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La exsecretaria de Emarsa dice que el gerente adjudicaba los contratos a dedo

Tercera declaración de la testigo ante el juez que investiga el saqueo de la depuradora

Marisol Gálvez, secretaria durante seis años del entonces gerente de la Entidad Metropolitana de Aguas Residuales (Emarsa), Esteban Cuesta, ha afirmado en su tercera declaración ante el juez que Cuesta adjudicaba "a dedo" las contrataciones y que no se cumplían los principios de publicidad y concurrencia.

Gálvez se ha pronunciado de esta manera en nuevo interrogatorio, en calidad de testigo, en el Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, encargado de investigar un agujero económico millonario en la gestión de la depuradora de Pinedo, que llevaba Emarsa.

La entonces secretaria de la entidad ha afirmado que Emarsa no se ajustaba en su actividad contractual a los principios de publicidad y concurrencia, y que desconoce si los contratos suscritos durante la gerencia de Cuesta estaban precedidos de algún dictamen jurídico.

En esta línea, ha comentado que le "consta" que Cuesta "adjudicaba a dedo" las contrataciones, porque no veía más que a "amigos" de este. Así, entiende que no había un procedimiento "adecuado" para esta contratación. También ha dicho que desconocía si Cuesta consultaba los contratos con el expresidente de la entidad, Enrique Crespo, tambien imputado. Gálvez también ha señalado que no le consta que se promovieran concursos o se solicitaran ofertas de varias empresas antes de su contratación.

Otra parte de la declaración de este viernes se ha centrado en la relación de Cuesta con su hermano, José Ramón, y las empresas que este creó junto a otra hermana. El juez está investigando si los dos hermanos constituyeron en 2005 una sociedad que hizo negocios con contratistas de la depuradora

Al respecto, Gálvez ha afirmado que José Ramón, imputado en la causa, se dedicaba a la "labranza de las tierras" que tenían los tres en Casas Ibáñez. Asimismo, ha aseverado que Esteban, lo que "siempre" le ha hecho llegar es que su hermano era una persona "bastante limitada" y que él le tenía que sacar las castañas del fuego de toda la vida. "Yo lo conocí y puedo constatar que era una persona buena y limitada", ha agregado. Además, ha negado que existiera una mala relación entre Esteban y José Ramón.

Gálvez ha afirmado que no sabía ni conocía que el exinformático de Emarsa, Sebastián García, conocido como Chanin, realizó un total de 29 transferencias de 1.000 euros cada una a una cuenta de José Ramón a partir del año 2008.

Por otro lado, a Gálvez se le ha preguntado por su relación con algunas de las personas imputadas en el procedimiento y, en el caso concreto del empresario Jorge Ignacio Roca, quien se encuentra fugado, ha dicho que nunca oyó hablar de él, pese a que facturó a través de sus empresas más de 17 millones de euros a Emarsa entre 2005 y la disolución de la sociedad.

A Gálvez se le ha mostrado una factura por importe de 9.000 euros, y en donde no figuraba el sello del departamento de contabilidad, pero que sí se asentó en la contabilidad de la empresa. Al respecto, ha comentado que no sabe por qué no se le puso el sello, y ha agregado que se trataba de un regalo para el consejo de administración.

La exsecretaria ha explicado que eran "bolígrafos" en los que iban grabados las iniciales de cada consejero, y lo sabe porque ella se encargó de enviar por fax las iniciales a la empresa. También ha dicho que fue Cuesta el que le ordenó encargar estos regalos.