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Madrid seguirá derribando chabolas en el Gallinero “aunque sea incómodo”

Demolidas nueve infraviviendas, dos por orden judicial y siete por iniciativa municipal

Zerolo (PSM): "El Ayuntamiento se limita a demolición y desalojo"

De la Mata (IU): "Los derribos no son la solución"

Agentes de policía, en el poblado chabolista. Ampliar foto
Agentes de policía, en el poblado chabolista. reuters

El poblado chabolista de El Gallinero, a 15 kilómetros de la Puerta del Sol en la A-3, ha amanecido hoy con cinco furgones policiales aparcados en el camino de acceso. Los voluntarios que cada mañana acuden a despertar a los niños (unos 180 menores, según el recuento elaborado por el Defensor del Menor) y darles el desayuno antes de ir al colegio no han podido acceder al interior. Denuncian que el área de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Madrid ha derribado una decena de chabolas, de las que seis estaban ocupadas por familias con hijos menores y, en uno de los casos, un discapacitado.

“Los niños no han podido ir al colegio”, ha asegurado al teléfono desde el poblado Javier Baeza, párroco de San Carlos Borromeo. Tras los derribos, los voluntarios se han dedicado a limpiar la zona. “Estamos desescombrando porque han dejado zonas muy peligrosas para los niños”, ha indicado el párroco. Según su recuento, había autorización judicial para acceder a dos de las infraviviendas, de las que una estaba vacía.

Y se han derribado ocho más —cinco ocupadas por familias y tres vacías, según los voluntarios— de las que “no consta que haya autorización de entrada”, según Patricia Fernández, abogada de la parroquia de San Carlos Borromeo y de las familias rumanas que viven en El Gallinero. Fernández considera que la actuación policial “ha sido desproporcionada” porque no han podido dar los desayunos ni repartir la comida del Banco de Alimentos.

El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado el derribo de nueve infraviviendas. En dos de ellas, tenían orden judicial de hacerlo; una estaba vacía, y en la otra vivía una familia, que ha rechazado la ayuda ofrecida por los servicios sociales y ha dicho que se quedaba a vivir con parientes en el poblado, según el Ayuntamiento. Sobre las otras siete pesaban expedientes administrativos y estaban presuntamente abandonadas, también según la versión oficial. “A veces es incómodo y es doloroso, pero hay que cumplir la normativa”, ha explicado el municipal popular, Enrique Núñez.

La alcaldesa, Ana Botella, rechazó en marzo de 2012 una propuesta conjunta de la oposición para elaborar un plan integral de actuación en el poblado chabolista. La iniciativa, propuesta por el Partido Socialista y respaldada por Izquierda Unida y Unión Progreso y Democracia, buscaba “asegurar la habitabilidad” del poblado y reforzar la inserción social para, “a medio plazo”, para lograr la integración de sus habitantes.

Apenas dos semanas después, Botella se plantó en el poblado, “la zona más degradada en la zona más degradada de Madrid”, y anunció después que estaba “diseñando un plan (…) para desmantelar el poblado y dar así una salida a las familias que viven allí”. “Es un proceso largo y no lo vamos a conseguir en cuatro días; no nos hemos marcado plazos”, precisó.

En julio, el concejal socialista Pedro Zerolo denunció que ese supuesto plan, que el Ayuntamiento le remitió a su requerimiento, era “una tomadura de pelo”. El documento consistía en apenas un folio, que se ponía como objetivo “facilitar una respuesta social coordinada entre las Administraciones y entidades sociales que intervienen en el Gallinero”, pero sin ninguna propuesta concreta.

Restos de infraviviendas derribadas en 'El Gallinero'. ampliar foto
Restos de infraviviendas derribadas en 'El Gallinero'. reuters

En octubre, el Ayuntamiento presentó finalmente un plan, con iniciativas a largo plazo, y se comprometió a no derribar infraviviendas hasta que lograra integrar socialmente a sus ocupantes. La concejal de Izquierda Unida María del Prado de la Mata ha recordado precisamente este compromiso, denunciando además que no se informara de lo que iba a suceder hoy al resto de partidos, con los que se mantiene un cauce de colaboración institucional. “El Gallinero es el quinto mundo, hay países subdesarrollados en los que se vive en mejores condiciones. Es plan contempla medidas a largo plazo, pero los derribos no son la solución”, ha afirmado De la Mata.

El pasado 13 de febrero, el Ayuntamiento citó por última vez al resto de partidos para hablar sobre El Gallinero. El 25 de marzo se reunió la comisión de coordinación en la que están representados todos los agentes sociales, políticos e institucionales implicados en este tema. En ninguno de los dos encuentros se avanzó lo que iba a suceder hoy, pese a que la exigencia fundamental de la oposición es precisamente la paralización de los derribos.

“Me parece de una enorme deslealtad institucional lo ocurrido esta mañana, es como decir que la intervención social para el Ayuntamiento se limita a demolición y desalojo”, ha explicado el concejal socialista. “No es que no exista un plan para El Gallinero, es que ni siquiera hay uno de erradicación de la infravivienda con intervención total y realojo de las familias”, ha recalcado Zerolo.

La concejal Cristina Chamorro (UPyD) ha añadido: "Se ha producido en los últimos tres años un cambio en la política de erradicación del chabolismo por parte del Ayuntamiento de Madrid, un cambio a peor. Para erradicar el chabolismo hay que seguir tres líneas: primero una intervención social; luego, realojos y posteriormente derribos, pero de un tiempo a esta parte el Ayuntamiento se ha olvidado de los realojos. En su lugar, tenemos una estrategia cortoplacista, como hemos visto esta mañana: lo único que se logra así es trasladar en el espacio y el tiempo el problema, pero desde luego no se soluciona. Además, derribos como los de esta mañana suponen una grave vulneración de la normativa internacional en materia de Derechos Humanos, como ya ha señalado en alguna ocasión el Tribunal de Estrasburgo".

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