Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRAS EL FINAL DE ETA

Los presos de la ‘vía Nanclares’ cargan contra los “comisarios políticos” de ETA

El texto lo firman tres históricos de la banda: Caride, Pikabea y Urrosolo

Tres destacados presos etarras de la denominada vía Nanclares, en la que se integran los expulsados de la banda por renunciar al terrorismo, cargan hoy contra los “comisarios políticos” de ETA, a quienes acusan de “añadir intencionadamente más cerrojos a las puertas”. A través de una contundente carta que publican los periódicos vascos del Grupo de Noticias, los críticos sitúan a estas personas tras el último comunicado del colectivo oficial de reclusos (EPPK), que se hizo público el pasado día 2 y echó por tierra buena parte de las expectativas que había generado. En él, frente a las salidas individualizadas, se insistía en la amnistía como única opción.

La misiva está firmada por tres históricos de ETA: Rafa Caride, que fue uno de los autores de la masacre de Hipercor; Kepa Pikabea, sobre el que pesan numerosos asesinatos; y Joseba Urrosolo, antiguo integrante del comando Madrid. En su escrito, y aunque no dan nombres, acusan a quienes actúan “desde cómodos despachos y duermen a diario en sus casas” de “engañar y manipular” al colectivo de reclusos. Les consideran “responsables” de que la banda haya cesado su actividad “sin conseguir nada de lo que pretendía, con 700 presos en las cárceles que están cumpliendo íntegras condenas de 30 años”.

Los disidentes acusan a los comisarios de tratar de controlarlo todo “hasta que Batasuna decidió imponerse”

Avalados por su recorrido personal, los tres disidentes explican que ese “sector minoritario” de “comisarios políticos” trató de controlarlo todo en su momento, “hasta que desde Batasuna decidieron hacer su propio camino e imponerse”. “Son las mismas personas”, aseguran, que en la tregua de 2006 iban por las cárceles diciendo que no se podía seguir sin terrorismo. “Los mismos que intentaron frenar la ponencia Zutik Euskal Herria y el fin de la lucha armada”. Ahora, sin embargo, su control se limita al colectivo oficial de presos, aunque lo ejercen de “manera inhumana”, según los críticos, engañando a unos reclusos y sus familiares que, “si supieran las oportunidades que deliberadamente han dejado pasar, no les perdonarían nunca”.

“Tenemos el convencimiento de que, si hace dos años, los comisarios políticos y algunos más hubieran actuado de otra manera, muchos presos podrían estar ya en las cárceles de Euskal Herria, muchos estarían en casa, otros saliendo de permiso, y tendríamos un clima más positivo en la sociedad para afrontar las situaciones más complicadas”, consideran Caride, Pikabea y Urrosolo, en referencia a los “pasos y soluciones” que, en el marco de la legalidad, planteó el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El Ejecutivo actual, apuntan, plantea el mismo escenario, pero “en dos fases” y con “más tiempo en la cárcel para todos los presos”.

En referencia a la vía Nanclares, los disidentes reconocen que ellos aceptaron un planteamiento que “en el tema de los presos, parecía sensato”. “Lo hicimos, no solamente por coherencia personal, sino también como una aportación para abrir un camino por el que más tarde o más temprano iban a transitar el resto de los presos”, aseguran. “Lo que no estamos dispuestos a aceptar -añaden-, es que ese grupo de comisarios políticos nos pongan en cuestión mintiendo y manipulando la realidad. Esos que durante más de 30 años no han hecho más que acumular frustraciones, oportunidades perdidas y años de cárcel para los presos”.