El Ayuntamiento deshace la mayor operación financiera de Ruiz-Gallardón

Recomprará Mercamadrid para salvar de la quiebra a la ‘inmobiliaria’ municipal

El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo.
El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo.Ayuntamiento de Madrid

Alberto Ruiz-Gallardón (PP) gastó en obras 9.800 millones de euros entre 2003 y 2011. Después se quedó sin dinero. O, mejor dicho, sin crédito, pues el Ayuntamiento de Madrid solo ha pagado una mínima parte de esas inversiones. El resto forma parte de su deuda, que roza ya los 9.500 millones.

Quedarse sin dinero no atajó en todo caso el hambre de Gallardón. La Caja Mágica, por ejemplo, la presentó en 2004, recién llegado a la alcaldía. Debía costar 120 millones y estaría en 2007. Costó 294 millones y se inauguró en 2009. Para entonces, el Ayuntamiento ya no tenía dinero, pero eso no fue óbice: la factura la pagó la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec), la inmobiliaria del Ayuntamiento y, por su liquidez, la herramienta financiera de Gallardón para sacar adelante sus proyectos.

Un año después, en diciembre de 2010, al comprobar que no podía ni pagar sus facturas, Gallardón volvió a echar mano de Madridec para cerrar una gigantesca operación de ingeniería financiera. El Ayuntamiento transmitió el usufructo de sus acciones en Mercamadrid (una empresa pública mayoritariamente municipal que iba viento en popa) a Madridec a cambio de 188 millones por un periodo de 21 años.

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Con ese dinero, el Ayuntamiento pagó sus facturas. Madridec se quedó con otro pedazo descomunal de deuda. Supuestamente las acciones de Mercamadrid iban a reforzar a Madridec, cuyos beneficios ya habían empezado a caer en picado por la crisis. Lo que sucedió fue todo lo contrario: esa gigantesca deuda financiera, fruto de la Caja Mágica y de la operación de Mercamadrid, ha terminado por enterrarla, y ahora está en quiebra técnica, con un expediente de regulación de empleo a 38 trabajadores en marcha e intentando saldar sus edificios.

El Ayuntamiento intentó frenar la catástrofe en diciembre de 2011, inyectando 30 millones a la empresa para cubrir sus pérdidas ese año (seis millones). Pero en 2012 perdió 24 millones. Y solo en enero y febrero de este año, cinco más. Madridec ha presentado este mes un plan de viabilidad que pasa por vender todo lo que alguien quiera comprar. Ya se ha deshecho del edificio Apot (vendido a la inmobiliaria Rilafe por 42,5 millones, con el compromiso de quedarse 10 años en alquiler; eso costará 43 millones... pero los pagará el Ayuntamiento). En breve espera colocar el inmueble de la calle de Montera 25-27 por 41 millones (lo compró en 2005 por 55). Con ese dinero atenderá a gastos: este año sus ingresos corrientes sumarán 15 millones; el pago a bancos por su deuda ascenderá a 52 millones. Además, ese dinero servirá para realizar obras en varias instalaciones cerradas por motivos de seguridad tras haber sufrido durante años una total falta de mantenimiento.

Pero la clave de bóveda del plan de viabilidad pasa por deshacer la operación de Mercamadrid, devolviendo el usufructo de las acciones al Ayuntamiento a cambio de una cantidad que podría rondar los 170 millones de euros. De esta forma, la empresa podría reestructurar su deuda, como desea, puesto que ahora mismo los bancos no están dispuestos a darle ni los buenos días.

Y eso quiere hacer, pero requiere del permiso del Ayuntamiento, y más en concreto del área de Hacienda que gestiona Concepción Dancausa, que debería arañar esos 170 millones de sus lastimadas arcas. La alcaldesa, Ana Botella (PP), presume de disponer de un superávit de 879 millones. El líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, apuesta por usar ese dinero para recuperar las acciones de Mercamadrid y salvar Madridec de la quiebra. El concejal socialista Gabriel Calles considera que de esta forma se evitarían además los despidos. De parecida opinión es la edil Milagros Hernández (IU), que denuncia además la falta de rumbo y transparencia de Madridec. Y coincide Patricia García (UPyD): "¡Devuelvan las acciones de Mercamadrid al Ayuntamiento!".

Ayer, el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, debía explicar sus planes en comisión. Alegó un problema de agenda para no hacerlo, aunque podría haber adelantado su comparecencia para evitarlo. Prefirió callar, escandalizado como está por las cifras que se ha encontrado en Madridec (pasó a sus manos en enero). Su número dos, Timothy Chapman, sí admitió que la gestión anterior de la empresa "no puede calificarse positivamente". Más crudos, los actuales gestores han censurado el uso político que se ha hecho de la empresa municipal en los últimos años.

Pero criticar no basta: la deuda supera los 300 millones, y el plan de viabilidad depende de sacar dinero de donde no lo hay (Hacienda) para ponerlo donde falta (Madridec). Lo único seguro por ahora es que 38 trabajadores se van a ir a la calle para ahorrar 1,7 millones de euros.

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