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ANÁLISIS

Apoyo al euskera y al autogobierno, objetivos irrenunciables de EiTB

Una de las emisiones del programa 'Hitz eta Pitz' en el año 1985, en ETB-1.
Una de las emisiones del programa 'Hitz eta Pitz' en el año 1985, en ETB-1.

El año 1985 fui nombrado director general de EiTB, cargo en el que permanecí 20 meses, hasta mi dimisión para participar en las elecciones a la alcaldía de Bilbao.

Desde el ente EiTB se afirmó como prioridad, frente al monopolio de RTVE, que los medios de comunicación públicos vascos tratarían, con rigor y profesionalidad, la realidad social existente, compleja, ciertamente, pero mayoritariamente a favor del autogobierno, y que no disponía de medios de comunicación de titularidad pública.

Monopolio en cuanto a contenidos (informativos, entretenimiento, etc.), al pastel publicitario y a las redes internacionales de retransmisión (UER), con cuotas de audiencia superiores al 95%. RTVE, ente financiado por todos, desconocía la realidad mayoritaria del pueblo vasco: no coincidía ni representaba lo que una mayoría social, sindical y política expresaba, elección tras elección.

La irrupción de ETB-2 tuvo una gran repercusión política, incluso a nivel internacional.

Introducir el castellano en ETB-1 me parecería una temeridad

La puesta en marcha del canal no estuvo exenta de dificultades, surgidas del propio PNV, porque muchos estaban en contra de su creación, y del Gobierno central. También se opusieron otros grupos políticos e intereses empresariales privados que querían crear canales de televisiones privadas y veían a ETB-2 como un competidor futuro.

En base a ello, y porque lo permitía el Estatuto de Gernika (art. 19.3: “… el País Vasco podrá regular, crear y mantener su propia televisión, radio y prensa, y, en general, todos los medios de comunicación social para el cumplimiento de sus fines”) surgió ETB-2, en 1986, con el objetivo de acabar con el monopolio informativo de titularidad pública, esto es, TVE.

Nada más aparecer, el Gobierno presidido por Felipe González recurrió al Tribunal Constitucional. Periódicos de todo el mundo se hicieron eco de lo que se consideró como la primera iniciativa que abriría el camino para la desmonopolización de Televisión española. El 21 de septiembre de 1986, Edward Schumacher, corresponsal del New York Times, publicó un artículo titulado Descentralizando España, poder a las provincias, hasta un punto, en el que decía, entre otras cosas:

“Se extendió el rumor que el Gobierno central planeaba cerrar un canal de televisión en el País Vasco, que se había puesto en marcha sin el permiso de Madrid. Cinco furgones de la Ertzaintza se desplazaron inmediatamente a la estación de Durango. Tan pronto como llegaron dos vehículos de la Guardia Civil, solicitaron la entrada, alegando que habían recibido una amenaza de bomba. El trabajo lo hizo la policía vasca y se forzó para que la Guardia Civil se retirase... La disputa de la televisión vasca fue una de las muchas que surgieron. La tensión comenzó cuando el Gobierno vasco añadió un nuevo canal en español a su televisión, que pudiera llegar a los dos tercios de los vascos que no entienden el euskera, en directa competencia con la televisión del Estado, por lo que el Gobierno de Felipe González demandó que se cerrara. Rechazada la petición de cierre, es cuando surgieron los rumores que iban a intentar el cierre forzoso…”.

La puesta en marcha del segundo canal no estuvo exenta de dificultades

Teníamos claro que no precisábamos ningún permiso puesto que disponíamos de la competencia y así fue como el Tribunal Constitucional rechazó la pretensión del Gobierno central.

Es objetivo fundacional de EiTB, y por tanto irrenunciable, ser apoyo decisivo y determinante del euskera y de la cultura vasca. Apoyo rotundo, explícito, destacado en la Ley de creación, no sólo testimonial.

Apoyar una lengua minorizada, ignorada por una gran parte de la población, que había sufrido un largo período de desidia y prohibiciones, no era (ni es), tarea fácil. Se trataba de crear unas infraestructuras inexistentes (directores de programas, guionistas, empresas productoras, actores, presentadores, comentaristas, doblajes, etc., y, además, en euskera) para competir, con programas de calidad, con la totalidad de medios de comunicación que se expresan en castellano, un idioma que entiende prácticamente el 100% de la audiencia vasca.

El apoyo se traduce en recursos públicos, sustancialmente. No hay otra manera. O se apoya o no se apoya.

Tras la creación de ETB-2, decidimos priorizar el canal en euskera, ETB-1, concentrando en él los programas infantiles y deportivos, y los mayores recursos económicos, para la elaboración de programas y la creación de una infraestructura cultural sólida. Pero siendo conscientes de que un alto porcentaje de ciudadanos no tiene, hoy por hoy, la suerte de conocer el euskera, para lo que se precisaba un segundo canal en castellano.

Surgió Miramón, que tuve el honor de inaugurar en 1986, centro impulsado por el lehendakari Carlos Garaikoetxea, los consejeros vascos de Cultura, Ramón Labayen y Luis María Bandrés, y por todo el equipo de profesionales del ente. Luego se han ido creando nuevas infraestructuras.

En estos tiempos de zozobra económica, algunos sectores de opinión hablan de reducir la plantilla, de recortar recursos. Incluso se plantean iniciativas parlamentarias para la introducción del castellano en ETB-1, siempre con la excusa de la crisis.

Me parece una temeridad. De llevarse a cabo, sería un tremendo error, un disparate, que se debería corregir en el futuro.

El doble objetivo de EiTB de apoyo a la euskaldunización y autogobierno, no exime de responsabilidad a RTVE, que debe sin más dilación incluir el euskera en su programación.