodistas extranjeros. Durante este tiempo, familiares y amigos han emprendido una lucha sin descanso para depurar responsabilidades que, hasta el momento ha chocado con la opacidad de los gobiernos español y americano. Ahora, el catedrático de derecho internacional Albert Galinsoga ha utilizado el caso Couso como punto de partida para recoger diversos análisis que van desde la política exterior estadounidense del momento hasta los crímenes de guerra. De lo particular a lo general, partiendo de lo que el autor ha definido como “la lucha de una familia contra un imperio”.

Durante la presentación en Barcelona de El caso Couso. El conflicto de Irak y el derecho internacional, Galinsoga remarcó este miércoles que la guerra fue la cumbre del modelo imperial que Estados Unidos practicaba durante el mandato del expresidente George W. Bush y que representó “una guerra contra las instituciones internacionales que fue montada artificialmente en un despacho”.

La “legítima defensa preventiva” que utilizó el gobierno norteamericano para justificar la guerra ha sido también duramente criticada por el presidente del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña, Jaume Saura, quien ha insistido en que esta “enmienda a la totalidad al derecho internacional” fracasó gracias a los amplios movimientos populares contrarios a estas políticas.

Javier Couso, el hermano del fallecido y también cámara y documentalista, quiso denunciar una vez más la actuación del Ministerio Fiscal español, que pide reiteradamente que se archive el caso pese a las más que numerosas pruebas de que se cometieron irregularidades. Además, ha declarado que el objetivo del ataque en el que José perdió la vida eran “todas las señales en directo de televisiones”. Un acto que atribuyó al control que Estados Unidos ejerce sobre los medios de comunicación en las zonas de conflicto.

Sobre la vertiente informativa del caso se pronunciaron también los periodistas Rosa Maria Calaf –moderadora del acto- y Xavier Vidal-Folch de EL PAIS, quien remarcó que Couso, como periodista, “era considerado un personaje molesto” ya que era testigo de lo que realmente pasaba y lo contaba.

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